Heridas

Capítulo 5

Andy

Nos dirigíamos a la casa de Karla, iba en mi coche nuevo; realmente extrañaba estar aquí, siento que estoy un poco más vivo de lo que he estado antes.

En casa de mi mamá todo era diferente, no convivía con nadie más que fueran las personas que nos ayudaban en la casa. Esa fue una de las mayores razones por las cuales estoy aquí, odiaba estar encerrado en las cuatro paredes de esa casa.

Eran raras y contadas las veces que hablaba y miraba a mi mamá en casa, la mayoría del tiempo estaba Elisabeth quien cuidaba de mí y yo, salía de fiesta con los amigos que tenía allí, pero no era nada igual; nada comparado con estar aquí y de verdad sentirme vivo.

Paramos en un semáforo ya a pocos metros de la casa de Karla, claramente Diego me daba la dirección y yo solo seguía manejando, extrañamente pude ver un auto del mismo estilo que el mío únicamente que el de ella era negro y el mío es azul, deberé preguntarle a mi papá.

- Mira ese coche, se parece mucho a este - le dije a Diego señalándole el coche - la única diferencia es que el de ahí es color negro y papá me dijo que solo yo tenía este estilo en esta ciudad.

- Pueda que otra compañía también lo tenga Andy - respondió Diego.

Tal vez tenía razón, pero se hacía demasiado extraño para mí sabiendo lo competitivo que es mi papá para que otra persona le haga competencia como si nada. Empezaron a sonar los pitos de los demás autos e incluso observé pensando que era a nosotros quienes nos decían que nos moviéramos.

- Mira a esa chica - dijo Diego señalando el auto negro que estaba al otro extremo - se salió por la ventana y es a ella a quien le pitan.

Observé el panorama donde estaba aquella chica que a mi parecer era hermosa, llevaba una camisa a cuadros manga larga color rojo, también una camisa de centro color negro, creo que también su pantalón era roto y su cabello iba amarrado.

- Anda vestida casi igual que tú - dijo Diego - exactamente los mismos colores.

- Es coincidencia - dije encogiendo los hombros.

Entonces escuché lo que aquella dulce chica le decía al otro auto.

- Deja de joder imbécil, estamos en un momento cursi - dijo la chica y volvió a meterse al auto; la persona del auto de atrás saco su mano y le sacó el dedo.

- Wow - dijo Diego - esa chica es igual que tú.

- ¿Igual que yo? - pregunté.

- Sí, tú también te comportas así algunas veces.

Reí a la locura que decía mi mejor amigo, el semáforo cambió a verde y avanzamos hasta llegar a la casa de Karla, la cual ya esperaba por nosotros fuera de su casa.

- Hola chicos - dijo ella regalándonos una grande y hermosa sonrisa.

Entonces pasó algo que jamás me iba a imaginar, Diego bajó del coche, se acercó a Karla y le dio un beso en la boca, un beso que duró como unos cinco minutos.

Me aclaré la garganta para poder llamar su atención - Chicos, lamento arruinar sus cosas, pero ya se nos hace tarde.

Ellos se separaron y subieron a la parte trasera del auto.

- ¿Cuándo me lo iban a contar? - pregunté.

- Te lo íbamos a decir ayer - dijo Karla - pero pensábamos que era mucha información más sabiendo que acababas de llegar.

- ¿Hace cuanto tiempo que están juntos?

Ellos se observaron unos segundos como debatiendo si decir o no hasta que Diego habló - Hace aproximadamente un año y medio.

- ¡Joder! - respondí - ¿Están hablando en serio? Creo que si no hubiera venido ni siquiera me hubiera enterado; apuesto que se iban a casar y no me iban a decir.

- Andy... - dijeron al mismo tiempo.

- No se preocupen chicos - dije sonriendo - no estoy molesto ni nada, solo que no esperaba que mis mejores amigos fueran novios.

- Te lo íbamos a contar antes - dijo Karla - pero no sabíamos cómo sacarte el tema.

- No importa, me alegra que estén juntos.

- Y a nosotros nos alegra tenerte de nuevo aquí - dijo Diego.

- Eso sí, usen protección cada vez que tengan relaciones.

Los observé y vi como Karla se ruborizó por el comentario y Diego estalló en carcajadas.

- Como siempre Andy y sus momentos perversos - dijo Karla rodando los ojos y yo comencé a reír.

Llegamos al centro comercial y ellos me guiaron hasta una tienda donde íbamos a comprar todo lo que necesitábamos para el lunes, no puedo creer que ni siquiera tengo un día de estar aquí y ya solo me falta un día para comenzar las clases.

La tienda estaba repleta de gente buscando cosas a lo loco, como si fuera divertido estudiar.

Me acerqué un poco al lugar donde estaban las mochilas y me encontré a una persona que no pensé encontrar, era la chica del coche igual al mío. Estaba con sus amigos, intenté acercarme poco a poco para poder hablarle. Comenzó la canción Dímelo de Paulo Londra.

-Esta es mi canción - explicó la chica que estaba a su lado.

Desde hace rato noté que la chica era muy hermosa, sus ojos eran café, su cabello lacio y negro hacía contraste con su piel blanca, era un poco rellenita, pero realmente así se miraba hermosa y esa sonrisa tan hermosa que tiene que hace que todo dentro de ti se revuelva.

Ella y sus amigos han estado haciendo el ridículo, pero a ellos ni siquiera les interesa y realmente amo cuando las personas son así. Comenzó el coro de la canción y los tres empezaron a cantar casi gritando.

- "Dímelo ese cabrón, no vale la pena, no vale la pena; vamos ma' confiésalo y lo borramos de la escena" - cantaban y bailaban entre los tres.

Ella se iba poco a poco acercándose a mí y justamente aproveché para acercarme cuando en cuestión de segundos cuando ella se dio la vuelta perdió el equilibrio y cayó encima de mí, cuando intentó levantarse un poco la observé un poco y ¡Joder! ¡Era realmente hermosa!

Sonreí al verla así como estaba, encima de mi pecho; levantó un poco su cabeza y me miró directamente a los ojos

- Hola hermosa - dije y le di una gran sonrisa.

¡Joder! Los ojos de esa chica iban a ser mi perdición y lo podía asegurar...



#5635 en Novela romántica
#2064 en Otros
#68 en No ficción

En el texto hay: novelajuvenil, amorpropio, autosuperacion

Editado: 24.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.