Parte I
Han pasado diez días desde la batalla en el reino de Arthur y la reconstrucción de los reinos de Kael y Arthur ha progresado bastante; alrededor del cuarenta por ciento de los daños ya ha sido reparado. Por ello, hemos decidido dar comienzo a los entrenamientos de las fuerzas militares de ambos reinos.
Por otro lado, aún no he notado muchos resultados con mi entrenamiento. Pero supongo que es natural, apenas llevo tres días con eso. Ahora que lo pienso, Sophia aprendió a usar hechizos en un periodo de tiempo bastante corto. ¿Será una especie de prodigio o algo así? En fin, no hay que desanimarse por no hacer algo a la primera, eso sería algo muy inmaduro.
—¡Muy bien! ¡Todos ustedes están en este lugar porque han decidido hacerse fuertes para proteger su reino, ¿no es así?!
—¡Señor! ¡Sí, señor!
Estamos en los patios de entrenamiento, cerca de la capital del reino de Kael. Es un espacio bastante amplio, pero está completamente abierto y no hay ningún tipo de sombra en los alrededores.
—Esto va a ser agotador —susurré.
Hasta ahora, nadie ha sufrido un golpe de calor, menos mal. Luthor estaba a mi derecha, Elizabeth a mi izquierda, Kael en el centro de la tarima y, enfrente de todos nosotros, Arthur a su lado. Estábamos en lo alto de una gran tarima de madera bastante improvisada. Bueno, creo que es mejor así.
Giré un momento hacia mi izquierda y vi a Nyra en medio de las filas. A su lado, Sophia estaba tronando los dedos. A decir verdad, me sorprende lo mucho que aprenden esas dos. Bueno, mi hermano y yo hacíamos bastantes locuras y ellas nos seguían en casi todo lo que hacíamos, como escalar colinas bastante empinadas o correr desde la casa hasta la cima de la montaña. De verdad que éramos bastante desconsiderados, pero supongo que fue un buen ejercicio para ellas.
—Bien, ahora Lior dirá unas palabras.
—¿Eh?
Me quedé tan absorto en mis pensamientos que no presté atención al discurso de apertura. Por supuesto, Kael aprovechó para tomarme desprevenido.
—B-Bueno… —Maldición, ¿qué puedo hacer?— N-no soy muy bueno haciendo esto, pero…
—…
La expectativa de los soldados hizo que me pusiera aún más nervioso.
—Ash, no soy bueno hablando frente a tanta gente, así que iré al grano.
“Tus decisiones dicen más de ti que tus capacidades”. Algo así decía el libro que me dio Carlos, ¿no?
—Ejem, ejem. Sé que tal vez no soy el más apropiado para decir esto. Después de todo, aquí hay gente que es mucho mayor que yo y tiene mucha más experiencia.
Creo que estoy diciendo cosas innecesarias.
—Lo que quiero decir es que tal vez algunos me vean como alguien que no debería estar aquí; otros tendrán expectativas bastante altas sobre mí. Pero lo cierto es que aquí nadie es mejor que otro, todos estamos en la capacidad de superarnos a nosotros mismos.
Comencé a tartamudear un poco cuando todos se me quedaron mirando sin decir nada.
—Tal vez algunos aprenderán más rápido que otros. Pero lo importante es nunca darse por vencido y tener la determinación para conseguir lo que quieras.
No obstante, pude escuchar algunos murmullos entre la multitud de soldados veteranos.
—¿Ese niño nos entrenará? ¿No es eso algo ilógico?
—Es cierto, puede que sea fuerte, pero no creo que tenga el temple necesario.
—Esto es humillante, ¿un niño, en serio?
—Creo que prefiero entrenar con el hombre de al lado.
Por supuesto, no todos iban a estar de acuerdo. No voy a mentir, escuchar eso me molestó más de lo que quería admitir. Hablaban sin ningún tipo de intención de ocultarlo.
—¿De qué hablas? Ese niño salvó nuestro reino, ¿sabes?
—¿Ah, sí? ¿Por qué está destruida gran parte de la capital entonces?
—Eres un…
La situación comenzó a salirse de control y los murmullos se hacían cada vez más fuertes. Miré hacia donde estaba Nyra para tratar de tranquilizarme un poco, y ella colocó sus manos alrededor de la boca para hacer que su voz se escuchara un poco más fuerte.
—Puedes hacerlo.
Pude entender claramente lo que dijo, y Sophia alzaba dos dedos hacia mí mientras tenía un ojo cerrado y sonreía ampliamente.
Apreté los puños y sonreí más tranquilo.
—¡No sabemos qué nos deparará el futuro! —Todos se concentraron nuevamente en mí—. Ni siquiera sabemos si seguiremos vivos. Pero no es algo de lo que debamos preocuparnos. ¡Daremos nuestro mayor esfuerzo cada día como si fuera el último! Después de todo, tus decisiones dicen más de ti que tus capacidades, y ustedes ya han tomado la decisión de hacerse fuertes.
Pude notar cómo Nyra y Sophia me miraron fijamente y con sorpresa en sus rostros cuando dije eso.
—No voy a decirles que será fácil. Muchos van a caer agotados, otros querrán rendirse y más de uno pensará que no sirve para esto. Pero si se quedan ahí, lamentándose y buscando a quién culpar, entonces sí habrán perdido. No por ser débiles, sino por decidir seguir siéndolo.
—¡CLAP!
Un soldado comenzó a aplaudir.
—¡CLAP! ¡CLAP!
Más y más aplausos comenzaron a sonar después del primero. No di un discurso muy elaborado, solo dije lo que pienso en verdad. Aun así, ellos comenzaron a aplaudir. Era la primera vez que recibía este tipo de trato y, la verdad, no está tan mal. Otros simplemente se cruzaron de brazos y miraron hacia otro lado.
Una vez terminada la apertura oficial del entrenamiento masivo, se organizaron grupos de entrenamiento dirigidos por Luthor, Elizabeth y yo. En el lugar había unos cinco mil soldados, incluyendo a Nyra, Sophia y Andrés, quien estaba justo detrás de ellas. Todos tenían que pasar por cada uno de nosotros, los entrenadores. Nosotros decidíamos quiénes podían pasar al siguiente entrenador y quiénes no.
Luthor se iba a encargar de enseñar esgrima y mejorar la habilidad con las espadas y armas en general; Elizabeth, del control del poder natural y la correcta canalización y aplicación de la resonancia; yo me iba a encargar de la resistencia y el rendimiento en combate.
#1572 en Otros
#65 en Aventura
#4830 en Novela romántica
accion, dolor amor trizteza lectura lecciones, amor romance dudas odio misterio
Editado: 10.07.2026