Parte I
—¡Lior! —escuché la voz de Sophia—. Escuchamos un estruendo y vinimos hasta aquí… No puede ser… ¿esa es Nyra?
—Sophia —respondí tan pronto como la vi—. Rápido, ayúdame a curarla, tal vez los dos…
—Rápido, Andrés —Sophia no me dejó terminar la frase.
—Sí.
Andrés se acercó y comenzó a tratar las heridas de Nyra. ¿Desde cuándo podía hacer algo así?
—Oye, Andrés —dije mientras lo miraba tratar las heridas de Nyra—. ¿Desde cuándo tú…?
—¡CRASH!
Volteé al escuchar cómo se derrumbaban los escombros.
—No bajes la guardia —dijo Luthor, colocándose a mi lado—. Esas dos son Yuki y Lisseth. Probablemente no te importe, pero no puedes tomarlas a la ligera.
Luthor me miró como esperando algo.
—¿Qué?
—Nada, tú te encargarás de ese chico. Creo que su nombre es Alex, ¿cierto?
Asentí.
—La otra es Aliss. No es alguien que debas subestimar por ninguna razón —dije, advirtiendo a Luthor.
—Nosotros también ayudaremos —dijo Sophia, colocándose a nuestro lado junto a Aurora.
—Claro que no —dije de inmediato—. Ustedes se quedarán cuidando a Nyra y a Andrés.
—Pero…
—Sin peros.
—E-Está bien.
Luego de dar las órdenes, Luthor y yo caminamos en dirección hacia nuestros oponentes.
—Maldito bastardo —dijo la chica a la que Luthor se refirió como Yuki—. ¿Cómo te atreves a lanzarnos como si fuéramos simples juguetes?
—Alto —dijo la otra chica, Lisseth, mientras la tomaba del hombro—. Acepta el poder del enemigo. Solas no tenemos oportunidad contra ninguno de los dos.
—Pero, Lisseth…
—Deja de ser tan berrinchuda —dijo Alex a su lado—. Incluso yo tengo la suficiente madurez para aceptar la realidad.
Yuki apretó los puños con fuerza.
—Bien —dijo mirando al frente—. Tendremos que hacer equipo.
Lisseth asintió y Alex solo suspiró con molestia.
—¿Por qué? —miré a Aliss y ella sujetaba el cuello de su capa con fuerza—. Faltaba tan poco, ¿por qué tenías que intervenir?
Aliss miraba a Luthor con una expresión extraña. ¿Era ira, frustración, impotencia? No podía descifrarlo.
Aliss desenvainó su catana y los demás siguieron su ejemplo.
—Nosotros también —dijo Luthor, desenvainando su catana.
—Bien —respondí, desenvainando la mía.
En unos segundos, el campo de batalla quedó sumido en una tensión muy intensa. Ambos bandos nos mirábamos fijamente y todos nos lanzamos al mismo tiempo al ataque. Pero…
—¡BAAAM!
Una gran explosión, mucho mayor a la que causó Sophia, retumbó por todo el lugar. Incluso la onda de choque llegó hasta nosotros, provocando que tuviéramos que cubrirnos con los brazos de la ráfaga de viento cargada de escombros.
—Esa maldita perra —se escuchó una voz—. ¿Cómo se atrevió a hacerme esto?
Una chica pelinegra de unos veinticinco años de edad salió del polvo. Su cabello estaba desordenado y portaba una capa igual a la de Aliss y los demás. Era completamente negra y tenía decoraciones en forma de rayos de color dorado. Tenía una herida en el hombro izquierdo y parecía estar sujetando algo que no alcanzaba a ver por el polvo.
—Aliss —dijo la mujer—. ¿No lograste someter al mocoso?
¿Con «mocoso» se refiere a mí?
—E-Esa mujer es… —Luthor comenzó a balbucear unas palabras a mi lado.
—¿Quién es? —pregunté a Luthor.
—Esa mujer es la que atacó la capital del señor Kael cuando estaban en el reino de Arthur.
—¿Qué? —Volteé a verla, sorprendido y, a la vez, tenso.
Esa mujer fue capaz de hacerle un rasguño a Akira, y yo no pude tocarla ni una sola vez desde que entrené con ella.
—Je —sonreí—. Esto se puso bastante interesante.
Pero abrí los ojos con sorpresa al ver lo que traía en la mano.
Esa era… Elizabeth.
Esa mujer tenía a Elizabeth del cabello mientras estaba completamente… ¿desmayada? No, ella está… ¿¡muerta!?
—Ya que veo que no pudieron someterlo —dijo la mujer—, acabaré con él ahora. Esto es muy conveniente. El fiel perro de Kael y Lior Kaiden. Podré deshacerme de los dos el mismo día. Pero qué conveniente, en verdad. Ja, ja, ja.
—Señora María.
—¡Cállate, Aliss! —dijo la mujer cuando Aliss intentó hablar—. El trato era que tenías que someterlo para poder controlarlo y no lo hiciste. Ahora voy a matarlo, eso es todo.
Aliss agachó la mirada.
¿Por qué actúa de esa forma? ¿Dicen que querían controlarme? Pero qué estupidez.
—¡¿Qué le hiciste a Elizabeth?! —preguntó Luthor finalmente.
La mujer, a quien Aliss llamó María, solo sonrió de manera sádica.
—¿Quieres saber?
Unos momentos antes…
Mientras Luthor y Lior se alistaban para luchar contra Aliss y sus acompañantes, Elizabeth alistaba su ataque definitivo contra María, a la vez que María preparaba su propio ataque.
—¡Allá voy! —gritaron al unísono.
Ambos ataques colisionaron. La catana de Elizabeth atravesó el hombro izquierdo de María, a la vez que la catana de María atravesó el pecho de Elizabeth.
—¡Eres una maldita! —gritó María.
Pero poco después, Elizabeth expulsó todo el poder que había canalizado de una sola vez. No hubo control para darle forma como lo hizo Sophia, ni hubo un objetivo concentrado. Elizabeth hizo explotar su poder y la explosión fue tan fuerte que su onda de choque se propagó a poco más de un kilómetro, llegando a los otros campamentos sin dificultad.
Además, la explosión causó el suficiente daño como para que tanto Elizabeth como María salieran despedidas por los aires.
—¡KICK! —se quejó María—. ¿Cómo es que ella pudo hacerme daño otra vez? ¡Eso no es posible!
María lanzó un corte contra el cuello de Elizabeth, pero notó que esta ya no respiraba y que su cuerpo había vuelto a ser el de una anciana.
—Ja… —María dejó escapar una sonrisa que poco a poco se convirtió en una carcajada—. Ja, ja, ja. Tanto esfuerzo para nada. Al final, te sacrificaste para nada.
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Editado: 11.09.2026