Herederos: El PrÍncipe De Hielo

IX

Josabet

Decir que estoy evitando al príncipe es quedarse corto, literalmente me encerré en las cocinas para ayudar a Paulie con la cena, y ¿Por qué no? Comer un poco de fruta con fondue de chocolate.

-Mi niña, ¿no sería mejor que estuvieras en el salón? - pruebo un poco de crema.

-No, Paulie, ese no es mi lugar.

-Tonterías - es la voz de Bridge entrando a la cocina - Cielo, tú lugar está a mi lado.

Me acaricia el brazo, no es culpa de Bridge, no debería hacerla sentir mal.

-Si algo te ha molestado, mi cielo, debes decírmelo y lo solucionaremos, ¿sabes que puedes confiar en mí?

Asiento y la envuelvo entre mis brazos, adoro a Bridge.

-Solo no me siento cómoda abuela.

Me regala una sonrisa, y comienza a llevarme fuera de la cocina.

-Mi pequeña Bet, te conozco, y vaya que me di cuenta la manera en que te vió mi nieto - voy a hablar pero sella mis labios con un toque de su dedo - escúchame, hay algo cocinándose entre ustedes, pero de ambos depende si le quieren poner sabor o no.

Me guiña un ojo y me quedo con la boca abierta, sí, está es mi abuela, no hay nada que se le escape. Niego con la cabeza, no puedo evitar reírme, Bridge Lennox es todo un personaje.

Subimos hasta el salón, donde se escuchan animadas voces, miro curiosa.

-Están jugando monopoly - informa la abuela - Hale, nunca ha podido ganarle a Paul, es una batalla campal, cada vez que tienen oportunidad.

- ¿De verdad? - Asiente - ¿Monopoly?

-Míralo por ti misma cariño.

En la mesita de café, sentados sobre la alfombra efectivamente, están los Lennox, con una emocionada Coral, sentada junto a Lady Lyris que no deja de verla, ¿será...?

-Bet ven aquí, el príncipe está a punto de ganar- exclama Coral al verme. Hay algo de lo que me estoy perdiendo, pero ya lo averiguare más tarde.

Se siento en un cómodo sofá frente a ellos con la abuela, que ya no está en edad de sentarse en el piso, jamás le digan que dije eso o me mata.

-Josabet podrá jugar la próxima partida - dice Paul, con una voz divertida, como yo lo veo el príncipe no tiene nada las de ganar.

Paul y Marine, la reina, se dan miradas de complicidad, solo están haciendo emocionar al tonto príncipe. No puedo evitar reírme ante eso, se lo tiene merecido.

― Así que... Josabet, mamá nos ha contado que estas a punto de graduarte - comenta la reina.

Asentir con la cabeza es mi respuesta, es la primera vez que se dirige directamente a mí.

-Sí, ya es mi último año.

- ¿Qué has estudiado? - en esta ocasión es Lady Lyris la que me mira curiosa.

-Ciencias Políticas - he captado la atención del Rey y del príncipe. Veo de reojo como la sonrisa de Bridge se ensancha, ha permanecido muy callada.

- ¡Qué maravilla! -exclama Paul - ¿Qué es lo que quieres hacer en el futuro?

Lo medito unos momentos, seguí ciencias políticas por que Lex lo había comentado, ahora me encantaba.

-Seguir ayudando aquí en Ambur y...

-Eso sobre mi cadáver, mi arma - dice con voz cortante el abuelo Lex - te estás desperdiciando en una ciudad como esta, pienso que deberías trabajar en el gobierno central.

El rey escucha atento.

-Es una gran idea papá, creo que Josabet podría ayudar mucho con esos estúpidos burócratas.

-Esa boca, Paul Francis Lennox - lo reprende la abuela Bridge, con una sonrisa en su boca, lo que provoca la risa de todos.

-Abuela tú los has llamado cosas peores - habla Hale por primera vez.

Brigde se encoge de hombros.

-Yo puedo decir lo que me venga en gana.

Todos sabemos que es así, la abuela Bridge dice las cosas tal y como las piensa, en ocasiones pienso que, su filtro entre lo que piensa y lo que dice, se averió hace mucho tiempo.

―Volviendo al tema, en realidad espero que puedas considerar la oferta, Josabet ― asiento en respuesta, sé que el abuelo Lex y Bridge esperan mucho más de mí, inclusive yo, espero más de mi misma.

Lyris se pone al frente de mí y me extiende su mano.

―No hemos tenido la oportunidad de presentarnos ― dice con una gran sonrisa, ahora que puedo verla más de cerca, me doy cuenta que es mucho más bella de lo que veía en las fotos, y también que sus pecas son mucho más graciosas.

Le extiendo la mía.

―Josabet.

Me mira curiosa, sin perder la sonrisa.

― ¿Sin apellido?

Asiento y correspondo su sonrisa.

―Exacto, sin apellido.

―Entonces, yo soy Lyris, sin título, sin apellido.

Noto como todos tienen su mirada encima de nosotras, veo a Coral al fondo, haciendo un gesto afirmativo con la cabeza, siento que puedo bajar un poco la guardia, con la adorable pelirroja que estrecha mi mano.

―Que así sea, Lyris.

Esto último me premia con una pequeña sonrisa por parte del príncipe.

―Bueno... ― comienza la Reina ― empecemos de nuevo.

Lyris va hasta Hale, y le palmea el hombro.

―Perdiste una vez más, colega.

La fulmina con la mirada, mientras ella mantiene su sonrisa.

―No fuiste de gran ayuda, déjame decirte.




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