Ahora estoy en la ducha... Fabricio puede ser un amor cuando lo desea. A veces pienso que ni es el mismo con el que he vivido la mitad de mi vida, ya que siempre fue un dolor de culo y me molestaba. No puedo evitar sonreír un poco al pensar en todo lo que hemos pasado juntos, en todas las peleas y risas, y cómo, a pesar de todo, siempre he podido contar con él.
Veremos unas películas. Hoy no quiero pensar en nada más. Haré que vea mis favoritas... "Tres metros sobre el cielo" y "Tengo ganas de ti". Me encantan. Amo a "H", juro que un día me casaré con él. Río como loca desquiciada. No puedo evitarlo, soy una tonta cuando se trata de esos chicos de película. A veces, imagino que mi vida también es una película, pero, sinceramente, este guion está mucho más complicado de lo que esperaba.
- ¿Hay que preocuparnos? -dijo Star, su voz sonando preocupada.
- No, solo que si Fabricio me escuchara -seguí riendo-, querría matar a "H". ¿Eso a ti no te da risa?
- Un poco... -respondió, cortando la conexión.
Salí de la ducha, me cambié con rapidez... No quiero perderme ni un minuto más de este día. Me puse una camisa negra sin mangas y cuello redondo que me llega justo arriba del ombligo, un pantalón estilo militar que hace tiempo quería estrenar, y unas botas negras que me llegan hasta la rodilla. Me miro al espejo un momento, comprobando que todo esté en su lugar. Ya no tengo ganas de estar triste, aunque no puedo evitar pensar en Kate y en lo que hizo. ¿Por qué se alejó así? ¿Por qué tenía que ser tan...? Bueno, ni siquiera sé qué adjetivo usar.
Fabricio entró al cuarto con una gran pana de palomitas. Yo seguía en el armario, acomodando mi ropa, pero cuando lo escuché, supe que ya estaba allí. Siento su presencia, como siempre. Él tiene esa forma de llenar la habitación con su energía. Me doy vuelta y salgo del armario. Lo encuentro acostado en mi cama, con los ojos cerrados, descansando mientras espera que pongamos la película. La pana de palomitas está sobre mi mesita de noche, como si ya supiera que no iba a faltar mucho para que nos metiéramos en la cama a ver películas.
- Hola -dije, con una sonrisa.
Él se levantó rápidamente, se acercó y me abrazó. Me envolvió en sus brazos con esa calidez que, aunque a veces me molesta, ahora agradezco enormemente.
- ¿Estás bien? Tienes fiebre -dije sarcásticamente, aunque realmente me preocupaba. Él rio.
- No solo eso -dijo, y me abrazó más fuerte-. Te ves bien.
Inevitablemente me sonrojé. No era la primera vez que me decía algo así, pero en ese momento sentí que las palabras resonaban más. Como si, por un breve segundo, todo lo demás hubiera dejado de importar.
- Gra... gracias -respondí, separándome un poco de él para no parecer tan obvia-. Voy a sacar las películas para ponerlas en la tele... ¿O las pongo en la computadora? -pregunté, buscando algo en qué concentrarme.
- Como tú quieras -dijo con su voz suave, pero no pude evitar notar que la miraba con esa intensidad que hace que mis nervios se disparen-. Pero ten en cuenta que hoy no dejaré que estés triste.
- Ok... la tele -dije, ignorando lo último que dijo, aunque sabía que sus palabras eran serias. No quería que nadie me viera triste. No hoy.
(...)
Miramos la primera película. Me reí un poco al ver la cara de Fabricio cuando llore por la muerte de "Pollo". Sabía que lo haría, como siempre. Soy una llorona cuando se trata de cosas que me tocan el corazón, y no me importa. Lo único que me importa es sentirme mejor, aunque solo sea por un momento.
- Iré por más palomitas mientras pones la otra -me dijo. Yo asentí, agradecida por tenerlo cerca. Salió del cuarto y me quedé sola un momento, pensando. Esta fue la primera película que vi con Kate en nuestra primera "pijamada". Teníamos solo 11 años cuando la hicimos... Aunque nos conocemos desde los 8. Recuerdo ese día tan claramente, como si fuera ayer. El olor a palomitas, las risas, el calor de la mantita que compartimos, y cómo todo parecía perfecto, sin complicaciones. Pero, hoy, las cosas son diferentes. Kate está distante, y no sé si puedo volver a confiar en ella de la misma forma.
Aún no asimilo que me haya alejado por estar con su "mate". Me duele pensar en ello, pero no puedo obligarla a ver las cosas como yo las veo.
- Tu actitud tampoco ayuda -dijo Star, interrumpiendo mis pensamientos.
- Tienes razón, pero yo no tengo nada de qué disculparme... Es ella la que se alejó -dije, y cerré el link con un suspiro. A veces, me pregunto si estoy siendo injusta con Kate, pero al mismo tiempo, ella fue la que dio el primer paso hacia la distancia. Es como si me hubiera dejado atrás, y ahora tengo que aprender a vivir con eso.
Puse la otra película mientras regresaba Fabricio, quien volvió al cuarto con una sonrisa y las palomitas. Miró la pantalla y se acomodó junto a mí, listo para seguir viendo. No quería que el día terminara, no con todo lo que había pasado, pero al menos, por ahora, estaba aquí. Y eso era lo único que realmente importaba.
#932 en Fantasía
#3945 en Novela romántica
amor celos dolor mates, hermanastros romance enemies to lovers, mate luna vampiros hombre lobo
Editado: 12.04.2026