Herederos del caos

Capítulo 5

NARRA LYDIA
​Entré en mi recámara y cerré la puerta con un portazo que hizo vibrar los cuadros de las paredes. Mi padre se había vuelto loco. ¿Casarme? Apenas tengo dieciocho años, ni siquiera me he graduado y tengo toda una vida planeada que no pienso sacrificar por sus negocios turbios.
​-Bueno, tampoco es el fin del mundo. El muchacho es un pecado andante -dijo una voz en mi cabeza.
-No puede ser. Ahora sí que perdí la cordura -susurré, frotándome las sienes.
-No estás loca, querida. Soy tu conciencia, tu fiel consejera. Y mi consejo es: aprovecha. Porque con ese genio que te cargas, te ibas a quedar virgen hasta los treinta.
-¡Está fuera de discusión! No me voy a casar y punto.
​Ignoré a mi propia mente y marqué el número de Sami. Necesitaba una voz real. Ella contestó al segundo tono.
​-Hola, Ly. ¿Cómo va la cumpleañera? -su voz sonaba demasiado alegre.
​-Sami, tengo un problema gigante. Mis padres perdieron el juicio -solté sin anestesia. Pasé los siguientes veinte minutos contándole cada detalle, desde la droga hasta el compromiso-. Estoy literalmente atada a un desconocido.
​-Vale... eso sí es un lío de película -dijo Sami tras un silencio-. Pero, nena, tu prometido es el chico nuevo, ¿verdad? Lo vi hoy y, déjame decirte, está para comérselo.
​-¡Sami! ¡Tú también! -exclamé indignada. No podía mencionarle lo de mi "conciencia" o pensaría que el trauma me había fundido el cerebro.
​-Lydia Palacios... ¿a quién más le has contado esto antes que a mí? -Su tono cambió a uno dramático y herido-. Me siento traicionada. ¿Quién es mi reemplazo?
​-No hay reemplazo, boba. Me lo dijo mi madre -mentí para calmarla.
​-Más te vale, porque sabes que soy capaz de matarte -respondió con su habitual bipolaridad-. ¿Y mañana tu "papacito" te va a llevar al instituto en su auto de lujo?
​-Obvio que no. Él tampoco quiere esto, fue idea de nuestros padres. Y no pienso casarme, eso tenlo por seguro.
​Colgué y me desplomé en la cama. Mañana lidiaría con el mundo; ahora solo quería que la tierra me tragara.
​El despertador sonó como una sentencia. Bajé a desayunar rogando no cruzarme con mis padres, y por suerte, la casa ya estaba vacía. Desayuné a contrarreloj y salí esperando ver a Max, pero el jardín estaba desierto. Confundida, lo llamé.
​-Dígame, señorita -respondió al quinto tono.
​-Max, ¿dónde estás? Se me hace tarde.
​-Señorita, su padre me dio órdenes estrictas. El joven Rodríguez pasaría por usted hoy.
​-¿Qué? ¡Voy a matar a mi padre! -colgué furiosa e iba a marcarle a mi progenitor para cantarle las cuarenta cuando una voz me detuvo.
​-Yo que tú, no lo llamaría.
​Me giré bruscamente. Dylan estaba apoyado en un impresionante Chevrolet Camaro negro, luciendo una chaqueta de cuero y una sonrisa ladeada que derretiría a cualquiera.
​-¿Qué haces aquí? No pienso irme contigo -le espeté. Él soltó una carcajada seca.
​-¿Crees que estoy aquí por gusto? -Se acercó un paso, invadiendo mi espacio-. Mi padre amenazó con quitarme las llaves de este coche si no venía. Así que, mueve tu lindo culito y sube, que llegamos tarde.
​-¿Mi "lindo culito"? Eres un pervertido -le dije, aunque sentí un escalofrío traicionero.
​-¿Acaso me vas a decir que tú no te has fijado en mi cuerpo? -preguntó con una arrogancia que me daban ganas de abofetear y besar al mismo tiempo.
​-Pues fíjate que no -mentí descaradamente.
-Mentirosa... tú y yo sabemos que anoche le hiciste un escáner completo -susurró mi conciencia. Cállate, nadie te llamó, le respondí mentalmente.
​-Si tú lo dices... -Dylan abrió la puerta del copiloto-. ¿Nos vamos? No quiero arruinar mi reputación de chico nuevo llegando tarde por tu culpa.
​Subí al coche. El interior olía a cuero nuevo y a él. El motor rugió con una potencia que me hizo vibrar el asiento. Era una bestia de metal. Cuando nos detuvimos frente al instituto, me di cuenta de mi mala suerte: media escuela estaba en la entrada, y todos los ojos se clavaron en el Camaro negro y en nosotros.
​La hija de los Palacios bajando del coche del chico nuevo. El escándalo estaba servido.

Si te ha gustado este capítulo, no olvides dejar tu voto (⭐) y contarme en los comentarios: ¿De qué lado estás en esta guerra? Sus teorías me dan vida (y a veces ideas para hacer sufrir más a nuestros protagonistas).
​¡Nos leemos en la próxima actualización!
​- D.B.R. 🥀




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