Parte I. Una Razón para Vivir.
“Escucha, Lior…
La tierra nos da todo lo que necesitamos: el agua que bebemos, la tierra que sembramos, el aire que respiramos, el fuego con el que cocinamos, los minerales que usamos para crear herramientas.
Todo proviene de la tierra. Debes cuidarla… no lo olvides.”
—¿Qué fue eso…? ¿Un sueño… o un recuerdo?
Padre siempre insistía en lo mismo: que debía cuidar la tierra. Supongo que solo estoy recordando los tiempos en que mi familia vivía feliz en este pueblo, disfrutando de todo lo que el mundo podía ofrecernos.
Esta mañana, cuando desperté, tenía los ojos llenos de lágrimas. Sin embargo, por alguna razón… no podía sentir nada.
Recuerdo todo con claridad:
Mi hermana y mi madre fueron secuestradas,
Mi hermano murió,
Y ahora… estoy solo.
Debo encontrar a mamá y a Aria.
Desearía que todo esto fuera una horrible pesadilla, pero es real.
Padre me enseñó que no debo huir.
Seguiré luchando… incluso si tengo que hacerlo completamente solo.
—Lior… ¿ya despertaste?
¿Esa voz…?
Cierto. Nyra.
Recuerdo que me abrazó con fuerza hasta que ya no pude sostenerme más y terminé desmayándome por mis heridas. Parece que, después de todo… no estoy tan solo como pensaba.
—Estoy despierto, Nyra. Puedes entrar.
Nyra entró a la habitación con una bandeja de comida. Me saludó con una sonrisa dulce y ese brillo tan característico en sus ojos.
—¿Estás mejor, Lior? ¿Qué tal pasaste la noche?
Es extraño…
¿Cómo puede seguir sonriendo después de haberlo perdido todo?
Tal vez Nyra sea mucho más fuerte de lo que yo creo. No pude evitar contemplarla. Dudo que yo vuelva a sonreír de esa forma alguna vez.
—Estoy bien, Nyra. No tienes que preocuparte por mí.
Ella me miró fijamente. Su expresión era confusa… ¿lástima?, ¿ira?, ¿tristeza?
Siempre me educaron para leer a las personas, para entender sus intenciones.
Pero ahora… no logro comprender lo que sienten sus ojos.

—Escucha, Lior…
De repente, comenzó a hablar.
—Sé que nada de lo que diga va a reparar lo que pasó. Los muertos no pueden volver, y las pérdidas van mucho más allá de los daños materiales. Pero quiero que sepas algo… tú no estás solo.
Tal vez ahora no tengas una razón para seguir viviendo o por la cual luchar, pero desde hoy… yo seré tu razón de vivir.
Por favor… no mueras.
Si tú murieras… no sabría qué hacer.
Me quedé mirándola en silencio.
Es increíble… ¿de verdad puede decir algo así?
¿Acaso merezco seguir viviendo?
—Ja… ja, ja…
Nyra me miró confundida.
—Nyra… acabas de hacer que todo lo que pensé perdiera sentido. Creí que nunca volvería a reír. Supongo que, a partir de ahora, tú serás la única razón de mi sonrisa… y de mi vida.
Quiero vivir por ti, por mi hermana y por mi madre.
Juro que las encontraré… y que volveré a hacerlas felices.
—Sí…
Nyra respondió con una sonrisa espléndida.
En ese momento, solo pude pensar una cosa:
Defenderé esa sonrisa con mi vida.
Juro que nadie tocará ni un solo cabello de esta estrella.
Cuando todo terminó, Lior quedó dormido entre mis brazos. Nunca imaginé verlo tan herido. Las pérdidas de este día son incalculables.
—¡Rápido! Los que aún puedan moverse, ayúdenme a llevar a Lior a un lugar seguro y atiendan a los heridos.
Las personas que aún seguían en pie me ayudaron a cargarlo hasta su casa. Por alguna razón, estaba intacta. Lo llevé a su habitación, curé sus heridas y lo dejé descansar.
Al día siguiente, todavía no podía creer que todo esto hubiera ocurrido.
Deseaba que fuera solo una pesadilla.
Me levanté rápidamente y le preparé algo de comer. No había despertado desde que se desmayó en mis brazos.
—Lior… ¿estás despierto?
Cuando respondió que podía entrar, lo hice sin dudar.
Nunca lo había visto así. Sus ojos no reflejaban emoción alguna. Mi corazón se quebró. No sabía cómo animarlo; solo podía intentar que comiera y hacer lo posible por devolverle fuerzas.
Por un momento, creí que quería rendirse… que ya no deseaba vivir.
Lo único que se me ocurrió decir fue:
—Vive por mí.
No sé si fue arrogante, pero Lior rió de una forma extraña. Me alegré al verlo; creí que nunca volvería a sonreír.
Dijo que quería vivir por mí… y también por su familia.
No sé si lo que estoy haciendo está bien o mal, pero he decidido apoyarlo en todo.
En el fondo… aún deseo haber podido comer una manzana con él, en la cima de la montaña.
Parte II. No soy un Héroe.
—Oigan, Lior, Nyra… ¿ya terminaron de coquetear?
¿Quiénes…? Ah, claro. La gente del pueblo.
Por alguna razón, Nyra se puso completamente roja cuando aquellas palabras resonaron en la entrada de mi casa.
—En un momento salimos —respondí en voz alta.
Nyra salió de mi habitación casi corriendo, mientras yo me colocaba algo de ropa más presentable.
Aria me habría regañado si no lo hacía.
Al salir, me dirigí a la entrada de la casa. Aún tenía algunas heridas, pero nada grave.
—Y bien… ¿qué pasará ahora, Nyra?
La gente la rodeaba, lanzándole preguntas sin parar. ¿La habían convertido en líder tan pronto como terminó todo?
No me importaba. Lo que sí me molestaba era que la acosaran así.
—Oigan, dejen de abrumar a Nyra con tantas preguntas.
De inmediato, todas las miradas se posaron en mí.
—Estamos desesperados, Lior —dijo alguien—. No sabemos qué hacer ahora.
—Lo sé —respondí—. Pero hablar no servirá de nada. Tenemos que actuar. Reconstruiremos lo que fue destruido.
Los muertos no volverán… pero mientras haya vida, todavía hay esperanza.