El aire era pesado, denso, como si todo el universo hubiera decidido conspirar para hacerme sentir aún más impotente. Afuera, la noche se extendía como un manto oscuro, indiferente a la desesperación que me carcomía por dentro. Alrededor de trescientos hombres estaban reunidos en el exterior de la casa, junto con los miembros de las manadas que habían acudido a la presentación de Fabricio.
Pensé en Paulina. Mi pequeña, mi princesa. ¿Dónde estaría en este momento? ¿Tendría miedo? ¿Estaría lastimada? La incertidumbre era un veneno que me corroía lentamente, con cada latido de mi corazón haciéndose más pesado. Traté de aferrarme a una imagen reconfortante, imaginándola pateando las bolas de Oliver con toda la fuerza de su carácter indomable. Esbocé una sonrisa fugaz, pero se desvaneció tan rápido como llegó. La realidad era que no sabía nada. No tenía control. Y eso… eso era lo peor.
Mi mente me torturaba con la posibilidad de que Paulina estuviera sufriendo. No, no podía soportar esa idea. Si le hacía algo, si se atrevía siquiera a tocarle un cabello… Lo mataría con mis propias manos. Mi cuerpo entero se tensó de solo imaginarlo.
—Alpha —una voz me sacó de mis pensamientos. Parpadeé, como si regresara de un lugar lejano.
—¿Sí? —contesté, intentando no sonar tan perdido en mi propio infierno mental.
—El luno Fabricio… ¿Se puede saber cómo está? —preguntó el hombre con evidente preocupación—. Nos preocupa, él es la pareja de la señorita Paulina… ¿Ayudará en su búsqueda?
La pregunta me golpeó como un mazazo en el pecho. Fabricio… Dios. Fabricio debía estar destrozado. Apenas unas horas atrás lo había visto quebrarse en su habitación, hecho un ovillo en la cabecera de la cama, con el rostro empapado de lágrimas y la mirada cargada de culpa. Se culpaba por no haber podido protegerla, por haber sido demasiado débil, por haber fallado.
Yo entendía ese sentimiento. Lo entendía demasiado bien.
—No sabría responder a su pregunta —dije finalmente, con honestidad. Mi voz sonó más débil de lo que esperaba—. Pero sí… es el más afectado con todo esto.
Antes de que pudiera añadir algo más, una voz fuerte, rota pero decidida, emergió desde la oscuridad de la casa, llamando la atención de todos los presentes.
—Lo estoy —declaró Fabricio, su voz resonando con una intensidad que hizo estremecer el aire—. Pero la salvaré, así sea lo último que haga.
Y en ese momento, lo vi. Mi hijo. No el niño roto que encontré hace unas horas en su cuarto, sino un hombre con una determinación casi feroz. Sus ojos seguían rojos, su rostro reflejaba el peso del dolor, pero también había algo más en su expresión: una promesa inquebrantable.
Mi corazón se oprimió. No podía evitar preguntarme si estaba viendo el nacimiento de un líder… o el principio de su destrucción.
Tragué saliva y volví a dirigir mi mirada a los hombres que esperaban instrucciones.
—Salvaremos a mi hija y a su futura alpha —dije con firmeza, mi voz más estable de lo que realmente me sentía—. No hay espacio para errores ni fallas.
Un rugido de aprobación surgió de la multitud.
—¡Sí, alpha! —gritaron al unísono.
Miré a Fabricio. Su expresión era la de alguien que ya no le temía al infierno, porque ya estaba dentro de él. Y, aun así, había algo en su mirada… algo perdido, algo roto. Como si una parte de él ya no estuviera allí.
—Ya sé de dónde saca esa actitud Paulina —gruñó mi lobo en mi mente, en un intento torpe de hacerme olvidar el desastre emocional en el que me encontraba.
—Cállate —le respondí, cerrando nuestro vínculo mental.
No tenía cabeza para bromas ahora.
El nudo en mi estómago se hizo más fuerte. Fabricio tenía que encontrarla. Tenía que salvarla. Pero, ¿y si no lo lograba? ¿Y si llegábamos demasiado tarde? ¿Y si ya…?
Sacudí la cabeza, rechazando ese pensamiento. No podía permitirme pensar en eso. No aún. No cuando cada segundo contaba.
Pero el miedo seguía ahí, aferrado a mi pecho como un ancla, arrastrándome a la desesperación.
“Paulina… aguanta. Te encontraremos.”
#281 en Fantasía
#1643 en Novela romántica
amor celos dolor mates, hermanastros romance enemies to lovers, mate luna vampiros hombre lobo
Editado: 15.07.2026