La zona de la fogata estaba apartada del resto de la casa, rodeada de árboles bajos y piedras claras. Un mueble amplio, dispuesto en círculo, abrazaba el fuego encendido en el centro. Las llamas crepitaban con calma, como si ignoraran que allí nunca se hablaban cosas pequeñas.
Alaric fue el primero en sentarse. Luego Madal. Mael ocupó su lugar con comodidad. Alicia y Seiran se acomodaron uno junto al otro.
—Bien —dijo Alaric, entrelazando los dedos—. Cuéntenme. ¿Cómo van los preparativos de la boda?
Seiran sonrió, relajado.
—Bien. Bastante bien, en realidad. Sobre todo, porque a ella le gusta las bodas con conceptos imaginarios.
Alicia lo miró, fingiendo sorpresa.
—Eso fue un ataque.
—Tenía que hacerlo —replicó él—. No estás preparando nada.
—Pero la boda es de los dos —insistió Alicia—. Es absurdo que lo haga todo yo.
—¿Qué voy a preparar ni siquiera tenemos un tema?
Alicia frunce el ceño — el tema es…boda.
—Si, pero debe ser temática, no quiero una boda aburrida sin nada que ofrecer.
—No voy a hacer mi boda un circo, debe ser elegante, no quiero nada raro.
—¿No puede ser rara y elegante?
—Basta —cortó Madal, con una sonrisa cansada—. Seiran, acompáñala hasta el final. Pero con Alicia se va a hacer lo que ella diga.
Alicia alzó una ceja.
—¿Perdón?
—Eres una dictadora —añadió Madal, divertida—. Acéptalo.
Mael se inclinó hacia adelante.
—Entonces seguro escoge flores amarillas. Siempre han sido sus favoritas.
Seiran intervino de inmediato.
—Las personas pueden cambiar de gustos —dijo—. Sobre todo, si conocen algo que les guste más.
Mael le lanzó una mirada filosa.
—Interesante teoría.
—¡Suficiente! —interrumpió Alaric—. El drama me aburre. Al menos el drama que no genera dinero.
El silencio cayó de golpe.
—Vamos al grano —continuó—. Alicia, necesito que sigas a Matt. En secreto. Sin que él lo sepa.
Alicia se irguió.
—¿Qué?
—Tenemos la sensación de que los Salazar van a buscarlo pronto —dijo Alaric—. Mi mayor temor es que usen a la chica, María, para manipularlo o hacerle daño. Si eso ocurre, debemos estar preparados.
—¿Y por qué no le dicen simplemente que se cuide? —preguntó Alicia.
—Porque Matt es obstinado —respondió Alaric—. Cree que se las sabe todas. Mira cómo se metió en ese negocio, perdió un dineral y ahora posiblemente lo acusen de corrupción.
Madal asintió.
—Estamos luchando en la capital con el presidente para sacarlo de ese tema. El caso promete un buen escándalo.
—Matt puede ser impulsivo —dijo Alicia—, pero no es tonto.
Alaric la miró con paciencia peligrosa.
—Por eso mismo debes hacerlo.
—No —respondió ella sin dudar—. Nunca haría nada a espaldas de mi primo. No es correcto.
El fuego crepitó con fuerza.
—Sabes que la lealtad y la confianza lo son todo en esta familia —continuó Alicia—. Tú mismo me lo enseñaste.
Alaric sostuvo su mirada. Luego asintió.
—Tienes razón.
Alicia exhaló, aliviada por un segundo.
—Pero seguir con vida se ha vuelto una nueva prioridad —añadió él—. Mael tiene las rutas de los Salazar. Estarán juntos en esta tarea.
—No —dijo Seiran de inmediato—. Yo puedo hacerlo con Alicia.
Alaric negó con la cabeza.
—No. Tú debes seguir marcando al alcalde. No puede sospechar que se aproxima un golpe. Tiene que sentirse confiado. Si él se quiebra, se quiebra todo.
Alicia frunció el ceño.
—¿Y por qué confían tanto en él? —preguntó Alicia—. No es justo.
Mael ladeó la cabeza.
—¿Qué sabes tú de justicia?
Alicia lo miró sin bajar la voz.
—Al menos el dinero que yo gano no es a costa de información confidencial que le pertenece a la ciudad.
Mael sonrió, encantado.
—Es maravilloso ver lo que te incomoda.
—Alicia —dijo Alaric, con voz firme—. Haz lo que se te ordenó. Si a Matt le pasa algo… te sentirás peor por haberte negado.
Eso la paralizó.
La imagen fue inmediata. Demasiado clara.
No quería que nada le pasara a Matt.
Cerró los ojos un segundo.
—Está bien —dijo al fin—. Lo haré.
Seiran se puso de pie de golpe y se marchó.
#756 en Detective
#109 en Novela policíaca
#6691 en Novela romántica
triangulo amoroso y mucha accion, policia y drogas, mafia amor familia
Editado: 02.02.2026