¿hero? Vol. #2

Capítulo I. Señales De Un Futuro Inevitable

Parte I

—No eres más que un idiota arrogante, simplemente no puedo reconocerte.
—¿De qué estás hablando? No entiendo lo que dices.
—Supongo que las promesas también pueden romperse.
—Oye, e-espera un segundo.

Extendí mi mano para alcanzar a la chica que se alejaba poco a poco de mí, pero…

El sol en mi cara hizo que me despertara. Recostado en mi cama, veía el techo con un extraño sentimiento de melancolía y con ese sueño aún en mi mente.

—¿Quién era esa chica? —susurré, tratando de recordar el rostro de la chica de mi sueño.

—¿Lior?

Una voz llegó desde la entrada de mi habitación y me giré para verla. Allí estaba Nyra, sosteniendo una bandeja con algunas frutas picadas y un vaso de jugo, pero su expresión era extraña, como si estuviera asombrada o desconcertada por algo.

—Lior… ¿Por qué estás llorando?

No fue hasta que escuché las palabras de Nyra que me hice consciente de las lágrimas que corrían por mis mejillas. Me llevé una mano al rostro y me limpié los ojos sin saber el porqué de mis lágrimas. De pronto, solo sentí un cálido abrazo y me giré para ver a Nyra con el rostro escondido en mi espalda.

—Sabes que no necesitas fingir conmigo. Si te pasa algo, por favor, dímelo.

Sonreí y luego comencé a hablar. Le conté el extraño sueño que tuve y quedó igual de desconcertada que yo.

—¿Acaso es una chica que conociste antes?
—No lo sé, no recuerdo nada.
—Hermanito, ¿ya despertaste?

Otra voz nos interrumpió. Mi hermana estaba en la entrada de la habitación, pero, por alguna razón, se veía un poco enojada y tenía los brazos cruzados.

—¿No creen que es muy temprano para estar coqueteando?

—¿Eh…?

Las palabras de Aria hicieron que Nyra y yo nos separáramos de golpe y tratáramos de explicarle desesperadamente que no era lo que imaginaba.

—Sí, sí, lo que digan —dijo sin prestarnos mucha atención—. El hombre de cabello blanco dijo que necesitaba hablar contigo, hermano.

—¿El tipo de cabello blanco…? Ah, hablas de Kael.
—Sí, sí, dijo que te presentaras en el comedor real.
—Te has acostumbrado bastante al castillo, ¿no, Aria? —dijo Nyra sonriendo amablemente.

—Solo un poco, pero…

Aria tomó a Nyra del brazo y la arrastró con ella.

—¡Vamos a ver los jardines, Nyra!
—E-espera un momento, Aria.

Yo solo pude reír un poco ante la inusual situación, pero rápidamente retomé la compostura y me preparé para ir al comedor junto a Kael. Desde la batalla en el reino de Arthur han pasado unos tres días y hay muchas cosas de las que debemos hablar.

Cuando llegué al comedor, Kael, Akira, Luthor, Elizabeth y Arthur estaban sentados a la mesa, innecesariamente grande.

—Llegas tarde, Lior —dijo Kael mientras tomaba un poco de vino.
—Ja, ¿qué pasa contigo, Kael?
—Oye, soy tu rey, deberías tratarme con más respeto.
—Ya quisieras.

—¡YA CÁLLENSE LOS DOS!

El grito de Akira hizo que nos sentáramos rectos de forma inmediata y asintiéramos apresuradamente.

—Bien, ahora que estamos todos, debemos hablar seriamente acerca de lo que pasó hace tres días.

Todos tomamos un semblante serio de inmediato, ya que la situación obviamente no era algo que debiera tomarse a la ligera.

—Es obvio que esta era de paz muy pronto llegará a su final —dijo Arthur.
—Nuestros reinos no están preparados para la guerra —dijo Kael de manera muy seria.
—Sí —agregó Elizabeth—. Los soldados son demasiado débiles, apenas hay algunos usuarios de resonancia.
—Incluso nosotros no somos lo bastante fuertes —continuó Luthor—. Sin la ayuda de la señorita Akira, sin duda el reino habría sido arrasado.

Hasta el momento, solo me había limitado a escuchar.

—Eso pasa por la falta de disciplina que hemos tenido con nuestros súbditos.

Todos volteamos a ver a Arthur con una ceja arqueada.

—¿Qué? No he dicho nada raro.

—Debo reconocer que es verdad —dije—. No conozco los otros dos reinos, pero los soldados son extremadamente débiles. El ejemplo más claro es el reino de Arthur.

—¿Qué? ¿Por qué dices eso?

—150.

—¿Eh?

—150 de tus hombres se enfrentaron a Nyra y ella pudo vencerlos a todos sin muchos problemas. Si esos soldados hubieran sido del reino de Kael, lo más probable es que Nyra hubiera sido capturada.

Arthur no replicó nada más.

—¿Ya ves, Arthur? Nunca quisiste hacer caso a ninguno de mis consejos.

—Ya lo sé, soy un inútil como rey, pero ya dije que quería enmendar mis errores, ¿no?

—El hecho de que una organización tan débil como la de ese noble idiota delinquiera frente a tus narices sin que te dieras cuenta de nada solo demuestra lo inútil que eres.

Mis palabras hicieron que Arthur frunciera el ceño y apretara los puños, pero solo suspiró y aceptó sus errores.

—Bueno, los reinos aún están en reparación, así que no podemos permitirnos otro ataque como este. Debemos prepararnos para lo que viene —dijo Akira—. No sé por qué, pero esa mocosa sirviente de Solus tomó un poco de mi sangre y luego se fue sin más.

—María nunca haría algo como eso sin ninguna causa detrás, esto me da muy mala espina —dijo Elizabeth.

—Bien, por ahora, nuestra prioridad deberá ser preparar a nuestros reinos para la inminente guerra —mencionó Kael, poniéndose de pie—. Luthor, deberás entrenar a los soldados mucho más duramente ahora.

—Sí, señor.

—Lior, te pido que entrenes a los soldados junto a Luthor también.

Miré a Kael sin decir ni una palabra y con los brazos cruzados.

—Pero, señor, ¿cree que no soy suficiente? —replicó Luthor.

—Tú mismo lo dijiste, debemos fortalecernos. Solo estoy tomando la decisión más lógica.

Luthor no dijo nada más y solo reverenció a Kael.

—Bien, no me molestaría ser profesor por un tiempo —dije sin muchos problemas.

—Perfecto —dijo Kael.

—Yo también quisiera que entrenaran a mis soldados —mencionó Arthur.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.