¿hero? Vol. #2

Capítulo VIII. Preparación.

Parte I

—He de admitir que eres bastante más fuerte que esos tres —decía Luthor mientras intercambiaba ataques con Aliss—. Pero tus ataques no tienen alma.

—¿Qué rayos dices? —respondió Aliss—. ¿Cómo algo como un ataque podría tener alma? Qué tontería, tú también eres uno de esos que creen en eso.

—Ya veo —dijo Luthor.

Luthor desapareció de delante de Aliss y se colocó a sus espaldas.

—La que no lo entiende eres tú.

Luthor lanzó un ataque que fue bloqueado por Aliss cuando se dio la vuelta de inmediato.

—No me interesan esas tonterías —respondió Aliss.

A diferencia de su batalla con Lior, Aliss tenía una mirada completamente fría y determinada. Todo rastro de la chica amable había desaparecido; solo le interesaba acabar con Luthor allí mismo.

—Verás —dijo Luthor—, yo tampoco tengo tiempo que perder contigo. Terminaré esto rápido.

Aliss no respondió y solo siguió esquivando y bloqueando ataques hasta que, en un momento determinado, ambos tomaron distancia.

—Bueno —dijo Aliss—, ahora veo por qué lograste someter a esos tres, pero sigo pensando que fue demasiado rápido, incluso para alguien con tu nivel. ¿Cómo lo hiciste tan rápido?

—¿Alguien de mi nivel? —respondió Luthor levantando una ceja—. Entonces estás insinuando que eres más fuerte que yo, ¿eh?

Luthor sujetó su barbilla.

—¿Sabes algo? —continuó Luthor—. Si quisiera, tú y tus amiguitos ya estarían muertos.

—¿Ah, sí? —respondió Aliss—. ¿Y por qué tanta consideración entonces?

Luthor y Aliss comenzaron a caminar en círculos. Aliss mantenía su mirada fija en Luthor, analizando sus movimientos y preparada ante cualquier ataque sorpresa. En contraste, Luthor caminaba tranquilamente; incluso se agachaba para recoger alguna que otra piedra y admirar una simple flor.

—Es una pena —dijo Luthor mientras tomaba una flor cortada—. Las flores son tan bellas y, a la vez, tan frágiles, ¿no crees?

—¿A qué quieres llegar? —preguntó Aliss frunciendo el ceño.

Luthor suspiró.

—Quieres saber cómo sometí a tus amigos, ¿no? —dijo Luthor—. Verás, digamos que contra ese par de hermanas yo siempre tendré ventaja. Aunque no me guste, esto es una guerra, ¿sabes?

—¿Siempre tendrá ventaja? —pensaba Aliss—. ¿A qué se refiere con eso exactamente?

—Una vez que se entiende ese principio, dejar fuera de combate a esas chicas fue bastante sencillo —continuó Luthor—. El chico fue un poco más problemático, pero pude encerrarlo con la misma arma que trajeron para detener al mocoso.

Luthor señaló en dirección hacia donde estaban Alex, Lisseth y Yuki. Los tres estaban inconscientes y atados con la misma soga que Aliss utilizó contra Lior.

Aliss suspiró con decepción.

—Bueno —dijo Aliss—. Era de esperarse.

—Se mantiene en calma pese a todo, ¿eh? —pensaba Luthor.

—¿A qué principio te refieres? —preguntó Aliss.

—¿Crees que revelaría mis técnicas al enemigo? —respondió Luthor.

—Bueno, es obvio que no —pensó Aliss.

—A todo esto —continuó Aliss—, ¿por qué hablas de eso en medio de un combate?

—Solo estoy haciendo algo de tiempo —respondió Luthor.

—¿Tiempo? —preguntó Aliss—. ¿Para qué?

Luthor se giró y miró en dirección a la batalla de Lior y María. Luego miró de reojo a Aliss.

—El mocoso se dará cuenta tarde o temprano —dijo Luthor.

—¿Qué? —se preguntó Aliss—. ¿Lior se dará cuenta de qué? Espera, esa herida en el hombro de María, no me digas que…

Aliss frunció el ceño.

—Así es —respondió Luthor—. Antes las posibilidades estaban completamente en nuestra contra, pero Elizabeth cambió completamente ese resultado.

Aliss alzó su espada, apuntando a Luthor, y liberó su aura de golpe.

—Debo acabar con esto rápido, antes de que sea tarde —pensaba Aliss.

—Espero poder agradecerle apropiadamente en el otro lado —pensaba Luthor mientras adoptaba su propia postura.

A unos cuantos metros, el sonido del metal chocando resonaba. La vista no podía seguir los movimientos de los dos individuos que peleaban en ese momento. María y Lior intercambiaban ataques sin descanso y no se podía decir quién llevaba el ritmo del combate con certeza.

—¡Eso, muy bien, mocoso! —gritaba María eufórica—. ¡Sigue entreteniéndome, ¿quieres?!

Esta mujer sigue lanzando ataques sin importarle en lo más mínimo que su herida sigue empeorando.

Pero no pude pensar en nada más cuando bloqueé un puño que iba directo a mi rostro con la empuñadura de mi catana. Luego salté para evitar una barrida, pero no terminó ahí. María giró sobre una mano e hizo una patada hacia atrás. Me cubrí con mis brazos, pero la fuerza del impacto me lanzó algunos metros hacia atrás.

—¡TCH!

—¡Aún no termino! —gritó María, apareciendo frente a mí una vez más.

Me agaché para esquivar cuando María lanzó un corte horizontal directo a mi cuello. Aprovechando que su torso estaba descubierto, me apoyé en mis manos y me impulsé hacia arriba para dar una doble patada directa a su estómago, lo que la hizo retroceder.

Su sonrisa sádica no desapareció de su rostro y, al contrario, parecía como si enloqueciera cada vez más. Incluso sus ojos se habían vuelto completamente blancos. Su herida sangraba, pero no le importaba en lo más mínimo; seguía canalizando poder y atacando como una bestia.

—¡TCH! —chasqueé la lengua—. ¡Qué enemiga tan molesta!

María y yo seguimos atacándonos el uno al otro, pero ninguno de los dos cedía. Incluso usando resonancia, ella está a un nivel similar al mío en velocidad. Pero yo sigo siendo el más rápido de los dos.

Rápidamente esquivé un ataque y aparecí a sus espaldas.

—¡Jaque mate!

Lancé un corte directo a su costado derecho, pero mi catana no pudo cortarla en lo absoluto.

—Esa es… —abrí los ojos con sorpresa cuando vi que su aura se concentró en ese lugar— la técnica de Aliss.

María sonrió y lanzó una patada que me dio directo en el rostro y me mandó a volar una vez más.




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