¿hero? Vol. #1

Capítulo XI. Decisiones.

Parte I. Promesas.

—¡TCH! Si esto sigue así, Lior terminará perdiéndose completamente.

Fueron las palabras que pronunció un preocupado Kael; quien, a pesar de todos sus intentos, no podía hacer que Lior volviera en sí.

—¡Maldita sea! ¡Despierta de una vez!

Kael gritó mientras levantaba su puño para darle otro golpe a Lior. No obstante, cuando vio en dirección a donde dejó a Nyra, notó que habían llegado dos individuos más y que, al parecer, estaba por iniciar una pelea.

—¡TCH! Más problemas.

Ese momento de descuido fue aprovechado muy bien por el descontrolado Lior, el cual le dio una fuerte patada a Kael en el abdomen, lo que lo hizo salir despedido varios cientos de metros, estampándose con unos árboles cercanos.

—Mierda, definitivamente se ha hecho mucho más fuerte desde la primera vez —susurró Kael—. Pero debo acabar con esto pronto.

Tiempo atrás, mientras Lior y Kael habían hecho una promesa en la que Lior le pidió a Kael que, si algún día llegara a perder el control sobre sí mismo, no dudara y lo matara. Además, le pidió que, por favor, protegiera a Nyra por, sobre todo. Kael no entendió en el momento lo que decía Lior, pero era como si Lior tuviera el presentimiento de que algo malo le iba a ocurrir. Así que Kael no se negó, y le prometió que, sin duda, si Lior perdía el control, él se encargaría de detenerlo.

—Supongo que llegó la hora de cumplir esa promesa.

En este mundo, cuando alguien pierde el control sobre su propio ser, solo existen dos opciones. La primera es hacer que se quede inconsciente con un golpe bastante fuerte, pero no siempre funciona y el individuo sigue despertando producto de su propio poder. La segunda es que el individuo pueda dominar toda esa energía destructiva, tal como el caso de María. Si quien perdió el control no logra estabilizarse por medio de estas opciones, lo único que queda es… la muerte inevitable del sujeto.

Kael se puso de pie, miró a Lior, quien venía acercándose a él. Luego miró en dirección a donde estaban los demás y en su mente solo pudo pedirle disculpas a quien había considerado su discípulo e incluso un amigo. Por primera vez en mucho tiempo, Kael sintió que no tenía el control de la situación. Cuando Luthor perdió el control, solo bastó noquearlo, pero Lior simplemente no volvía en sí.

En el instante siguiente, Kael levantó su puño, se movió a gran velocidad y se puso frente a Lior.

—Voy a cumplir… mi… promesa, Lior.

En los ojos de Kael solo había culpa, arrepentimiento e impotencia al no poder salvar a Lior; pero al menos iba a salvar a Nyra.

—¡BAAAM!

El golpe fue tan fuerte que todo el lugar donde estaban quedó completamente reducido a escombros y polvo. Lior salió disparado en dirección a donde estaban Nyra y los demás y terminó estrellándose cerca de ellos, interrumpiendo una inminente batalla.

—Oigan, ustedes. ¿No les dije que se quedaran quietos?

Fueron las palabras de Kael al llegar al lugar, mientras veía el inevitable final de aquel joven que yacía gritando y retorciéndose en el suelo.

Todo fue muy rápido. Kael no pudo salvar al joven; era la segunda vez que una situación como esta ocurría. Una situación donde Kael se dio cuenta de que, por muy fuerte que sea, hay cosas que simplemente se escapan de sus manos.

—¡LIOR!

Kael vio cómo Nyra corrió en dirección a Lior. Sabía que era peligroso, pero algo no lo dejaba actuar. ¿Qué era? Tal vez… ¿esperanza?

—¿Qué hace ahí parado? —le insistía una chica pelirroja con fuerza—. Debe salvarla.

Kael solo la ignoró y, por primera vez, quiso dejar todo en manos del destino. No sabía por qué lo hacía exactamente, pero solo pudo limitarse a observar.

En la mente de Lior solo había una densa niebla y oscuridad por doquier.

—¿Qué sucede? ¿Dónde estoy? No, más bien ¿quién soy yo?

—¡Lior! ¡Lior!

—¿Eh? ¿Quién es? ¿Acaso me hablan a mí?

—Lior, ¿qué acaso no piensas levantarte?

Una enojada Aria estaba de pie frente a la cama de Lior. Con una mano en su cintura y la otra sujetando una escoba, Aria hizo que Lior se levantara e hiciera sus quehaceres.

—Oye, no tienes que ser tan fría conmigo, hermanita.

—Tú mismo te lo buscas.

Lior solo se limitó a sonreír y acarició suavemente su cabello.

—Oye, ¡me vas a despeinar!

Pero en un instante, la imagen cambió repentinamente y ahora estaba junto a su hermano en lo que parecía un combate.

—¿Eh? ¿Qué hago yo a…?

—¡Muévete, Lior!

Darian apartó a su hermano antes de que fuera impactado por una esfera de energía.

—¡¿Qué rayos te pasa?! ¡Despierta!

—H-Hermano, yo…

Lior no pudo decir nada más, ya que una explosión los hizo salir por los aires. Al instante siguiente, Lior vio con horror cómo su hermano desaparecía en fragmentos de luz intentando detener otro ataque.




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