Una sombra cabalgaba por la noche oscura, iluminada solo por la luna llena.
Unos metros más atrás, otro caballo la seguía.
—¡Mi señora! ¡Espere!
La sombra se dio vuelta para mirar al hombre que la llamaba.
—¿A dónde va, mi señora? Ya no tenemos aliados de nuestro lado. A nuestro lado solo estamos nosotros dos. Nathan está muerto. Eli escapó… y está muerto. Los espíritus ya no nos apoyan.
—¡Silencio! —espetó ella—. No te contraté para que vinieras a recalcar mis malas decisiones, ¿o sí?
—Pero, mi señora…
—¡He dicho que te calles! A menos que quieras descubrir lo que puedo llegar a hacer.
—Lo sé, mi señora. Solo permítame decir una cosa más.
—Permiso concedido.
—¿Qué haremos ahora que Jack se ha ido al Campamento Elemental? Lo hemos perdido.
Eve se quitó la capucha y dejó que la luz de la luna iluminara su rostro.
—Jack Miller está justo donde tiene que estar.