Hermanastros ( I libros )

Capitulo 65 - Oliver

No recuerda nada. ¿Por qué no lo hace? Está frente a mí, con esos ojos rojos mezclados con el azul eléctrico tan característico de ella. Su cabello, ahora más amarillo que antes, resplandece en la luz suave que entra por la ventana, y su piel, casi traslúcida, parece brillar con una palidez inquietante. Su calor corporal es muy bajo, casi como si fuera una sombra de lo que alguna vez fue.

Trago con dificultad, y un nudo se forma en mi estómago. Sé que tiene sed. Es una neófita, después de todo. Es solo cuestión de tiempo antes de que se den cuenta de lo que esto implica. Ya hablaré con ella más tarde, cuando esté lista. Le contaré todo. Todo lo que ha pasado, todo lo que necesita saber, porque ella tiene que saber quién es, qué ha sido hecha y por qué está aquí. No puedo dejarla en la oscuridad, no después de todo lo que ha sufrido. Ella decidirá si se queda conmigo, si decide quedarse en este nuevo mundo... o si regresa con su padre y su mate. Pero esa decisión no es mía. Es de ella. Y aunque sé que tiene que tomarla, no puedo evitar sentir cierta desesperación al pensar en perderla.

—¿Tienes sed?— le pregunto, viendo cómo sus ojos recorren la habitación, buscando algo que ni siquiera sabe qué es. Ella asiente lentamente, su expresión vacía, perdida.

—Eres una neófita— le explico, manteniendo la calma, aunque por dentro no puedo evitar sentir una oleada de tristeza. Una neófita, alguien recién convertido, alguien tan vulnerable y frágil en este mundo que, por más que intente no mostrarlo, me duele verlo.

—¿Qué es eso?— su voz es suave, titubeante, y por un momento me hace pensar que está más asustada de lo que quiere admitir.

—Un vampiro recién convertido— le respondo con suavidad, consciente de lo confusa que debe sentirse. —Necesitas alimentarte, o lo harás de una manera que no quieres. Ve a cambiarte, y te esperaré afuera. Salgamos para que puedas saciar tu sed— trato de hacerla sentir que no está sola, que estoy aquí para ayudarla a navegar este mundo desconocido para ella.

Ella parece dudar por un momento, como si estuviera luchando con las palabras que debe decir. Finalmente, murmura.

—Pero... no— su voz es apenas un susurro, como si le costara mucho más de lo que debería articular una simple frase.

—No matarás a nadie— le explico de nuevo, con firmeza. Trato de calmar sus miedos, de hacerle entender que no tiene por qué temer, que todavía hay control, aunque todo lo que está pasando sea nuevo y aterrador. Ella parece relajarse un poco con mis palabras, como si de alguna manera le hubiera dado una pequeña dosis de tranquilidad. —Solo animales. Te alimentarás de ellos, no te acercarás a los humanos ni a ninguna otra especie. No puedes, al menos por ahora. No podrías controlar tu sed, y sería... peligroso. Lo que menos quiero es que te hagas daño a ti misma o a alguien más.

Ella parece reflexionar sobre lo que le dije. Luego, asiente lentamente, aunque la duda todavía se refleja en su rostro. Por fin habla, con una voz baja, casi imperceptible.

—Bien... me cambiaré. Puedes salir... tío— la última palabra escapa como un susurro, casi como si le hubiera costado decirla. Pero algo en su tono me hace sonreír. No es una sonrisa cualquiera, es una sonrisa que trae consigo la esperanza de que, tal vez, esta relación pueda funcionar. Tal vez.

—Claro, princesa— le digo con una sonrisa cálida, tratando de transmitirle toda la seguridad que puedo en ese pequeño gesto. Salgo de la habitación, y mientras cierro la puerta detrás de mí, siento una punzada de nervios. No sé qué depara el futuro, no sé si podrá adaptarse o si decidirá regresar con su padre. No sé si todo esto que estoy haciendo será lo correcto, pero no puedo quedarme quieto. Ella necesita saber la verdad. Y yo... yo necesito saber si puedo darle un lugar en este nuevo mundo.

Mientras me dirijo a hablar con Darol y Margarita sobre la situación, mi mente corre a mil por hora. Con suerte, Margarita se quedará más tiempo. Hay algo en ella, algo que me atrae, que me hace pensar que puede ser la clave para que todo esto funcione. Y, en ese tiempo, espero ganarme la confianza de Paulina... y, si todo va bien, espero que se quede a mi lado.




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