¿hero? Vol. #1

Capítulo IX. Conflicto a Tres Frentes.

Parte I. Revelación

En un majestuoso castillo oscuro, seis figuras misteriosas hablaban, mientras miles de monstruos de todo tipo caminaban sin rumbo en un reino fuera de los cuatro reinos dirigidos por los pilares fundamentales.

Un ser en especial resaltaba entre los seis. Esta figura era un hombre alto y corpulento; tenía un atuendo extravagante con detalles en rojo y decoraciones que se asemejaban a un rayo de color dorado. Sus ojos brillaban intensamente de color carmesí, mientras las otras figuras, encapuchadas y con las mismas decoraciones de rayos en sus capuchas, permanecían arrodilladas delante del hombre, que tenía una mano en su mentón y estaba recostado en su trono con aburrimiento.

—¿Y bien? —dijo el hombre—. ¿Cuáles son las noticias?

—Lior Kaiden se está convirtiendo en un problema, señor —respondió una de las figuras arrodilladas.

El hombre arqueó una ceja y luego volvió a su cara de aburrimiento.

—¿A qué te refieres exactamente?

—Se ha vuelto bastante fuerte, creo que ya es hora de ejecutar nuestro plan antes de que no podamos someterlo.

—¿Dices que no podrán con él?

La persona encapuchada tembló un poco y recostó su cabeza en el suelo.

—E-el problema no es solo él, señor —respondió con miedo en su voz—. Kael está con él la mayor parte del tiempo.

El hombre no respondió nada y permaneció imperturbable.

—A-ahora mismo, Lior se encuentra completamente solo y creo que es la oportunidad perfecta para probarlo y traerlo ante usted.

El hombre pensó un momento mientras cerraba los ojos.

—El reino de Kael se encuentra sin su protección en este momento, ¿no es así?

—¿Eh? —dijeron las figuras que permanecían arrodilladas.

—En verdad eres astuto, amor.

Otra persona entró al lugar donde estaban conversando, una mujer para ser más precisos.

La mujer caminaba con elegancia, su cabello recogido hacia atrás y los labios pintados completamente de negro. Tenía un vestido negro que se abría y dejaba ver sus piernas, con decoraciones de estrellas, como si el universo mismo estuviera en ese vestido.

—Creo que nuestro hijo ya se ha vuelto demasiado rebelde, ¿no crees?

Todos guardaron silencio ante las palabras de la mujer.

—Tienes razón —respondió el hombre en el trono—, pero tengo asuntos que tratar con Kael también.

La mujer se sentó en las piernas del hombre y comenzó a acariciar su cabello blanco.

Luego de un tiempo, el hombre suspiró y dio una orden.

—Ni Kael ni Lior están en el reino ahora, ¿no es así?

Sus sirvientes asintieron.

—Bien. María, Lisseth, Yuki, ustedes atacarán el reino de Kael. Solo para ajustar cuentas —dijo el hombre mientras hacía una sonrisa fría y calculadora—.

—Alex y Aliss, ustedes traerán a mi pequeño y rebelde hijo.

—Entendido —dijeron todos al unísono y salieron del lugar.

—Así que ya decidiste actuar —dijo la mujer que permanecía sentada aún en las piernas del hombre.

—Solo es una pequeña prueba para sobrellevar el aburrimiento —respondió el hombre sin más.

—¡BOOOM!

En el reino de Kael, una fuerte explosión se escuchó en el centro de su capital.

—¡Nos atacan, señor! —gritó un hombre dirigiéndose a Luthor.

—Ya lo sé —respondió Luthor mientras tomaba su espada y caminaba fuera del palacio—. No estoy sordo.

Cuando Luthor salió del palacio, pudo ver cómo las personas corrían y una gran nube de polvo se alzaba desde el centro de la ciudad, muy cerca del palacio.

—Informe de la situación —ordenó Luthor a los soldados.

—Tres personas encapuchadas han atacado de repente, señor —respondió uno de los soldados.

—¿Han logrado identificarlos?

—No, señor. Pero hasta el momento solo hicieron ese ataque y no se han movido del lugar.

“Debo comunicarme con el señor Kael”, pensó Luthor, pero no pudo establecer su comunicación telepática, lo que lo hizo ponerse algo nervioso.

—Algo extraño está pasando aquí —murmuró Luthor.

—Luthor —una voz familiar lo llamó—, ¿qué está pasando?

Elizabeth estaba allí, con un rostro que reflejaba preocupación y confusión a la vez.

—Estamos bajo ataque y no puedo contactar al señor Kael —respondió Luthor.

—Ya veo —dijo Elizabeth llevándose una mano a la barbilla—. Eso quiere decir que nosotros somos los únicos que podemos defender el reino.

Luthor guardó silencio y luego frunció el ceño con ira.

—¡La época de paz nos ha hecho débiles! —gritó Luthor a los soldados que ya se habían formado—. Antes ya habríamos atacado a esos bastardos y los hubiéramos echado del reino. No es tiempo de dudar, ¡DEBEMOS ATACAR!




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