Herederos del infierno #1: Evangely

Capitulo 10: Fuego sobre miel

Gedrick

Evangely va perdiendo el conocimiento mientras intenta sostener mucho más que su cuerpo; si hubiese tenido la fuerza para controlarme, ella no estaría en mis brazos, inconsciente. Desde pequeña siempre fue evidente que el punto débil de Eva era su mente; no era lo suficientemente fuerte para resistir una invasión, ni podía invadir la mente de alguien más. En los entrenamientos fuertes, la mayoría de las veces terminaba inconsciente o hiriendo a la persona que trataba de leer; resultaba excesivamente frustrante para ella, pero, en mi caso, era aterrador. Sabía lo vulnerable que era si no podía proteger su mente; la verdad saldría a la luz dentro de poco y las respuestas seguían sin llegar. ¿Por qué era la única que no podía utilizar su don más letal?

Su largo cabello negro cae al aire libre desde mi brazo mientras miro sus labios. Ya no era la niña pequeña que Góspel escondía para que nadie la viera llorar; en cambio, ahora era una mujer fuerte y segura de sí misma, y la reciente reunión era la prueba de ello: el ejército élite del Reino de Cristal y su General doblegados ante su capacidad. Ella era, sin duda, una Blackmoon. Sus largas pestañas apuntan en mi dirección y me descubro admirándola mientras mi cuerpo se resiste a dejarla ir. Solo una noche me había alejado de ella, pero eso fue todo lo que tomó para regresar y ver el castillo rodeado de ángeles.

En el instante en el que divisé al primer ángel, el Tártaro cayó sobre todos, pero los vampiros, bajo las órdenes de Blake, me detuvieron antes de que pudiera irrumpir en el castillo. Blake se había atravesado en mi camino intentando explicarme la situación, pero, cuando se trataba de ella, no había estrategias ni diplomacias. Podía sentir que estaba a salvo mediante nuestro enlace, pero aun así necesitaba estar con ella. Los hijos de la luna roja se fueron contra mí, pero yo solo me enfoqué en Blake. El enlace entre Evangely y yo crecía y se volvía más intenso con cada año; en este punto podía sentir sus emociones más fuertes, y sabía exactamente qué emociones despertaba en ella estar en los brazos de Blake. No era amor, pero sí una fuerte atracción que opacaba todo lo demás a su alrededor, una que la hacía sentir libre cuando la obtenía, y esa era una realidad que jamás estaría preparado para afrontar. Los demonios éramos posesivos y egoístas por naturaleza; sin embargo, ella debía ser la excepción de mis necesidades si quería tenerla a mi lado.

Las heridas de Blake sanaban con rapidez mientras yo desahogaba toda mi ira en él. La había dejado expuesta y lo había hecho porque sabía que estaba con él; aun desde el Reino de las Mareas podía sentir cómo la hacía perder el control, y usé todas las excusas posibles para no tener que volver al castillo y enfrentar esa realidad, por lo que en ese momento estaba pagando las consecuencias.

Dejé a Evangely despacio sobre el escritorio antes de bajar al sótano. Podía oler a Paige, Maya y Gael, y sabía que habían escuchado todo lo que acababa de pasar, por lo que me apresuré a bajar antes de que Evangely despertara. Bajé las escaleras hasta el sótano y, apenas abrí la puerta, me topé con Gael, que me dirigía una mirada seria; su cuerpo estaba inconscientemente direccionado a proteger a Paige. Maya, en cambio, se abalanzó sobre mí, pero antes de que cualquiera de los dos pudiera reaccionar, entré en sus mentes y borré de ellas todo lo que habían escuchado. Paige se mantuvo en su lugar, viendo todo sin decir palabra; me acerqué a ella y sabía que era inútil intentar ingresar a su mente: era una hechicera, los recuerdos acudirían a ella de igual manera. Solo un hechizo podría lograr hacerla olvidar y, naturalmente, yo no tenía ese poder, así que opté por confiar en que sus emociones eran honestas, y todo lo que podía oler en ella era receptividad, así que hablé:

—Tengo respuestas, Paige —dije, acercándome a ella con cuidado, mientras Gael y Maya seguían de rodillas en un letargo temporal.

—No todas, pero sí algunas. Ella me miró con atención; sabía que, al igual que nosotros, Paige tenía un motivo mucho más fuerte que la lealtad al trono para ayudarnos.

—Lucifer no tomó buenas decisiones y dañó a muchas personas —acepté.

—Fue un rey egoísta y despiadado—Sus ojos se llenaron de lágrimas que no derramó mientras me miraba en silencio. El peso de las palabras que entregaba a la joven hechicera sería capaz de mandarme directo al Tártaro si alguien más las escuchara; sin embargo, decidí confiar en mi instinto, confiar en el duelo que exudaba su piel.

—Evangely es diferente —dije con calma.

—Sé que puedes sentirlo— Bajó efímeramente su mirada al suelo mientras secaba una lágrima que escapó y volvió a mirarme. Era imposible saber qué pasaba por la mente de la hechicera; sin embargo, en su rostro no había rastro alguno de vulnerabilidad, y su cuerpo se mantenía erguido y bien plantado, alzado sobre el orgullo de tener la sangre más poderosa de su aldea nadando en sus venas y el peso del legado de sus ancestras sobre los hombros.

—Ella va a ayudarte, sus visiones son las mismas —aseguré. El celaje de alguna incendiaria emoción pasó por sus ojos miel mientras contemplaba el poder de mis palabras. Había un enlace entre ambas, y era tan fuerte que incluso podía sentirlo latir bajo mis venas, uno antiguo y poderoso, nacido de las primeras madres y bendecido por el eclipse de sus lunas. Evangeline estaba anclada a sentir la batalla de las hechiceras como si de su carne se tratara, lo cual era, sin necesidad de aquel trato, un sentimiento que navegaba en la mente de la princesa de las sombras desde mucho antes de que Paige caminara la historia de su aldea.

—Ella va a lograr devolverles su libertad— Las lágrimas contenidas empezaron a derramarse por sus mejillas mientras apresaba un sollozo, pero aun así no dijo palabra alguna.

—Ambas van a hacerlo, Paige— Me acerqué a ella esperando que retrocediera, pero no lo hizo; su rostro se elevó para no perder mi mirada.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.