Hermanastros ( I libros )

Capitulo 67 - Paulina

Quiero lanzarme a la yugular de la chica, devorarla con toda la furia que siento, dejarla vacía de vida. Pero el chico que me tiene me lo impide. Lucho contra su agarre, forcejeo con cada fibra de mi ser, con la necesidad de hacer justicia a esa furia primitiva que me consume, pero él no tiene intenciones de soltarme. Mi cuerpo arde, mis sentidos se desbordan, y el olor a sangre me empuja hacia la locura. Mi lobo grita dentro de mí, queriendo liberarse, queriendo cazar. No soy yo quien tiene el control en este momento, es algo mucho más primitivo que se apodera de mi voluntad.

Sin embargo, hay una figura entre nosotros, alguien que se interpone con firmeza, y reconozco su voz. Es mi tío, protegiendo a la chica, colocándose entre nosotros como una barrera insuperable. Sus palabras, aunque tranquilas, cortan la creciente tormenta en mi pecho.

—Cálmate, contrólate o podrías hacer algo de lo que te arrepientas —dice mi vampira interior con una calma que, en este momento, me parece ajena.

Tiene razón. No quiero matar a nadie que no lo merezca. La lucha interna es feroz. Trato de racionalizar, de escuchar mi voz interior, de buscar el control donde ya casi no queda espacio para él. Con esfuerzo, comienzo a dejar de forcejear, cada vez más consciente de mi cuerpo, de mi entorno, de mi incapacidad para liberar todo lo que quiero desatar. En lugar de luchar, aprieto sus brazos con la única intención de que no me suelte. Un suspiro sale de mis labios, entrecortado por la frustración.

—Que... no... e... s... te aquí... —digo con dificultad, mi garganta apretada, mientras mi mente trata de recuperar algo de normalidad. Afortunadamente, mi tío desaparece, llevándose a la chica con él, y con ello, su rastro de desesperación.

Pero el aire sigue cargado, la tensión sigue presente.

—Vamos a cazar —dice el chico, arrastrándome hacia afuera, hasta llegar a un bosque. Su tono es firme, aunque parece haber visto suficiente para comprender que, aunque mis ganas de destruir todo a mi paso son enormes, hay algo más en mí que busca redención, algo que no quiere perderse en la oscuridad de lo que podría hacer.

Ya es de noche. El aire es fresco, y mientras avanzamos, me doy cuenta de que ya no estoy sola en mi mente. Tras cazar con Darol, un chico que se presenta como un amigo mío, el silencio que nos rodea se torna más pesado. La caza ha sido breve, casi mecánica. No hubo emoción, ni satisfacción en el acto. Solo un vacío que me sigue acompañando.

Después, me disculpo con Margarita, la chica que al parecer es amiga y pareja de mi tío. Aun así, no puedo evitar sentir una desconexión. Ellos me hablan sobre mí, sobre mi vida. Mi vida anterior como licántropo, el "mate" que fue mi pareja de vida, la manada, mi padre, mi madre, quien antes fue reina de los vampiros, mi madrastra, el secuestro... Todo eso, todo lo que he olvidado, me lo cuentan como si fuera ajeno a mí. Como si fuera alguien distinto. Me hablan como si no fuera yo misma, y eso me golpea con más fuerza de la que esperaba.

Mi tío me dice que iba a ser la alpha de esa manada, pero que ahora no lo seré. La noticia me cae como un balde de agua fría, una revelación dolorosa. Mi lugar, mi destino, mi futuro... todo ha cambiado. Mi tío me ofrece regresar, pero me niega esa posibilidad por muchas razones.

Primero: no conozco a nadie allá. Toda mi vida anterior, mis relaciones, mi conexión con mi manada... todo eso está perdido. No puedo simplemente volver a un lugar que no reconozco, a un grupo de personas que son extraños para mí.

Segundo: soy una neófita, una vampira recién nacida, y no podré controlarme. Mi naturaleza instintiva, la fuerza de mi vampirismo, está demasiado desbordada para que pueda manejarla de manera efectiva. Estoy lejos de ser la líder que se espera.

Tercero: el aroma a "perro mojado", como él lo llama, no me agrada. Pero siendo híbrida, tendré que aprender a tolerarlo, aunque mi instinto me grite lo contrario.

Cuarto: mi padre, mi querido padre, no recordará quién soy. Él, que fue una parte fundamental de mi vida, ya no me conoce. Y con mi "mate", no sería justo para él. Todo lo que compartimos se ha ido, como una sombra que se desvanece.

Quinto: mi madre era la reina de los vampiros. Siendo su hija, mi destino debería estar ligado a su legado, no a un lugar que no conozco. Mi tío es rey, pero su ascenso fue una cuestión de circunstancias, no una elección. Yo... yo no soy como él.

Sexto: no sé cómo ir allá y simplemente decir "Hola, soy un chupasangre de esos que odian a los vampiros y no me acuerdo de ninguno de ustedes. Son extraños para mí, pero quiero conoceros de nuevo". Sería una locura. Estaría arriesgando lo poco que me queda de dignidad.

Ahora estoy en mi cuarto, acostada en la cama, mirando al techo, repitiéndome a mí misma lo que mi tío me dijo.

—Es lo mejor —repito una y otra vez, como un mantra, tratando de encontrar algo de consuelo. Pero las dudas siguen siendo más fuertes que las certezas. Analizo los pros y los contras de regresar, y con cada razonamiento, se hacen más evidentes las desventajas. No, no quiero regresar. No es lo mejor.

—Hola —dice una voz diferente en mi cabeza.

Es la última cosa que esperaba escuchar, pero la voz es tranquila, como un susurro familiar.

—Hola —respondo, como si fuera lo más normal del mundo escuchar voces en mi cabeza. Tal vez ya no sé distinguir lo que es real de lo que no lo es.

—¿Cómo te llamas? —pregunto, curiosa.

—Star —responde la voz, una presencia en mi mente que me resulta... reconfortante de alguna manera. —¿Cómo estás, Paulina?

—Mal, no recuerdo nada. Quién soy, quién era, quién quería ser... mi familia, mi mate, mis amigos... Nada. —digo, mi voz rota por la desesperación. La sensación de perderme es abrumadora.

—Esperemos que recuerdes las cosas poco a poco —me dice Star, con una calma que me da esperanza. —Yo sé todo de ti, desde que naciste. Soy como tu subconsciente.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.