Herederos de las estrellas

Servir sin propósito 2

La mañana del día siguiente, Tarlan había salido a entrenar un rato mientras Atrél iba al río a buscar unas piedras planas, con la espada en mano. Sheet seguía dormido plácidamente en el suelo de la cocina, con un pan en la mesa, que se suponía que debió comérselo hace media hora.

Cuando Sheet despertó y miró a su alrededor, no vio a nadie. Se levantó con dificultad mientras bostezaba.

—¿A dónde se fue mí hermano y Atrél? —murmuró mientras se rascaba la cabeza.

Empezó a estirarse un poco y agarró el pan para comérselo, quejándose del sabor rancio que tenía. Pensó en qué podría hacer ahora que no tenía nada que hacer, ya que el plan sería más tarde.

Comenzó a dar vueltas en la casa, con una mano en el mentón. Sorprendentemente, estaba algo calmado, pero algo impaciente por no desperdiciar más tiempo.

—Quizá podría tomar prestado el manual del heroe que tiene mi hermano en su cuarto... y ya que no está en casa, supongo que no se dará cuenta.

Bajó las escaleras al sótano, donde estaban los cuartos de los tres chicos.

—Aún no entiendo cómo es que hay un sótano en esta cabaña. Ni siquiera recuerdo cuándo llegamos aquí... ¿Quizá hace 5 años? —continuó susurrando, entrando en el cuarto de Tarlan.

La habitación no tenía nada especial: libros viejos y desgastados, unos más empolvados que otros, algunos más nuevos; y un montón de mapas pegados en la pared junto con notas de periódico sueltas al azar. Había también ropa junto a un mueble cerrado.

Sheet buscó primero en los libros de la repisa. Encontró desde cuentos, leyendas, relatos históricos y algún que otro texto relacionado con manuales o guías, como: "guía para iniciar con la magia", "El prometido salvador de hace 4000 años", "la leyenda del hijo de la luz", "cómo ser más abierto con los demás", "100 consejos para ser mejor hermano", y "La historia del último imperio humano".

—¿Qué carajos? No veo el libro del manual del héroe... Quizá está en los libros de arriba.

Siguió escurriéndose por toda la habitación, mas no encontró ni un rastro. Ya había tirado todo lo de las repisas, pero aún así, no encontró el manual.

—Maldita sea —soltó un suspiro exagerado, frunciendo el ceño—, ¿dónde demonios dejó ese maldito libro?

Sin ninguna razón, sus ojos se dirigieron al mueble cerrado. No tenía candado, y era uno de los únicos lugares que no revisó. Su esperanza se aferró a ese pequeño mueble y lo que hubiera ahí dentro.

—Bien, veamos que hay aquí adentro.

Abrió el mueble, y encontró un par de fotos de ellos y un montón de libretas con anotaciones. Entre todo esto, logró notar un libro con una portada que indudablemente era el estereotipo de un heroe.

—Bingo, aquí estaba —dijo mientras lo tomaba.

Admiró la portada unos segundos, imaginando cómo sería el día donde el que estuviera en esa portada fuera él.

Sin esperar un segundo más, abrió el libro en la primer página:

Para poder ser un heroe, primero hay que conocer cuál es tu meta

—Bien, eso es fácil.

Lo que le sigue, es entender la razón de un heroe: salvar, ser esperanza. Un héroe debe ser indulgente, sin sentirse superior, y hacer las obras con el corazón.

Sheet frunció el ceño, algo ofendido. «¿Por qué razón un héroe no puede ser egoísta? Si al final del día, lo hace para ayudar.» pensó.

—Que porquería.

Continuó leyendo, más que nada por obligación; él realmente quería saber cómo ser un héroe, aunque le disgustaba un poco lo que había leído.

Leyó sobre las reglas de un héroe, la mentalidad que tenía que tener. Sheet esperaba consejos o cómo actuar en situaciones, no imaginó que fuera literalmente un manual para volverte un héroe.

Sin poder soportarlo más, cerró el libro. No estaba de acuerdo, pero aún así, le interesaba leerlo más tarde, ya que ahora mismo no tenía mucho tiempo. Las últimas palabras que vió fueron: "Para tí, el nuevo héroe que va en ascenso, si has llegado hasta aquí, por favor, rompe el error de todos los anteriores héroes." Algo que lo dejó intrigado, ya que parecían estar escritas a mano, casi como una anotación de último momento (maldita sea, aceleré mucho y me da flojera reescribir todo).

Escuchó la puerta crujir, y rápidamente recogió todo casi instantáneamente. Salió como un torpedo a la mesa, sentándose como si nada hubiera pasado.

—¡Hermano! ¿Dónde estabas? Desperté y no había nadie —titubeó Sheet.

Tarlan notó que Sheet estaba un poco nervioso. Sabía que ocultaba algo, porque su hermano era increíblemente malo para disimular o mentir, pero decidió no preguntar al respecto y solo suspiró.

—Haciendo lo que tú no haces ni siquiera en tus sueños: entrenando —jadeó Tarlan.

—¿¡Qué dijiste!? Para tu información, estoy tomando un descanso para que mis músculos se recuperen.

—¿Un descanso de casi un mes? vaya, pues suerte.

—Solo han sido cuatro semanas, tampoco es tanto —resopló, cruzando sus brazos—. Y por cierto, ya sabía que entrenabas, pero... no recordaba que terminaras tan sudado y cansado.

Tarlan se sentó en la silla y gimió ligeramente por poder descansar. Tomó una botella de agua y la bebió de un sorbo.

—¿Y qué más quieres que haga? Ahora vivo con el peso de tener que portar una espada que cayo del espacio y quién sabe de donde viene. Necesito fortalecerme más.

—Tiene sentido —asintió y se frotó la barbilla—, aunque no entiendo todavía cómo funciona eso. ¿Es una espada mágica o algo así? Si algún día descubres cómo transferirla, no dudes en dármela a mí.

Se señaló a sí mismo, con una sonrisa en su rostro.

—Eso es lo que yo también me pregunto. Como yo no puedo manifestar magia, no lo sé. Quizá utiliza alguna cosa más, yo estoy igual de perdido que tú y Atrél; esta espada es algo muy extraño, ni siquiera había escuchado que un arma pudiera atarse al alma de alguien —respondió, rascándose la cabeza.



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En el texto hay: fantasia, satira, idiot plots

Editado: 21.07.2026

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