Heridas

Capítulo 29

Belinda

Actualidad

¿Qué son los sentimientos?
Son aquello que nos hace sentir todo a flor de piel. El amor, la tristeza, la felicidad y el enojo son solo una pequeña muestra de ellos. Muchas veces confundimos los sentimientos con las emociones, cuando en realidad son cosas muy distintas.

—Belu —susurró Aurora—. ¿Aún sigues despierta?

—No, ya estoy dormida —respondí en un murmullo.

—Bueno, entonces no te molesto.

Comencé a reírme y ella también. Realmente, cuando la gente me veía junto a mi mejor amiga pensaba que estábamos locas, porque nos reíamos absolutamente de todo, incluso de cosas que ni siquiera tenían gracia.

—¿Qué es lo que tanto atormenta tu atolondrada cabeza? —pregunté.

—¿Por qué crees que algo me está atormentando? —respondió, sentándose en mi cama.

—Porque te conozco, y si no fuera así no me habrías contestado con otra pregunta —dije, imitándola.

Entrecerró los ojos y suspiró con fuerza.

—A veces se me olvida que eres mi mejor amiga y que me conoces demasiado bien —dijo con una sonrisa—. Es que tengo sentimientos encontrados.

—¿Sentimientos encontrados? —fruncí el ceño—. ¿Quién te está confundiendo?

—¿Recuerdas a Leo? —preguntó, y al verme guardar silencio continuó—. Es el chico del que te hablé, el que conocí en la clase de pintura hace unas semanas —tomó un mechón de su cabello, gesto que siempre hacía cuando estaba nerviosa—. Hemos comenzado a hablar más… y creo que me gusta un poco —se encogió de hombros.

—Entonces, ¿cuál es el problema? —arqueé una ceja.

—No estoy segura de que él sienta lo mismo por mí —suspiró—. Hablamos, nos sentamos juntos, bromeamos, chateamos todo el tiempo… tenemos muchas cosas en común y eso me gusta. Pero no estoy segura de que pueda pasar algo más.

—¿Alguna vez le has dicho que te gusta? —pregunté.

—¡Estás loca! —chilló—. No puedo simplemente escribirle o mirarlo a la cara y decirle que me gusta. ¡Qué vergüenza! —se cubrió el rostro, dramatizando como siempre.

Iba a responder cuando el sonido de una notificación llegó a su celular. Nos miramos las dos, como si nos hubiéramos comunicado telepáticamente.

—Ni siquiera lo pienses, Montclair —me advirtió.

Y claro que lo pensé.

Antes de que pudiera reaccionar, tomé su teléfono y corrí hacia el baño. Ella vino detrás de mí intentando detenerme.

—¡Belinda Montclair, devuélveme el teléfono, por favor! —suplicó desesperada.

—Solo déjame ver —dije mientras desbloqueaba su celular.

Era un mensaje de él.

Leo:

Sabes… desearía que aceptaras una cita.
Claro, en plan de amigos, sin presión

—¡Alaaa! —grité emocionada—. Esto se está poniendo interesante.

Salí del baño y vi a Aurora sentada en la orilla de mi cama, completamente nerviosa.

—Belinda, muéstrame, por favor —pidió casi sin voz.

—Cálmate, déjame responder —dije.

—Montclair, ni se te ocurra hacer una idiotez.

Respondí sin pensarlo demasiado.

Aurora:
Claro que acepto salir contigo
dime el lugar y armamos un buen plan.

La respuesta fue inmediata.

Leo:
Está bien, te escribo mañana.
Voy a terminar unas cosas…

Leo:
Que pases linda noche, dulce Aurora.

Chillé nuevamente de la emoción. Definitivamente no estaba equivocada.

—Toma —le devolví el teléfono—. Tenemos que buscar qué ropa usarás ese día.

—¿De qué hablas? —frunció el ceño.

Cuando leyó los mensajes, se quedó completamente sorprendida.

—Le gustas, Aurora —sonreí—. No veo por qué no intentarlo. Habla con él ese día y pase lo que pase, sabes que estoy contigo.

—No me digas esas cosas… me dan ganas de llorar cuando las dices tú —hizo un puchero.

Mi celular vibró, avisándome de un mensaje nuevo.

Andy:
¿Sigues despierta?

Belinda:
Aún no, estoy con Aurora hablando de la vida.
¿Y tú?

Andy:
Pensando en ti…

Sonreí y sentí mis mejillas arder.

—Esa sonrisita es porque estás hablando con Andy, ¿verdad? —preguntó Aurora divertida.

—Sí —admití.

Belinda:
¿En qué piensas?

Andy:
En la hermosa novia que tengo.

Belinda:
Tú también eres un novio hermoso y muy guapo.

Andy:
Me encantas, Belinda Montclair.

Sentí cómo mi corazón comenzaba a latir más rápido.

Andy:
A veces me pregunto cómo alguien como tú se pudo fijar en mí.

Belinda:
¿Por qué dices eso?
No soy tan especial…

Andy:
Bromeas.
Eres lo más especial de mi vida.
Eres una mujer hermosa por dentro y por fuera.
Me hace feliz poder llamarte mi novia,
tomarte de la mano con orgullo y darte mil besos.
Me tienes completamente enamorado, Montclair.

Mis ojos se llenaron de lágrimas. A pesar de llevar tiempo juntos, aún no me acostumbraba a que fuera así conmigo.

Belinda:
Me dejaste sin palabras…
Te amo como no imaginas.
Eres ese rayito de sol que iluminó mi oscuridad.

Andy:
Tú eres mi sueño hecho realidad.
Buenas noches, mi hermosa de ojos café.

Belinda:
Buenas noches, mi guapo chico de ojos grises.



#6086 en Novela romántica
#2287 en Otros
#93 en No ficción

En el texto hay: novelajuvenil, amorpropio, autosuperacion

Editado: 10.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.