Heredero de lo Imposible

Capitulo 27

Al bajar del tren, pudimos contemplar la belleza del Calentold. Todo el pizo era de unas piedras brillantes. El cielo era rojizo, pero con estrellas. No habia sol, solo una luna enorme. Estaba lleno de volcanes y de locales llenos de fuegos y calor. Los habitantes de Calentold tenian la piel morena, los ojos claros y el pelo ardiente. Literalmente, su pelo era puro fuego. Debia de quemar como nunca. Calentold era el lugar perfecto para una guarida del espiritu Fuego.

- Este lugar…..parece mágico.

- Lo es. Y sinceramente, es el lugar perfecto para la guarida de Fuego.

- No pensemos en eso ahora ¿okay? Primero quiero hacer un poco de turismo. Todavía tenemos 2 días y la guarida está a unas pocas horas en auto, según el mapa que sacamos de la biblioteca.

- ¿Turismo? ¿Tu? El único turismo que harás, Mike, es a las tiendas de comida

- ¡Por supuesto! ¿Que, acaso esperabas que me pusiera a ver el Museo de la Caldera? Por favor. Que aburrimiento. Y además, mira como se ven los sandwiches de aquellos carteles. ¡Dime que no te dan ganas de comer uno!

- Si, se ven bastante apetitosos.

- Tengo una idea. ¿Por qué no vamos a un restaurante de esos, comemos algo y luego preguntamos por transportes?

- ¡Si!

- Todos sabemos que estás de acuerdo con la parte de comer, Mike.

- Y también por la de conseguir transporte. ¿Buscar un auto + un mapa? Entretenimiento absoluto.

- El único problema de conseguir un auto es quien conduce.

- Yo puedo conducir. Ya lo hice antes.

- La última vez que condujiste, Jack, casi nos acabas matando

- Exacto. Casi.

Nos encaminamos a un restaurante que se llamaba “El Caldero Hirviente”. Nos pareció buena idea. En especial a Mike, porque afuera había fotos de la comida que ofrecía. Se entusiasmó mucho.

Entramos al local. Al igual que la estación de Amtrak, era de ladrillos rojizos, pero allí no trabajaban los Grimel (Eso fue una suerte, porque si hubieran observado a Mike comer se hubieran ofendido muchísimo). Estaba lleno de carteles neón en forma de fuego. Sus empleados eran altísimos. Vestían una jardinera roja y una polera blanca. Su pelo era puro fuego (Vamos, ni que fuera una nueva moda o algo). Nos atendió Bobert. O Bertie para los amigos. No tenía claro si llamarlo Bobert o Bertie, pero decidí no arriesgarme a recibir una pisoteada por considerarme su amigo.

- Hola, chicos. Soy Bertie. ¿Qué desean para comer?

Así que si podíamos llamarlo Bertie. Vaya facilidad para hacer amigos.

- Bueno, Bertie, ¿que nos recomiendas? Nuestro amigo Mike, aquí presente, tiene muchísimo hambre

- Entonces debería probar nuestro famoso Volcan de Fuego Triple Extraño. O VFTE, para los tartamudos. Son tres toneladas de carne ardiente, queso que gotea lava, papas fritas gigantes y una montaña de pan crujiente. ¿Les apetece?

- ¡Oh, si! ¡Eso suena fantástico! Gracias, Bertie.

- El resto de nosotros tendremos un sandwich de lava

- Saliendo enseguida 4 sandwiches de lava y un VFTE.

- ¿Estás seguro que podrás, Mike?

- Por supuesto. ¿Soy o no soy una persona con estómago de acero?

- Si. Si lo eres.

Un par de horas después (Si. Horas. Mike no podía estar más hambriento. Escucharlo quejarse no es de mis pasatiempos favoritos que se diga.), llegó de nuevo Bobert (O Bertie) con nuestra comida. Solo llegaron nuestros sándwiches. Mike miraba a Bertie desesperanzado

- Lo siento chico - le dijo Bertie - El VFTE es difícil de cocinar. Vamos a necesitar un par de horas más. Mientras tanto, disfruten de su comida!

- ¿Qué comida? - preguntó Mike

Decidimos burlarnos de Mike. Por primera vez, los 5 estábamos muy hambrientos pero Mike era el único que no estaba comiendo. Era prácticamente un alivio.

Un par de horas más tarde (De nuevo), Bertie volvió. En sus manos traía una bandeja enorme. La bandeja contenía 10 pisos de carne, alrededor tenía papas fritas tamaño XXXXXL y encima traía salsa y pan crujiente. No se veía muy apetitoso, pero a Mike le brillaban los ojos.

- Buena suerte - le deseo Bertie a Mike

- No la necesito. Estuve toda mi vida preparándome para este momento

- Bueno, puede ser que el plato de Mike nos retrase

- Si. Y mucho

Pasamos allí, en el “Caldero Hirviente”, muchísimo tiempo. Nosotros íbamos por nuestra cuarta orden de sándwiches, cuando Mike recién iba en la mitad de el Volcan de Fuego Triple Extraño (Vaya nombre. Aunque le hacía justicia).

Eran las 6:30 pm cuando Mike se terminó de comer todo. Si. Todo. 10 pisos de carne, con papas extra grande y pan crujiente con salsa picante. El tipo tenía estómago de acero.

Decidimos que era muy tarde y que no valía la pena intentar llegar a la guarida de fuego esa misma noche. Si, teníamos solo 2 días más, pero era tarde. La guarida estaba a kilómetros y no nos apetecía caminar (En especial a Mike el quejoso). Luego de un rato de discutirlo, decidimos buscar un alojamiento en Calentold.

Salimos del “Caldero Hirviente” con el estómago lleno y el cuerpo medio derretido. Calentold no era precisamente un lugar fresco. El aire parecía sopa caliente y cada paso levantaba un vapor rojizo que hacía que mis zapatos se sintieran como tostadas.

– Necesito una cama. Y aire acondicionado. O un congelador – dijo Mike, tambaleándose.

– No creo que haya aire acondicionado en un lugar donde el piso brilla del calor – respondí.

– Entonces un congelador. Me da igual si tengo que dormir al lado de un trozo de carne congelada.

Nos reímos, aunque en realidad todos estábamos igual de agotados. El cielo rojizo se había oscurecido un poco, y la luna enorme iluminaba las calles de piedra brillante. Había faroles con fuego líquido dentro, y los habitantes caminaban tranquilos, con sus cabellos ardientes ondeando como antorchas.

Después de dar vueltas un rato, encontramos una posada. Se llamaba “El Descanso Ardiente”. El cartel era de hierro fundido y tenía letras que parecían hechas de lava. No sonaba muy prometedor para dormir, pero era eso o pasar la noche en la calle.




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