Hermanastros ( I libros )

Capitulo 52 - Fabricio

Maldita mierda, aún no sé dónde buscar a Paulina... Cierro el libro de golpe y lo dejo en la mesa de mi cuarto (bueno, el de Paulina), y me paso las manos por la cara. Estoy desesperado.

Luego de un rato, me tiro a la cama de Paulina y respiro el aroma de ella impregnado en las almohadas. La extraño tanto...

Cuando empiezo a quedarme dormido, comienzo a escuchar susurros en mi cabeza. Se escuchan lejanos... Luego, como si la persona que susurra llorara mientras habla, los susurros poco a poco se vuelven más claros y reconozco la voz de Paulina.

—Lo siento por dejarte solo, no podré cumplir la promesa que hice contigo y no tendremos los cachorros que queríamos... No quiero estar aquí...—la escucho, cada palabra un poco más clara, al igual que los sollozos de su parte—tengo miedo de que algo le pase a Star, o que al estar aquí, Oliver vaya a la manada a hacerles algo. No permitas que les pase algo... Yo trataré de que no haga nada, haré lo que tenga que hacer...—dice, las lágrimas ya han brotado de mis ojos—te amo... Te echo de menos... Cuida a mi papá y Erika por mí, junto a Kate, Sora y la manada, por favor—continúa.

—Paulina... Pau, ¿me oyes?—trato de hablarle. Sus sollozos se hacen más fuertes y sigue hablando.

—Fabricio, perdón por todos los años que pasé molestándote—dice—pero en serio, eres un dolor de culo—reí nostálgica en medio de lágrimas y sollozos—pero ahora solo quiero tenerte conmigo...—dice. Yo empiezo a llorar más mientras me deleito con su linda voz, la extraño tanto...

—Paulina—digo, tratando de que me escuche—amor, te extraño, te echo de menos y no te preocupes, yo cuidaré de todos en tu ausencia... Sora ya no está en ese infierno con su padre, ahora vive con su madre y regresó a ser como era antes... Su cabello, ojos, y forma de vestir y ser ya son como antes, como la niña que fue tu amiga hace muchos años—digo, tratando de que me escuche.

—Me alegro mucho... Cuídala por mí—dice, río feliz—ella ha sufrido mucho y dile que sea feliz... Ayúdala para que en el instituto de retrasados no la molesten.

—Claro.

—Oye, ¿cómo está papá y Erika?—pregunta, aún llorando.

—Bueno... están tristes por tu ausencia, al igual que la manada...—digo.

—Lo siento, solo causo problemas... Así fue con mamá, si no hubiera sido por mí—dice.

—No digas eso—la corto, algo molesto—nada es tu culpa... Si no fuera por ti, yo y la manada estaríamos muertos o acabados—digo. Sus sollozos aumentan, me parte el alma escucharla así... Ni la noche que pasó lo de Kate se puso de esta manera.

—Fabricio... Tengo miedo—dijo de golpe—no quiero estar aquí.

—Prometo encontrarte... Solo dame un poquito de tiempo—digo, tragándome las ganas de llorar y decirle que también tengo miedo de perderla, pero mamá tiene razón, ella me necesita y si yo me derrumbo, ella terminará de hacerlo y perderá las esperanzas. ¿Sabes por qué estás ahí?

—Según él soy su tua cantante—dice, evitando sollozos—es hermano de mi madre... Piensa en tener una relación conmigo, yo no quiero...—dice. Aprieto mis puños y siento los celos recorrerme—le dije que no iba a tener otra relación con él que no fuera la de tío/sobrina... También le dije que si no hallaba una forma de escapar de ahí, buscaría la forma de acabar con mi vida...—dice. Un dolor se instaló en mi pecho con sus últimas palabras—espero me entiendas, no quiero nada con él...

—Te entiendo—digo con la voz rota—pero no te preocupes, te encontraré y no habrá necesidad de eso—trato de sonar seguro, y lo logro. Doy gracias por eso.

—Bien—dice—cierto... Darol y Margarita me ayudarán a escapar.

—¿Quiénes son?—digo.

—Son... O mierda, hasta luego—dice, y se cierra el link.

Mi muñeca empieza a arder. La veo, un pequeño hematoma se forma en ella; se torna rojo y una mano se marca ahí...

—Paulina—pienso y empiezo a llorar. Salgo de su cuarto y voy al mío. Apenas entro, empiezo a destrozar todo... Mientras lloro y grito de impotencia, de no poder ayudarla.

Ya ha pasado media hora desde que hablé con Paulina. El hematoma en mi muñeca ahora está morado y arde un poco. Destrocé todo mi cuarto y estoy tirado en el suelo llorando, gritando, gruñendo y llorando más... Mi mamá y mi papá llevan rato afuera de la puerta de mi cuarto pidiendo que les abra, golpeando la puerta para tirarla, pero obviamente no pueden, es una madera muy resistente. Mientras yo lloro, gruño, me quejo y grito, afuera de mi cuarto se escuchan gritos a los empleados por parte de mis padres, personas corriendo de un lado a otro, golpes en la puerta con insistentes gritos de que abra, sollozos de mi madre mientras le grita a los empleados, y un gran escándalo y murmullos fuera de la casa, provenientes de los hombres de la manada y los que ayudarán a buscar a mi Paulina. Comentarios de lástima, de "comprensión", de burla, algunos, pero nada me importa...

Luego de llorar tanto, caigo en la oscuridad, al mismo tiempo que veo el lobo de papá tirar la puerta de mi cuarto y mi mamá entrar detrás de él con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, junto con su voz rasposa de tanto gritarle a los empleados.

Varios empleados entran detrás de ellos y quedan atónitos al ver mi cuarto hecho mierda, junto con yo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.