Herencia prohibida

Capítulo 16

Luca entró por la puerta, notando rápidamente que había una discusión en el lugar.

—¿Todo está bien? —me preguntó, dirigiendo una mirada acusadora a Alejandro.

—¿Tú quién eres? —le cuestionó el como respuesta, con un tono algo molesto.

—Trabajo aquí, soy el cocinero de esta familia y me parece, signore, que usted está molestando a mi compañera.

Alejandro inclinó la cabeza hacia un lado, mientras enarcaba las cejas, ligeramente confundido.

—Tu compañera está en buenas manos, ya puedes irte —dijo, indicándole la cocina con un movimiento de cabeza para deshacerse rápido de el.

Podía sentir cómo el aire se tensaba, y Luca no parecía ceder terreno.

—Me han dejado claro a quiénes tengo que obedecer en esta casa —contestó firmemente—. Usted no es uno de ellos.

—¿Perdona? —espetó Alejandro, esta vez enojado.

—Luca… —traté de interrumpir.

—¿También te enseñaron a hablarle así a los invitados? Porque tampoco es la mejor forma de conservar tu trabajo.

Todo parecía estar escalando cada vez más, y realmente no tenía cabeza para esto, sobre todo ahora que tenía otra inquietud.

Estaba tan concentrada en que Alejandro no dijera nada que olvidé que no solo debía tener cuidado con él.

¿Habrá escuchado Luca la conversación?

Antes de que siguieran peleando, intervine.

— ¿Donde estabas?

Luca volteó hacia mí, dejando ir un poco de su enojo.

—Oh, perdona, fui al mercado —dijo, dándome una sonrisa amable—. Espero que no te moleste; sé que tú hiciste la despensa la última vez, pero necesitaba manzanas frescas para hacer una Torta di Mele —me explicó, emocionado, aunque yo no tenía idea de qué iba a echar al fuego.

Pero eso significaba que él no había estado aquí desde hace un buen rato, y eso me calmó.

—¿Qué tienen de malo las manzanas que ya había? —intervino Alejandro, todavía molesto.

Luca lo vio de nuevo, con cara de pocos amigos.

—No son las adecuadas para la Torta di Mele— contesto, encogiéndose de hombros

—Dila bien, tarta de manzana. No pasa nada, no se te va a quemar el acento —le soltó Alejandro con tono mordaz—. ¿Por qué no mejor haces tu trabajo y dejas de quejarte?

No entendía por qué llevarlo tan lejos, pero parecía dispuesto a sacar su lado más arrogante solo para hacerlo enojar. Y le estaba funcionando.

Podía ver la rabia en la mirada de Luca.

—Me parece, monsieur, que el cariño que le tengo a la cocina, y a mi país natal, no es algo que le incumba —sentenció—. Soy un cocinero de primera; signora Isabel me contrató por eso. Y esas manzanas que estaban allí están viejas, como si quien las tomó jamás hubiera revisado una en su vida.

A pesar de su respuesta tan segura, rápidamente me lanzó una mirada un tanto apenada.

—Sin ofender, Sofía— me susurró avergonzado—pero aun así puedo usarlas para otro tipo de platillos —dijo, algo incómodo por haber soltado el comentario sin más.

—Ah, descuida, no es nada —respondí, tranquilizándolo—. De hecho, ni siquiera recuerdo haberlas revisado…

De hecho, ni siquiera las elegí yo.

—Oye, Luca, la verdad es que todo está bien. Además, él ya se tiene que ir —dije, mientras veía de reojo cómo Alejandro parecía un tomate del enojo—. Déjame terminar de hablar con él, ¿sí?

Luca me miró con una ligera preocupación.

—¿Estás segura?

Alejandro lo miró, aún molesto, y respondió:

—¿Por quién me tomas? ¿Crees que voy a robarme tu cuchara de madera o algo así?

Le dirigí una mirada suplicante, que al parecer lo hizo ceder de continuar.

Luca, aunque aún inseguro, también dejó de pelear.

—Confío en ti, Sofía —me dijo calidamente—. Si necesitas cualquier cosa, avísame.

Dicho esto, caminó hacia la cocina, dejándonos a nosotros dos solos.

Volteé a verlo, con un enojo que parecía ser bastante obvio.

—Ah, no —replicó antes de que pudiera decir algo—. No me mires así. Él fue quien empezó.

—No voy a discutir sobre quién empezó o quién no. Ni siquiera discutiré sobre ese tema, pero…

—¡Yo elegí esas manzanas! —reclamo, bastante ofendido.

—¡Alejandro!

Soltó un suspiro.

—Bien, a lo que vamos, no le diré a nadie nada —dijo rápidamente—¿eso te basta?

—Tampoco pelearás más.

—¿Perdona? —preguntó, mas ofendido que confuso

—Ni con Luca, ni con Valentina, ni con nadie de esta familia. La están pasando mal últimamente. No te pido que te agraden, pero tienes que dejar de molestarlos.

Me miraba como si yo también le hablara en italiano.

—Oye, no sé si, por lo que sea que haya ocurrido, piensas que ahora tienes algo especial con ellos —empezó a hablar con bastante delicadeza, advirtiendo que no me iba a gustar lo que venía —pero eso no tiene que ver conmigo. Y la manera en que responda a estas personas no debería suponer algún problema para ti.

—Pero sí lo hace —afirmé rápidamente, con evidente enojo—. Porque cada que te peleas con ellos, siempre estoy de por medio. Así que sí, también supone un problema para mí.

Pero él se encogió de hombros, restándole importancia al asunto.

—A veces creo que te metes en problemas innecesarios. ¿Lo que pasó con Valentina hace un momento? Ni siquiera escuché qué ocurrió y ya estás furiosa conmigo. Incluso lo de el chef no es algo que te afecte —empezó a poner su voz más firme— no puedes decirme cómo puedo o no actuar.

—Entonces te pido que dejes de meterme en problemas. Con eso me sería suficiente —remarqué con la misma firmeza que él. Estaba empezando a hartarme de tanta discusión.

—¿Que yo te meto en problemas? Soy el único aquí defendiéndote.

—¿Ah, sí? ¿Cómo me defendiste aquí? ¿Esta vez de qué me salvaste? —le cuestioné con ironía, lo que al parecer lo molestó más.

—¿Quieres burlarte otra vez de que actúo como un héroe? Adelante, pero he hecho lo posible por ayudarte en esta basura de trabajo que tienes, y tú no paras de regañarme ni de tratarme como si fuera un niño —exclamó—. ¡Ojalá tuvieras ese mismo coraje para enfrentarlos a ellos! ¿Te parece que Valentina y yo somos unos mimados? Perfecto, pero tú siempre pareces que vas a llamarle a mami y a papi para que te consuelen.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.