NARRA LYDIA
—¿Qué hace una mujer en el baño de hombres? —su voz es profunda, una vibración que me recorre la columna. Siento que el calor me sube a las mejillas de inmediato.
—Lo siento... creí que era el de mujeres —logro articular. Intento pasar por su lado para escapar de esa cercanía asfixiante, pero su mano se cierra alrededor de mi brazo. Es un agarre firme, no violento, pero cargado de autoridad. Me gira con lentitud hasta que quedo a escasos centímetros de su rostro.
—Ten cuidado. Estás borracha y este no es lugar para niñas perdidas —dice antes de soltarme. Sus ojos verdes me estudian como si fuera un rompecabezas que ya ha resuelto.
Salgo del baño con el corazón martilleando contra mis costillas. Busco a Sami entre la multitud, pero su asiento está vacío. El pánico empieza a desplazar al mareo del tequila. Me acerco a un grupo de chicas que susurran cerca de nuestra mesa.
—¿Vieron a dónde se fue mi amiga? —les pregunto, tratando de mantener la voz firme.
Una de ellas me mira con una mezcla de lástima y desdén.
—Se fue con un tipo hacia el aparcamiento. No parecía ir muy convencida.
No espero a escuchar más. Me deshago de las sandalias, sintiendo el asfalto frío bajo mis pies, y corro hacia la oscuridad del estacionamiento. El aire gélido de la noche me golpea, pero lo único que escucho es un "suéltame" ahogado que reconozco al instante. Es Sami.
Al doblar la esquina, veo la escena: un tipo la tiene acorralada contra una pared, ignorando sus sollozos. La rabia nubla mi juicio.
—¡Suéltala, imbécil! ¡Métete con alguien de tu tamaño! —le grito antes de lanzarme contra él. Logro asestarle un golpe, pero él es el doble de grande que yo. Con un movimiento brusco, me empuja y caigo al suelo, raspándome las manos. Justo cuando se cierne sobre mí para devolverme el golpe, una sombra lo intercepta.
Es un impacto seco. El tipo sale despedido hacia atrás por un empujón brutal. Al levantar la vista, me quedo sin aliento. Es él. El chico del baño.
Se mueve con una eficiencia aterradora. No necesita decir mucho; la oscuridad de su mirada es suficiente para que el agresor recoja lo poco que le queda de orgullo y salga huyendo hacia la noche.
Me levanto temblando y corro hacia Sami, que es un mar de lágrimas.
—Ya pasó, nena. Estás a salvo —le susurro mientras la abrazo, sintiendo cómo su miedo se transfiere a mi propio cuerpo.
Me pongo de pie y encaro a mi salvador. Él nos observa desde las sombras, con las manos en los bolsillos, impasible.
—Gracias —le digo, tratando de recuperar mi dignidad de heredera.
—Te advertí que tuvieras cuidado —responde con una frialdad cortante—. La próxima vez, tu suerte podría no estar cerca.
—No iba a dejarla sola —le replico, desafiante—. ¿Puedo saber al menos el nombre de mi "salvador"?
Él da un paso hacia la luz de una farola. Su mandíbula está tensa.
—Dylan.
—Yo soy Lydia. Y gracias de nuevo, Dylan —le digo, pero él ya se está dando la vuelta, como si nuestra conversación fuera una pérdida de tiempo.
Esa noche, Sami se queda en mi casa. No puedo dejar que sus padres la vean así. Verla dormir, rota por el miedo, me hace darme cuenta de que mi mundo de cristal tiene grietas por las que el mal puede entrar en cualquier momento.
A la mañana siguiente, el sol entra agresivo por la ventana. Desayunamos en silencio, un silencio pesado y cargado de trauma. Max nos lleva al instituto y, tras despedirme de él, camino hacia mi aula. Mi mente sigue perdida en la mirada de Dylan.
A los diez minutos de clase, la puerta se abre. El director entra con esa sonrisa ensayada que siempre usa con los donantes de la escuela.
—Buenos días, alumnos. Tengo el gusto de presentarles a su nuevo compañero.
Un muchacho alto entra en el salón. Piel clara, cabello castaño perfectamente peinado y esos mismos ojos verdes que me quemaron la piel anoche. Mi respiración se corta.
Dylan Rodríguez está aquí. Y el juego apenas comienza.
🔻🔻🔻🔻🔻🔻🔻🔻🔻🔻🔻🔻
Primer encuentro cara a cara... ¿Creen en el amor a primera vista?
Si te ha gustado este capítulo, no olvides dejar tu voto (⭐) y contarme en los comentarios: ¿De qué lado estás en esta guerra? Sus teorías me dan vida (y a veces ideas para hacer sufrir más a nuestros protagonistas).
¡Nos leemos en la próxima actualización!
— D.B.R. 🥀
#5036 en Novela romántica
#1657 en Otros
#307 en Acción
mafia amor romance muerte, mafia accion dinero narcotrafico droga, darkromace
Editado: 10.04.2026