Parte I. Antes de que el Mundo se Rompiera.
Lior Kaiden, un adolescente veloz y calculador, llega al vasto dominio del Pilar Fundamental del Agua, el rey Kael Hydros. Lior entra con la intención de enfrentarlo, convencido de que Kael es responsable de una gran tragedia relacionada con su pasado. Aunque sus palabras son duras y cargadas de acusaciones, su comportamiento es controlado: no desea atacar sin antes escuchar.
En la sala del trono también se encuentra Akira Flamielle, el Pilar del Fuego. Ella reacciona de inmediato al ver a un joven irrumpir con intenciones tan agresivas y le exige a Kael una explicación, preguntándole qué le había hecho a ese muchacho. El rey, sorprendido, asegura que no lo conoce.
Sin embargo, uno de los subordinados del rey del Agua percibe el peligro e intenta detener a Lior. Este se ve obligado a reaccionar por instinto y coloca su espada cerca del cuello de Kael. Aun así, el rey permanece sereno, sin mostrar miedo ni enojo. Su tranquilidad desconcierta profundamente a Lior, quien no entiende cómo alguien podría mantenerse tan calmado en una situación así.
Esa reacción empieza a romper la seguridad del joven.
Por primera vez, duda.
¿Y si estaba equivocado?
¿Y si su versión de los hechos no era la completa?
Kael, sin levantar la voz ni mover un dedo, simplemente le pide:
“Cuéntame por qué crees que hice eso.”
Y Lior decide hablar.
Lior comienza a relatar su vida antes de que todo cambiara. Proviene de un pequeño pueblo llamado Valdoren, situado en una pequeña pradera, al pie de una gran montaña. Vivía allí con su familia:
Su hermano mayor Darian, fuerte, valiente, un ejemplo a seguir.
Su hermana menor Aria, dulce como una rosa pero firme cuando debía corregirlo.
Su madre, trabajadora y siempre pendiente de ellos.
El pueblo era sencillo, pacífico y aislado. Nunca habían tenido relación con las grandes ciudades ni con los poderosos Pilares Fundamentales.
Lior recuerda una mañana en particular.
Despertó temprano, fue regañado cariñosamente por Aria por su mala forma de vestir, hizo sus deberes —limpiar, barrer— y salió de casa con el corazón ligero.
Afuera encontró a Nyra Star, la chica cuyos ojos brillaban como si guardaran una pequeña estrella. Con su voz suave y su cesta llena de manzanas, le ofreció compartirlas con él. Lior, sonrojado, le prometió que después la llevaría a la cima de la montaña.
Una promesa sencilla que más tarde desearía haber cumplido antes.
Lior salió con su hermano Darian rumbo a la montaña para entrenar. Ellos eran opuestos perfectos:
Darian: fuerza pura.
Lior: velocidad inconmensurable.
Cerca de la cima, Darian lo empujó suavemente para adelantarse, riéndose mientras Lior lo alcanzaba en cuestión de segundos. Subieron como siempre, despreocupados, siendo solo dos hermanos viviendo un día más.
En la cima comenzaron su entrenamiento. Sus espadas de madera chocaron con fuerza, haciendo vibrar el aire.
Y justo en el momento del impacto…
Una explosión retumbó a lo lejos.
La montaña tembló levemente.
Los hermanos se detuvieron.
Una enorme nube de polvo se elevó desde el lugar donde estaba Valdoren.
Todo ocurrió en un segundo.
Darian y Lior quedaron paralizados, sin comprender lo que estaban viendo… pero sabían que nada volvería a ser igual.
Parte II. Cuando la Paz fue Quemada.
Nyra y Aria se miraban de reojo, ambas con una mezcla de resignación y ternura, mientras observaban a los dos hermanos correr hacia la montaña para iniciar su entrenamiento matutino. La energía de ambos parecía inagotable.
—Nunca cambian, ¿cierto, Nyra? —comentó Aria con una sonrisa suave.
—Ja, ja… supongo que así serán siempre —respondió Nyra, aunque en su mirada había curiosidad.
Aria suspiró, mirando el camino que los hermanos habían tomado.
—Mi padre les dejó mucha responsabilidad. No solo deben ayudar a mamá y a mí para que podamos vivir bien… También cargan con el deber de proteger al mundo de un tirano.
Nyra frunció el ceño.
—Siempre mencionan a ese tirano, pero cuando le pregunto a Lior, él cambia el tema como si fuera un secreto. ¿De quién se trata?
—En algún momento tendrá que contártelo —murmuró Aria—. Pero yo… no puedo meterme.
Nyra no insistió. Se despidió y siguió su camino, aunque su mente seguía dando vueltas: ¿Qué clase de padre tuvieron? ¿Y qué responsabilidad tan grande les heredó? Pero luego sacudió la cabeza. No debo entrometerme…
Fue entonces cuando una explosión retumbó en todo el valle.
Nyra se giró sobresaltada… y su corazón se paralizó. Varios hombres desconocidos habían irrumpido en el pueblo. Aria estaba siendo sujetada a la fuerza, y la señora Kaiden desaparecía dentro de un portal luminoso que se cerró de golpe. Nyra corrió, pero no tenía la fuerza para enfrentarlos. Fue superada y atada junto a otras jóvenes del pueblo que los invasores pretendían llevarse.
—¡BOOM!
Varias explosiones resonaron alrededor. Los únicos luchadores del pueblo estaban entrenando en la montaña, lejos de allí. Y aun si hubieran estado presentes… aquellos hombres eran demasiados. Los atacantes clamaban actuar en nombre de alguien llamado Kael, un supuesto “pilar fundamental”, y arrasaban el pueblo sin mostrar compasión.
Nyra solo podía sentir impotencia… hasta que dos figuras aparecieron entre el polvo.
—¿QUIÉNES SON LOS MALDITOS QUE HICIERON ESTO? —rugió una voz joven.
—Cálmate, Lior —respondió el otro hermano, aunque su mirada ardía de determinación—. Primero salvemos al pueblo, luego preguntamos.
Una oleada de alivio recorrió a todos los habitantes. Los pueblerinos levantaron la vista con esperanza, y Nyra, todavía temblorosa, no pudo evitar llorar al verlos. Era como si la oscuridad que los cubría se rompiera al fin.
Los hermanos habían vuelto.