El bar estaba medio lleno, luces bajas, música vieja filtrándose entre risas y vasos. Alicia dejó a Seiran en la barra con una sonrisa rápida.
Era uno de los bares de su familia, allí había suficiente seguridad y control de las cámaras para divertirse.
—Espérame un minuto —dijo—. Asuntos familiares.
Seiran asintió, apoyando los codos, observando el lugar con curiosidad. El olor a madera y licor le resultó extrañamente cómodo.
Pasó una hora. Empezó a impacientarse, decide llamarla cuando de pronto siente que tocan su hombro con delicadeza.
Cuando volvió a girarse, no la reconoció de inmediato.
La chica que se le acercó vestía de negro, encaje y cuero. Ojos delineados con dramatismo, labios oscuros, el cabello rubio cayéndole como tela de seda. Caminaba con seguridad felina.
—¿Está libre este asiento? —preguntó ella, inclinando apenas la cabeza.
Seiran parpadeó, sorprendido… y luego sonrió.
—Depende —respondió—. ¿Eres de aquí?
—No —dijo ella—. Me llamo Raven. Soy nueva en la ciudad.
Seiran alzó una ceja, divertido.
—Entonces necesitas una bienvenida adecuada.
Le ofreció el taburete y llamó al barman.
—¿Qué tomas, Raven?
—Algo fuerte —respondió ella—. Nada dulce.
—Me agrada tu criterio —dijo él, acercándose un poco—. Yo soy Seiran.
—Encantada —dijo Raven, sosteniéndole la mirada un segundo más de lo normal—. ¿Siempre coqueteas con desconocidas o hoy es una excepción?
—Solo con las que parecen interesantes.
—Qué suerte la mía.
—Entonces, Raven —dijo Seiran, girando el vaso entre los dedos—, ¿de dónde vienes?
Ella ladeó la cabeza, como si evaluara cuánto decir.
—De la capital.
—. ¿Y qué te trae a Luneth?
Raven bebió un sorbo lento. El licor le quemó justo lo suficiente como para anclarla al juego.
—Estoy huyendo.
Seiran no se rió. Eso le gustó.
—¿De qué?
—De cosas que no deben mencionarse en una primera copa —respondió ella, con media sonrisa.
Él inclinó el cuerpo hacia ella, bajando la voz.
—Entonces estás en el lugar correcto. Luneth es amable con los que no quieren ser encontrados.
—¿Lo dices por experiencia?
—Digamos que aquí nadie pregunta demasiado —dijo—. Y los secretos duran más que en la capital.
Raven lo miró con atención renovada.
—Eso suena a mi hogar. ¿Y tú? —preguntó ella—. ¿Te quedaste o te escondiste?
Seiran sonrió de lado.
—Nací aquí. Luneth es como una terrible jaula, no permite que salgamos con facilidad.
—Entonces, habrá que aprender a vivir con las cadenas.
—Supongo que sí —dijo él—. aunque si sigues pidiendo esos tragos las cadenas no te van a sostener.
Sus miradas se sostuvieron un segundo más. No incómodo. Expectante. Como si ambos supieran que nada de eso era del todo verdad… y aun así valía la pena seguir.
En algún punto, Seiran se inclinó. No fue apresurado. Fue inevitable.
El beso fue breve, seguro, cargado de reconocimiento.
Raven se separó primero.
—Ven conmigo —susurró.
Seiran no preguntó. Se levantó. Caminaba a su lado cuando algo le tensó el pulso.
Más adelante, cerca de una mesa alta mal iluminado, vio a Mael hablando con Matt.
No discutían. No negociaban a gritos. Hablaban bajo, demasiado tranquilos.
—¿Tú estás viendo lo mismo que yo? —murmuró Seiran.
Alicia siguió su mirada. El gesto se le endureció al instante.
—Perfecto —dijo—. Justo lo que me faltaba para cerrar la noche.
Fueron directo hacia ellos.
Matt fue el primero en notarlos… y en quedarse mirando a Alicia de arriba abajo.
—No quiero saber —soltó—. De verdad no quiero saber qué clase de ritual raro hacen ustedes.
—No son rituales —respondió Alicia, seca—. Y tú, ¿qué haces hablando con el enemigo?
Mael alzó la vista con calma estudiada. Se detuvo un segundo más de lo necesario en el atuendo gótico de Alicia, lo suficiente como para incomodar a Seiran que se aclaró la garganta sacándolo de su estado.
Por fin reacciona.
—Madura un poco —dijo—. No soy enemigo de tu familia.
—Ah, claro —replicó ella—. solo nos llamas narcotraficantes y cosas feas. Este no es de confianza — le dice a Matt.
Matt levantó ambas manos.
—A ver. Yo le dije que tenía contactos. Y cumplí. Después de la inspección en la zona sur, lo llamé. Vio el documental.
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Editado: 02.02.2026