Andy
Toda mi vida he pensado que las mujeres son como un demonio convertido en ángel, que simplemente te endulzan para caer en sus redes y que quedes como un completo idiota.
¿Por qué lo digo? Pues la separación de mis padres fue porque mi mamá le fue infiel a mi papá y en el momento en el que él se dio cuenta terminó todo tipo de relación que la incluyera a ella; hubo un juicio demasiado largo del divorcio por lo que habían quedado en un acuerdo: yo viviría con ella y mi papá se encargaría de la mitad de mis gastos.
Fueron exactamente ocho años aferrado al mismo pensamiento, vi sufrir a mi papá por una mujer que físicamente era hermosa y te cautivaba desde el primer momento que la mirabas, pero era un completo demonio, mi mamá es una mujer sin corazón; su principal objetivo es no comer demasiado para no pasar del peso adecuado para las pasarelas o los trajes que ella misma diseña.
Martina sufrió mucho por la separación de nuestros padres y me partió tanto el alma cuando me tocó dejarla aquí al finalizar el juicio y me fui durante cinco años con mi mamá; ella nunca llamó a Martina y por más que trataba que ella hablara, simplemente me contestaba que tenía mucho trabajo y que estaba ocupada.
Conocí a muchas chicas, pero jamás me he enamorado; siempre he mantenido mi cabeza fría al momento de tener una relación porque siempre he pensado que no dejaré que venga una mujer a endulzarme y lastimar mi ego con sentimientos.
Pero la conocí a ella...
Podría exagerar diciendo que me enamoré a primera vista cuando la vi en el auto aquella vez por la ventana, gritándole al auto de atrás o de nuestro encuentro en la tienda y me cautivó sus ojos y su hermosa sonrisa. Pero había algo en ella:
Le tenía tanto miedo al amor como yo también lo tengo.
Cuando escuché como alguien tuvo el descaro de lastimarla solo por una puta apuesta, casi enloquecí, ¿Cómo alguien le podía hacer eso a ella? Solo alguien con un cerebro tan pequeño podía planear ese tipo de cosas.
Belinda Montclair es tan hermosa siendo imperfecta, con su maldita inseguridad cada vez que se ve en el espejo, con su cabello desarreglado en un moño, con todas las facetas que te puedas imaginar.
¡Entonces, desde el momento que la miré todos mis pensamientos de las mujeres se fue al caño! Ella no era mi mamá. Ella tal vez no me iba a lastimar y si lo llegara a hacer sería un jodido placer ser lastimado por ella.
- ¿En qué piensas tanto? - preguntó Belinda arrugando sus cejas.
- En que eres demasiado buena para estar conmigo - sonreí guiñándole un ojo.
- ¡Oh vamos! Tú eres demasiado bueno para alguien tan dañada como yo - dijo dándome un leve golpe en el hombro.
- Tú no estás dañada, solamente no te has dejado enamorar por alguien que valga la pena - dije.
- Esa persona, ¿Eres tú? - preguntó.
Vaya eso sí que era buena pregunta...
- No lo sé - me encogí de hombros - ¿Qué opinas tú? ¿Soy esa persona? - pregunté.
- No lo sé - se encogió de hombros - pero lo podemos averiguar con el tiempo - dijo dándome un beso en la mejilla.
¿Realmente valgo la pena para alguien como ella? Ella es demasiado buena y delicada como un pétalo de una rosa, mientras que yo era más duro que el invierno del polo norte.
Pero por ella lo arriesgaría todo...
- Hemos llegado - dije sonriéndole - señorita Montclair ¿Le complace acompañar a este guapo y joven caballero a una cena? - pregunté estirando mi mano hacia ella.
- Joven Salas, ¿Qué tengo de especial yo para poder acompañarlo esta noche a una cena? - preguntó.
- Pues de especial tiene demasiadas cosas - dije - créame que sin usted no será perfecta, esta noche.
Sonrío - Está bien joven Salas acepto cenar con usted - dijo tomando mi mano.
- Será un placer para mí estar con usted está noche - hice una reverencia y le di un pequeño beso en el dorsal de su mano.
Cuando dirigí mi mirada hacia su rostro, noté un pequeño sonrojo en sus mejillas.
- No hagas ese tipo de cosas - dijo Belinda - me pones demasiado nerviosa.
- Ese es el plan - dije y la acerqué para poder tomarla de la cintura - te ves hermosa hoy Belu.
- ¿Solamente hoy? - hizo un puchero.
- Realmente te ves hermosa todo el tiempo - dije - aún recién levantada.
- Eres tan adorable Andy - dijo y colocó sus manos en mis mejillas - siento que no merezco las cosas que tú haces por mí.
- Claro que sí las mereces - dije - te mereces eso y mucho más, vales demasiado para que te conformes de recibir poco preciosa.
Este es un hermoso momento para nosotros porque a pesar de estar tan jodidos esto se siente bien, ya no tengo miedo, ya no pienso lo mismo de las mujeres, ella me hizo cambiar de idea con la ternura que es.
La besé y no era un beso de esos salvajes, era un beso lento y se sentía bien; no era por atracción carnal, sino por atracción de amor; con ella todo era diferente para mí. Sé que no quiere que lo nuestro sea solo una noche, y yo la quiero con la esperanza de que podamos seguir juntos
Ya los prejuicios para enamorarme se habían acabado, tengo la necesidad de que ella realmente se llegue a enamorar de mí, quiero tener la primera experiencia del amor con ella y sé que, sin importar como acabe, valdrá la pena.
Nos separamos poco a poco del beso, aun rozando simplemente nuestras narices, mezclándose las respiraciones de ambos.
- Entremos ya que perderemos la reserva - dijo sonriendo - gracias por todo Andy.
- No tienes nada que agradecerme preciosa - sonreí - es un placer tenerte como mi acompañante esta noche y muchas más.
La tomé de la mano y entramos al restaurante teniendo nuestra primera cita, contando experiencias vergonzosas y conociendo un poco más el uno del otro; me sentía bien y sentía una mezcla de emociones dentro de mí. Yo la necesitaba mucho a ella y ella necesitaba sanar muchas cosas, pero ahí estaré yo ayudándole a sanar, cueste lo que cueste todas sus heridas.