¡hey tú, idiota!

Capítulo 10

Llegue cansada y con un dolor terrible en el estómago de tanto reírme por la escena de los fornicadores del cine. Entro a mi cuarto para dejar las cosas arriba de la cama y entrar al baño para darme una excelente quita suciedad, en otras palabras baño.

Me pongo la toalla alrededor del cuerpo y voy directo en busca de mi pijama cuando mi teléfono suena con un correo. Me cambio de ropa y me siento al frente de la laptop para revisar unos documentos que me había mandado Lauren.

Cam, espero que tú estés bien y bueno que lo de tu papá no sea nada grave. Aquí te mando el secreto de Lorenzo, es un buen chico pero, muy influenciado por su ex novia Fernanda, simplemente porque está arrepentido de todo. Él tuvo mucho que ver en su accidente.
Se inteligente Mila

Me tapo la boca para no soltar ningún grito y sigo leyendo en busca de más información en el email que Lauren me mando. Leo todo con calma y deseo gritar con toda mi fuerza.

—Lorenzo tuvo que ver en el accidente de Fernanda —susurré mientras seguía leyendo las informaciones— Por lo que veo Fernanda se quería ir y él no lo permitió.

Sigo buscando información, mis manos tiemblan y mi corazón se agita cuando leo cada palabra.

Lorenzo puede ser un posible asesino, y esta aun perdidamente enamorado de Fernanda, ella lo manipula a su antojo desde donde vive ¿Y entonces? ¿Qué significo yo para él?

Apago la laptop mientras trato de conectar todo pero mi cabeza está muy agotado. Salgo de mi habitación y toco la suya suavemente. Por suerte hoy Beatriz y mi padre andan trabajando, así no escucharan mis gritos.

—Camila, no has visto la hora. ¿Qué paso?

— ¿Qué soy para ti? Un juguete nuevo, un capricho que debes cumplir o una chica que buscas satisfacerte a ti mismo.

Lorenzo se queda callado mientras me mira mi gran enojo.

— ¡Contéstame! Sabes de sobra que tú me encantas y por eso tienes el derecho de hacer conmigo lo que te plazca, lo siento Lorenzo pero yo no soy juguete de nadie.

— ¿De dónde sacaste eso Camila?

—Eso no es tu problema, amas aun a Fernanda pero como no la tienes cerca tienes que buscar alguien que te quite el aburrimiento ¿No?

Lorenzo se quedó callado nuevamente, di un grito de odio, mientras sacudo mis pelos y Lorenzo trata de tranquilizarme.

—Eso no es lo que parece, te lo puedo explicar.

—Ahórrate tus palabras Lorenzo Russell, usted y yo solamente somos hermanastros. Nunca vamos hacer más nada.

Doy mi mejor sonrisa y salgo corriendo a mi cuarto, cierro la puerta con seguro y comienzo a llorar mientras siento a Lorenzo tocar la puerta.

—Me siento sucia gracias a ti, gracias por usarme y ser tu gran caprichoso. No quiero verte en mi vida.

Los golpes cesaron y escuche un susurro.

—Mi peor miedo Camila, es que me vuelvan a romper el corazón como lo hizo Fernanda

(….)

Me despierto con los ojos hinchados, abrazo mi almohada y deseo no levantarme nunca la cama. Quiero que esta pesadilla acabe, mi celular suena por quinta vez y al ver que se trataba de Josh no le contesto.

Me levanto al ver la hora, voy directo al baño para hacer mis necesidades y me visto con mi uniforme escolar. Abro la puerta y respiró calmada cuando veo a Beatriz desayunando con mi papá. Me siento al lado de mi padre que saludo contenta.

— ¿No te ibas a quedar en casa de Lauren?—pregunta mi padre mientras servía mi leche con chocolate.

—Cambios de última hora —doy mi mejor sonrisa fingida y mi padre me mira preocupado.

— ¿Sabes qué paso anoche? Lorenzo estaba muy triste, no ha querido salir de su cuarto.

Niego con la cabeza mientras tomo mi leche y miro a la puerta de su cuarto.

—Seguro que discutió con su novia y esta así de melancólico.

Beatriz niega varias veces mientras le da el desayuno a Tobby, soy pésima mintiendo, siempre me río o me pongo nerviosa cosa que mi padre sabe a la perfección y que estoy haciendo justo ahora, pero esta vez ellos me creyó.

La puerta del cuarto se abre y sale el señor Lolo sin camisa haciendo que mis ojos se dirijan a su abdomen tan marcado. Cambio la vista para mi desayuno mientras mi mente me recuerda que “Soy su capricho”

—Buenos días —se sentó a la mesa con la mirada bastante decaída y empezó a servirse su desayuno.

—Lorenzo ¿Qué paso te paso anoche? —interrogó mi padre a quien quisiera desaparecer en estos momentos.

—Discúlpame Abel por lo de anoche fue un pequeño problema que espero resolver.

Sonríe y su mirada me comienza a poner nerviosa pues no despega sus ojos de mí. Sostengo por unos segundos nuestras miradas y quiero que la tierra me trague. No termino de desayunar cuando me levanto de la mesa para ir al cuarto y recoger las cosas de la escuela.

Mi padre me hace el favor de llevarme, suspiro en cuanto empiezo a caminar por los pasillos y todas las miradas se posan en mí. Me coloco mis audífonos y la música de Aitana me tranquiliza. Agarro los libros de filosofía que me tocaba a primer turno y voy camino al salón.

(…)

El timbre suena dándome una señal divina del destino, voy corriendo hacia mi casillero y guardo mis libros cuando mi tutor me hace una señal para que camine a su despacho. Ruedo los ojos agotada y le sigo el paso. El señor Federico Van Buren, es mi profesor de literatura y es el que escogí para que me ayudara con el ensayo de aceptación a la Universidad.

—Señorita García recibí ayer su ensayo — Enciende su computadora y cruza sus brazos en espera a que esta reaccione— Debo ser sincero, creo que es excelente pero debemos buscar la perfección. ¡Ah! Ya encendió.

Sonríe y busca mi ensayo para enseñarme los pequeños errores.

—La directora y yo tuvimos una charla sobre su elección de la Universidad de Letras de Barcelona por encima de todas de las del país. Creemos que usted cumple con las expectativas y que lo va a conseguir.

Una buena noticia entre tanto caos.

—Me siento alagada, creo que llegar a Fairfax fue una idea estupenda para mi vida escolar. Ahora ¿Qué me recomiendas que haga?




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