- Una muerte más por la que ser culpados- dijo Mike - Fantastico
- Chist - lo calló Josie- Ahora nos debemos preocupar por quien mató a Eli. ¿Ven eso? Una herida de bala.
- Y ahí hay otra. Y otra. Allí hay otra más. 4 heridas de balas. No fue un accidente.
- No. No lo fue en absoluto.
Pasamos un par de minutos en silencio, cada uno pensando. Hasta que Josie interrumpió con su grito.
- ¡Ya lo tengo!
- ¿El que?
- ¡JJMER! - exclamó ella - Ya se que significa
Recordaba aquel acrónimo a duras penas. Había pasado hace un par de días. Parecía que hubiera ocurrido hace años.
- ¿Y qué significa?
- Jack, Josephine, Mike, Evelyn, Rose. Nuestros nombres.
- Y venía junto a las palabras: Venganza. Vengarse. JJMER.
- Alguien se quiere vengar de nosotros.
- No. Alguien nos quiere muertos.
- Pues eso es reconfortante. Muchas gracias, Jack.
- No hay de que
- Eh, chicos. Dejen de pelear un segundo y miren esto - Josie señalaba a un Post-It doblado junto al cadáver de Eli- Parece para nosotros.
- ¿Lo abrimos? - dijo Mike recogiendolo. Lo leyó y su mirada se endureció.
- ¿Qué dice?
- “Prepárense. Los proximos seran ustedes”
- Eso también es bastante reconfortante. Perfecto. Nos quieren muertos. Y saben donde estamos. Esto es sencillamente fantástico.
- ¿Saben lo que creo? Que debemos seguir escalando la Montaña de Pico en busca del Diamante del Tornado. Allí ni siquiera los aliados de fuego nos pueden atacar. Y además, así obtendremos tres de cuatro piedras elementales. Un paso más cerca de la salvación.
- Nuestra y universal.
- Estoy de acuerdo con Josie. Es mejor que sigamos - dije yo
- ¿Tomamos el auto? - preguntó Mike
- No - negamos al unísono - Caminamos
Seguimos escalando durante horas. Ninguno era un gran escalador. O una gran montañez (Parece ser que tengo una manía para inventar palabras) en una colina encantada (Si. Colina. Si, ejem, si.) Pero hacíamos todo lo que podíamos. De repente recordé algo. Recordé que me habia declarado a Rose. Hacía mucho tiempo de eso pero igual contaba ¿no? Hace mucho tiempo, alguien me habia dicho que todo era más que la suma de sus partes.También me habían dicho que podía ser menos. Empecé a pensar en lo que eran las personas que conocía. Josie y Mike eran definitivamente más. Eve era un punto medio. Claro que no la conocía mucho. ¿Y Rose? Si me lo hubieran preguntado hace un par de semanas atrás, hubiera dicho que era más. ¿Pero ahora? No estaba tan seguro. Recordé todo. Toda nuestra aventura. Y sobre todo, pensé en su actitud. En sus comentarios. En ella. Y por primera vez estuve completamente seguro.
Rose era mucho menos que la suma de sus partes.
- ¿Chicos?
- ¿Si?
- ¿Ven eso? ¡Es una posada! - exclamó Josie leyendo el cartel de “Abierto”
- ¿Acaso se les olvida nuestras experiencias con locales misteriosos en medio de montañas? - preguntó Mike
- No. Pero este no tiene símbolos ni de fuego ni de viento. Parece seguro.
Además, está a punto de llover. necesitamos un lugar para pasar la noche.
- Josie tiene razón, Mike. - afirme yo- No tenemos nada que perder
- Por excepción de nuestras vidas, si, nada.
- ¡Vamos, Mike! Ya sabemos cuidarnos y precavernos. Te prometo que en el minuto que veamos una señal de peligro salimos corriendo.
- Bueno. Si lo prometes.
El local era grande, de madera de caoba rica. Tenía un cartel tallado que decía “El Pozo del Alba” junto al cartel, también tallado, que decía “Abierto”. Adentro se veía repleto, pero aun así decidimos entrar. Por raro que pareciera, nadie se extrañó de ver a un par de chiquillos allí. Parecía que fuera normal que los viajeros que buscaban descansar de su travesía pararan aquí (¿A que eso sonó poético? Nunca había usado la palabra “travesía”. Siento que mi IQ subió unos 60 puntos). Decidimos no preocuparnos porque 1) Había mucha gente ahí, era imposible que nos atacarán con tantos testigos 2) Teníamos mucha hambre 3) Un cartel decía “TODO GRATIS”. Era una buena oferta. Nos sentamos en una mesa en la esquina, pedimos un par de batidos, unas hamburguesas y unas papas fritas. Nos llegó la comida justo cuando una mujer se sentó junto a nosotros. Tenía el pelo rubio, me recordaba a la arena de la playa. Y sus ojos, esos ojos, por favor! Eran de color mar. (Literalmente. Se podían ver olas moviéndose en sus iris). Vestía un vestido de playa, a pesar de que habia -7°.
- ¿Me puedo sentar con ustedes, niños? - preguntó la mujer.
- Supongo - Así era Mike. Gran expresividad verbal ¿no? (Con eso debo estar más o menos donde Einstein)
- Gracias. Son unos chiquillos bastante tiernos.
¿Tiernos?- pensé. Éramos cualquier cosa menos “tiernos” Problemáticos. Impulsivos. Inquietos. Pero no tiernos. Vamos. Ni que tuvieramos 3.
- Jack. No te veía desde que eras un bebe. Tu padre estaba muy orgulloso. Josie. Esta es la primera vez que nos vemos. Que sea la primera de muchas. Mike. Vaya a ti si que te he observado. Los demás también. Oh, si. Los demás también.
- Disculpe, no quiero ser grosera pero, ¿Cómo diablos sabe nuestros nombres?
- Porque los conozco. Los he ayudado a lo largo de toda su misión. Junto a tierra, claro. Me llamo…
Lo supe antes de que lo dijera. Agua. El espíritu Agua.
- Usted es Agua - la interrumpí
- ¿Tienes tendencia a interrumpir a las personas cuando se están presentando?
- Bueno, usted no es exactamente una persona. Es un espíritu.
- Muy bien. Veo que son inteligentes. Van por buen camino. Veo que ya quitaron mi cuarzo de la cascada.
- Si, señora. Fue lo primero que hicimos.
- Vine aquí a dar un par de mensajes. Y a entregar un par de regalos. Y un par de advertencias.
- Vaya suerte la nuestra - murmuró Mike
- Pues si, Micheal, vaya suerte la suya
- ¿Michael? - preguntó Josie, riendo por lo bajo