Belinda
3 meses después...
- El amor es uno de los sentimientos más hermosos de la tierra - comentó la maestra.
- Mátenme - dijo Aurora en un susurro - volverá a sus discursos idiotas.
- Cállate Aurora - susurré - si nos escucha, nos llamará la atención.
- Tú la defiendes porque estás con Andy, mientras que yo sigo estando sola - dijo.
- No estoy con Andy, solamente somos amigos.
- Amigos con derecho, tal vez, porque no los podemos dejar unos segundos solos cuando se están comiendo a besos.
- Señoritas Montclair y Alcázar, ¿Algo que quieran compartir con la clase? - preguntó la maestra.
Todos los del salón voltearon a vernos, ya que nos encontrábamos al fondo, sentí como mis mejillas se calentaron un poco de la vergüenza, espero que nadie escuchara lo que Aurora dijo.
- N-no pasa nada - tartamudeé - es que ella me estaba comentando que le duele un poco la cabeza eso es todo.
- Para la próxima, por favor, no interrumpan la clase - dijo la maestra - señorita Alcázar, vaya a enfermería para que le den una pastilla si se sigue sintiendo mal.
- No se preocupe, ya se me pasará - dijo Aurora.
Miré a Andy y Nicolás que se encontraban enfrente de nosotras casi burlándose porque nos habían llamado la atención.
- Jóvenes Salas y Guevara ¿Qué les causa tanta gracia? - preguntó la maestra colocando su mano en la cintura.
- Nada maestra, disculpe - dijo Andy.
Sonó el timbre indicando que la clase ya había terminado.
- Salvados por la campana - bufó la maestra - para la próxima semana necesito que me traigan un poema que lo dirán frente a todos y así decidiremos quién se puede ganar unos puntos extra en la clase.
Comencé a guardar todo en mi mochila, ya que era nuestra última clase del día y pues hoy era viernes. Teníamos planeado salir hoy con los chicos, pero aún no sabíamos a donde ir, ya han pasado tres meses en los que hemos convivido todos juntos como un grupo que jamás imaginé tener.
A veces hacemos pijamadas solo las chicas en mi casa o en la casa de alguna de ellas, también se nos unen los chicos en algunas ocasiones, pero todos nos llevamos bien como si nuestra amistad fuera de muchos años, pues estos meses me he sentido muy bien; he mejorado muchísimo mi problema de inseguridad gracias a los chicos.
Mi relación con Andy pues... aún no somos novios, pero realmente pareciera que estuviésemos juntos como pareja, hemos salido muchas veces juntos e incluso puedo decir que me encanta pasar tiempo con él, me hace sentir segura y feliz cuando lo tengo cerca.
- Belinda ¿Puedo hablar contigo un minuto? - preguntó Paulo.
- No, no puede, está demasiado ocupada como para perder el tiempo contigo - respondió Andy por mí.
- Estoy hablando con ella, no contigo imbécil- dijo Paulo.
- Les recuerdo a ambos que para eso tengo mi boca para responder por sí sola - dije un poco molesta.
- Lo siento - dijeron los dos al unísono.
- ¿Qué necesitas? - pregunté.
- Pues quería que me ayudaras con un trabajo de psicología - dijo Paulo - siempre te ha gustado hacer ejercicios de eso y pues quería saber si me podías ayudar.
Andy enarcó una de sus cejas, sorprendido.
- Pues no creo que tenga tiempo - dije - necesito hacer un poema de literatura y también tengo ejercicios atrasados.
- Por favor muñeca - suplicó.
- No me digas muñeca - rodé los ojos - pídele ayuda a tu novia ella entiende muy bien eso.
- Ella dejó de ser mi novia hace mucho tiempo - dijo con una mueca.
- Ese no es mi problema- dije encogiéndome de hombros - permiso voy un poco rápido.
Cuando pasé por su lado tomó uno de mis brazos para detenerme y de reojo observé como Andy se tensó con dicho acto.
- Belinda por favor necesito de tu ayuda - suplicó.
- ¿Me puedes soltar? - bufé.
- Lo siento - dijo soltando mi brazo - Belinda, por favor solo será esta vez y no volveré a buscarte.
- Mira Paulo, no es por entrometerme, pero ella te está dejando muy en claro que no le apetece ayudarte - dijo Andy.
- Está bien Montclair no te molestaré más - dijo Paulo y comenzó a caminar a la puerta - Andy es tu nombre ¿Verdad? - preguntó.
- Así es - dijo Andy.
- Mira no sé qué pasa entre ustedes - dijo señalándonos - pero te daré un gran consejo, no la dejes ir por nada en el mundo, ella vale demasiado - suspiró- fui un tonto por dejarla ir, pero estoy pagando el daño que le causé, espero que la trates bien y por nada en el mundo le hagas daño, te arrepentirás demasiado como yo lo estoy haciendo.
- No hay problema, yo sé lo que vale y estaría demasiado loco si dejo ir a ella de mi vida sabiendo que es demasiado especial para mi - tomó mi mano.
- Discúlpame Belinda por el daño que te causé, no fue mi intención lastimarte y créeme que me arrepiento de haberte dejado y aceptar esa apuesta - hizo una mueca - lo siento, tú realmente fuiste lo mejor de mi vida y no lo pude valorar - negó con la cabeza - me alegro de que ahora seas feliz y espero que algún día puedas perdonarme.
Dio media vuelta y salió de la clase dejándome totalmente sola con Andy.
- Eso fue raro - dije.
- Totalmente- dijo Andy - ¿Nos vamos? - preguntó.
- Sí, los chicos nos están esperando - dije.
Me encantaba pasar tiempo con los chicos porque me demostraban que no estaba sola, estos tres meses me han ayudado mucho a superar mis inseguridades y temores de mí misma. Mi madre ha estado conmigo y por fin puedo decir que hemos estado mucho más unidas que nunca y me siento bien con eso.
Siento que las heridas poco a poco se irán cicatrizando y podré recuperar todo el amor que he perdido hace demasiado tiempo...