Parte I
—Así que han decidido entrenar a sus soldados, ¿eh? Qué pérdida de tiempo.
En los confines de la tierra, fuera de las barreras de los cuatro reinos, Aliss, Alex, Yuki, Lisseth y María estaban de rodillas, haciendo una reverencia delante del que yacía sentado arrogantemente en el gran trono.
—Sí, señor —respondió Aliss—. Yo personalmente vi cómo estaban entrenando a los soldados de los reinos de Arthur y Kael. Desde que comenzaron el entrenamiento han pasado unos dos meses.
Hubo silencio por un momento.
—Si me permite, señor Solus... —Solus se limitó a mover los ojos hacia donde estaba María—. Deberíamos aprovechar para acabar con las fuerzas enemigas.
Nuevamente, en la sala reinó el silencio.
—Díganme —finalmente habló Solus—. ¿Alguno de los pilares se encuentra en el lugar?
—Hemos dejado algunos infiltrados —mencionó Alex—. La información que hemos recibido es que Kael y Arthur se presentan regularmente. Pero los que más permanecen en la zona son Lior, Luthor y la anciana. Creo que se llama Elizabeth.
Solus se llevó una mano a la barbilla mientras analizaba la situación.
—Bien —dijo finalmente—. Pueden hacer lo que quieran, no los detendré. Pero deben capturar a Lior Kaiden.
—Señor —habló Alex—. ¿Y qué haremos si se resiste?
—Entonces mátenlo —respondió Solus.
—Sí, señor —respondieron todos al unísono.
Al salir de la sala del trono, María comenzó a dar órdenes.
—Bien —habló—. Aún debemos recolectar muestras de los pilares, así que esa será nuestra prioridad.
Todos asintieron.
—Respecto a los demás, creo que los más problemáticos serían Lior Kaiden y Luthor —dijo, cruzándose de brazos—. Aliss, ¿crees que puedes encargarte de Lior?
Aliss arqueó una ceja.
—¿A qué te refieres con "encargarte"? —preguntó.
—Matarlo, obviamente —respondió María.
—¿Qué? Pero el señor Solus dijo que quería que lo capturáramos, no que lo matáramos, ¿no? —respondió Aliss.
—A ver, niña, ¿de verdad crees que va a querer venir con nosotros?
Esa respuesta hizo que Aliss agachara la mirada.
—Bien —continuó María—. Yuki, Lisseth y Alex, ustedes se encargarán de Luthor. Mientras tanto, yo arreglaré algunos problemas con una antigua "amiga" hasta que lleguen los pilares. Luego recibirán sus nuevas órdenes. ¿Alguna objeción?
—No, seño...
—Control.
Todos se giraron para ver a Aliss.
—Si logramos que Lior pierda el control de sus emociones, usted podrá controlarlo, ¿no es así?
María se quedó mirando a Aliss. Luego sonrió fríamente.
—Si logras hacer que el mocoso pierda el control, iré y lo controlaré con mis poderes —respondió María—. ¿Podrás hacerlo?
—Por supuesto —respondió Aliss—. Pero necesitaré ayuda.
María se acercó a ella y la miró directamente a los ojos.
—Bien —dijo María, aún mirándola fijamente—. Alex, irás con Aliss.
—¿Eh? —dijo Alex—. S-Sí, señora.
—Bien —dijo María—. Cumplan su misión en nombre del señor Solus. ¡Comiencen!
Tan pronto como sonó la orden, todos corrieron hacia una dirección específica, teniendo claras sus órdenes.
Mientras tanto, en el campo de entrenamiento...
Ya han pasado dos meses desde que iniciamos el entrenamiento. Ya me siento completamente recuperado y los soldados han aumentado considerablemente sus fuerzas en todo este tiempo. De los mil quinientos de mi unidad, seiscientos ya han avanzado a la siguiente fase con Elizabeth. De la unidad de Luthor, doscientas personas han pasado a estar bajo mi mando y otras trescientas han llegado desde la unidad de Elizabeth. Entre ellas, han llegado dos bastante peculiares.
—¡Holiiiis, Lior! ¿Me extrañasteeee?
—Superaste bastante rápido el entrenamiento de Elizabeth, Sophia.
—Ji, ji. Claro, después de todo, tengo mejor control de la resonancia que incluso tú.
Bueno, no puedo negar eso.
—Oye, Lior —habló Sophia mientras jalaba a una chica—. Ella es Aurora y es una verdadera experta controlando su poder.
—¿Eh? —dijo la chica, apenada—. N-No es para tanto.
—Vamos, vamos —dijo Sophia mientras le daba palmaditas en la espalda—. No sientas vergüenza solo porque Lior está aquí.
Sophia no tiene remedio. Pobre chica.
—Bien —dije, interrumpiendo a Sophia—. Bienvenida a nuestra unidad. Esforcémonos juntos, ¿sí?
Extendí mi mano en señal de amistad.
—C-Claro.
—Por cierto —dije—, ¿dónde están sus certificados de aprobación?
—Pero qué fastidioso eres, Lior —se quejó Sophia—. Aquí tienes.
Sophia y Aurora me entregaron sus certificados, cada una.
—¿Contento? —replicó Sophia.
—Oye, deberías tratarme como a un superior —respondí.
—¡PFFF! —se burló Sophia—. Para mí tú siempre seguirás siendo el mismo Lior.
Así que el mismo Lior, ¿eh?
Así, todos los integrantes nuevos comenzaron a acoplarse rápidamente a la unidad.
Las cosas han cambiado bastante en el campamento. Ya tenemos tiendas para dormir e incluso un cuarto de entrenamiento al que Akira llamó dojo. Cierto, Akira estuvo aquí hace un mes y nos regañó durante tres días seguidos cuando vio que no teníamos nada en el campamento, sino solo pasto, rocas y sol. Se construyeron dojos en todas las unidades y se mandaron a hacer tiendas de campaña, baños y cocinas. Antes teníamos que regresar a la capital para poder ducharnos y comer, pero desde hace unas semanas ya hemos optimizado muchos procesos.
Aunque lo único negativo es que no he visto a Nyra ni a Aria desde hace un tiempo. Los horarios de entrenamiento son diferentes y apenas si podemos encontrarnos algunas veces.
—Bueno, como ya es de noche, dejaremos el entrenamiento hasta aquí —dije a todos los presentes—. ¿Qué les parece si vamos a las aguas termales?
—¡EEEEEEH!
Todos se alegraron de inmediato.
Es bueno tener tanta paz.
Parte II
En una colina cercana, dos figuras miraban pacientemente hacia el campamento de entrenamiento.
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Editado: 10.07.2026