Herederos de las estrellas

Servir sin propósito 1

La espada parecía resonar con la luz del sol. Carecía de vida, eso era obvio, solo que las resonancias hacian que se agitara como si tuviera pulso. Y aunque no lo sabían, esa espada pertenecía al último héroe humano de hace más de 1000 años, en la batalla para decidir el futuro de la raza humana.

—¿No estás haciendo infodumping demasiado descarado? —me habló Atrél, con una ceja arqueada.

Sin embargo, el no sabía que todo esto me lo inventé porque estaba muy aburrido mientras narraba. Entonces el pensó algo como "bueno, lo que tú digas, pero haz bien tu trabajo.", o no sé, eso también me lo inventé. Todo lo anterior es completamente irrelevante, regresemos a la parte de la espada.

—Tarlan... dime por favor que esa cosa no está viva —tartamudeó Sheet, intentando sonar calmado.

Tarlan se acercó primero a la espada. No se atrevió a tocarla, así que se quedó a una distancia razonable para poder analizarla más profundamente. Su rostro, aunque nervioso, contenía esa chispa de curiosidad humana; en sus ojos se reflejaba el deseo humano de comprender.

—No creo que tenga vida... pero es muy extraño que esto haya caído justamente aquí, el mismo día que salimos a cazar, exactamente a la distancia perfecta para llegar y ser los únicos aquí.

Si, eso fue una coincidencia demasiado estúpida, mínimo debió hacerles levantar una ceja o en alerta. Quizá eso podría haber sido una trampa.

—No creo que importe mucho —respondió Atrél—. Yo digo que debemos tomarla, no es como si hubiera otra opción.

—De hecho, sí la hay: podríamos darnos la vuelta y no meternos en problemas al agarrar algo que ni siquiera sabemos si es bueno o malo —replicó Sheet, rechazando por un momento su actitud impulsiva.

Tarlan se quedó con los ojos abiertos y apretó la mandíbula, pero su deseo de conocimiento era más grande. Hizo caso omiso a la sugerencia de Sheet y se lanzó directamente a la espada.

Cuando su dedo rozó el pomo, toda la espada se hizo polvo. El polvo brillo en un destello dorado y empezó a orbitar a Tarlan. El brillo cada vez se hacía más cegador mientras los otros dos apenas pudieron reaccionar tapándose los ojos.

—¡¿Qué hiciste, idiota?! —expulsó Sheet.

—¡No-No lo sé, simplemente la espada se hizo...!

El polvo que antes solo daba vueltas comenzó a acumularse en la mano izquierda de Tarlan. Mientras más se acumulaba, el destello dorado se iba esfumando gradualmente y el polvo empezaba a tomar forma en su brazo.

Hicieron falta varios segundos extra para que los tres asimilaran lo que pasó y lo que ahora mismo podían ver: La espada que hasta hace un momento estaba clavada y luego se había hecho polvo, ahora reposaba en la mano de Tarlan con total naturalidad. Como si estuviera atada a él, aunque tenía la mano abierta, la espada no tenía la intención de caer de su palma.

—Eso... Eso es genial —susurró Sheet, mientras daba vueltas alrededor de él.

—¿Genial? ¡No sabemos si esto es en verdad una bomba de tiempo o una especie de virus espacial! —vociferó, agitando su mano desesperadamente, sin tener éxito de que la espada lo soltara.

—No lo creo, ¿Por qué rayos alguien haría una bomba con forma de espada? No es como si la gran mayoría de seres de todas las dimensiones usen espadas, que casualmente siempre son parecidas a nuestros diseños —comentó Atrél, acercándose a Tarlan.

Atrél lo miro de cerca, tocando el filo y comprobando si no era solo una ilusión.

—Quizá esa cosa es algo así como una objeto de alma.

—¿Objeto de alma? —repitió Tarlan.

—Bueno, yo tampoco se mucho del tema, pero por lo que sé, es un tipo de cosa que se ata a tu existencia y es posible controlarla mentalmente, o algo así.

Tarlan nunca había oído de ese concepto, pero aún así, decidió confiar en lo que Atrél le decía. Decidió aceptar esa espada, pero tenía mucha curiosidad por saber si era posible que pudiera guardad o manifestar la arma cuando se le diera la gana. Entonces él pensó en la arma, y deseó que se volviera a disolver en su cuerpo. En solo unos instantes, la espada tan firme y detallada se volvió una nube que rápidamente se alojó en el corazón de Tarlan.

Sheet abrió la boca casi rozando lo surrealista, y una lágrima de arrepentimiento bajó por su mejilla.

—Ese... ese debía de ser yo, el héroe... no ese panzón.

Tarlan lo volteó a ver, con una sonrisa burlona.

—Quien no arriesga, no gana.

Volvió los ojos a donde antes tenía la espada. Ninguno comprendía ni entendía qué era esa espada, y pese a eso, no le presto más importancia.

—Wow, me pregunto si esta espada me dará algún tipo de poder sobrenatural... Quizá pueda usar magia de una vez por todas.

—Estas siendo muy positivo. Máximo te volverás un poco más fuerte, porque si te dan poderes, nuestro trío perdería el sentido y yo perdería el protagonismo por mi magia.

Sheet no podía imaginar en un futuro no muy lejano, otros dos se unirían a ellos, y su trinidad se rompería... Que idiota.

—Aunque hubiera sido mucho mejor que Atrél hubiera tomado esa espada. Tú no tienes ni el talento para las armas ni la capacidad física —añadió despectivamente, cruzándose de brazos.

—No hay nada que podamos hacer, ya se ligó a su alma —le dió unas palmadas en el hombro a Tarlan—. Pero no está mal, después de todo, podría ser que de verdad te dé poderes.

—¡De eso ni hablar! Si eso ocurre, el trío va a perder el sentido. Se supone que Tarlan es el que hace planes y me hace brillar; Atrél sirve de apoyo cuando algo sale mal y es nuestro guerrero, y yo soy el gran heroe que usa magia y es bondadoso.

Miraron a Sheet con el ceño fruncido.

—¿Y tú de que estás hablando? Hablas de roles y ni siquiera los sigues. No eres bondadoso, tampoco tiene s la actitud de un heroe —reclamó Tarlan.

—Normalmente me mantengo neutral con tus delirios y discusiones... pero lo que acabas de decir no tiene ningún sentido.



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En el texto hay: fantasia, satira, idiot plots

Editado: 21.07.2026

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