Me acuesto en la cama de Lauren mientras me acuerdo de la locura que acabo de hacer. Sin dudas Josh nunca me defraudo y menos su anaconda, que de baby no tiene nada. Lauren me mira, me examina y sigue dando vueltas en su habitación.
—A ver déjame ver si entendí. Josh y tú ¿follaron?—me pregunta y yo asiento tirada en la cama con una sonrisa de oreja a oreja—Es que no me lo creo, lo veía venir, pero ¡wow! estoy en shock.
Después de 4 meses de haberme mudado a Fairfax no había tenido ninguna relación sexual. Aunque realmente estoy bien arrepentida de lo que sucedió, ósea, no está bien que me haya follado al mejor amigo del chico que me gusta.
— ¿Cómo te fue?
—Bastante, sin dudas supero mis expectativas.
— ¿Quiero detalles Camila? Además me pediste que te cubriera con tus padres para estar follando con Josh —pone la típica cara de cachorro para que le cuente todo.
Ruedo los ojos y sonrió, sin dudas hoy es el día en que cometí la gran estupidez del año.
Horas antes
Josh aparca el auto al frente de un centro comercial, me quedo sentada esperando a que fuera una broma el traerme al centro comercial. Mi “cita” se gira buscándome y me saca del auto para llevarme a una tienda de ropa femenina, ya saben una boutique femenina.
—Hola nena, yo deje encargado un vestido negro ¿ya está listo? —la muchacha que estaba a cargo comenzó a ponerse nerviosa al ver a Josh al frente de ella, busco los papeles de encargos con las manos temblando y a cada rato se secaba las manos.
Quería reírme en ese momento pero me acorde que me sucedía lo mismo con Lorenzo en cuanto lo veía.
—Aquí tiene señor Buzonil—la chica entrego la bolsa y enseguida el antes mencionado me dio la bolsa.
— ¿Sabes dónde puedo comprar zapatos elegantes?
La chica que ya no aguantaba de tener a Josh, porque estaba a punto de derretirse en el acto, señalo rapidísimo la tienda que estaba al frente y fuimos directo.
Nos demoramos media hora buscando el calzado perfecto para mí y cuando al fin lo encontramos, nos fuimos nuevamente hasta su coche y arranco con toda velocidad hasta su casa.
—Ve hacia el cuarto de invitados y cuando estés lista, baja para cenar.
— ¿Es una orden señor Buzonil? —Arqueo una de mis cejas y en mis palabras estaba una pizca de diversión. Cruzo los brazos con sus comparas esperando una respuesta.
Josh sonríe y peina su pelo con sus dedos.
—Es una orden señorita García, si no mueve su trasero hacia la habitación de invitados, yo mismo le cambiare la ropa acá y no voy a tener compasión con usted.
Nerviosa asiento rápido y voy directo hacia el cuarto que me habían indicado. Al abrir la puerta me quedo estática al ver el estilo del cuarto, un estilo aestetic la pared, la cama era matrimonial que sus sábanas era de color rosa y eran de sedas. Tenía un baño a su izquierda al lado de un armario vacío de mármol que brillaba.
Me senté en la cama mientras miraba al espejo que tenía al frente que ocupaba gran parte de la pared. Solté el vestido y los zapatos al lado mío, con mis manos solté mi pelo para peinarlo adecuadamente para el día de hoy.
Me quite mi uniforme y fui directo al baño para quitarme la suciedad del día. Me frotó cada parte de mi cuerpo con la esponja y el gel de baño de olor a fresas, se siente la vida misma. Salgo del baño y decido ponerme el vestido negro que al verme en el espejo notó que Josh escogió todo a mi medida, el vestido es pegado al cuerpo lo que logra que mis pocas curvas se resalten.
Veo en la esquina del espejo un creyón labial de un color rojo que sin pensarlo dos veces lo pongo en mis labios lo que hizo que estos resaltaran. Busco en mi mochila algún broche y me lo pongo en mi pelo que lo llevo suelto.
Me colocó los zapatos altos del mismo color pero con unas piedras preciosas en los costados.
—Tremenda mujerona tenemos al frente —me digo con una de mis mejores sonrisas y con los nervios a flor de piel
Abro la puerta de la habitación y me pego un susto al ver un hombre que me espera.
— ¡Jesús! ¿Quién eres? ¿Qué haces acá?
—El señor la espera en el salón ¿Me acompaña?
Asiento a todo y caminó despacio siguiéndole los pasos. ¿Hace rato se encontraba ese hombre esperándome? Pasamos por un pasillo súper largo de color azul con algunas fotos de la familia pero mi vista se centra en donde estaba Josh.
— ¡Estas preciosa! —Soltó enseguida con una sonrisa en su rostro, fue hacia donde me encontraba parada y estaba algo estática por los nervios que me estaban traicionando— ¿Me harías el honor de cenar conmigo?
—Claro Josh.
Tomo su mano que se encontraba delante de mí y camino a su lado hasta que llegamos a una mesa en el balcón de su casa, donde se podía ver con claridad el cielo apunto del atardecer, que era un factor que hacía que me enamorara del lugar. Una música suave inundaba el balcón y la decoración con rosas rojas le daba el estilo de cita perfecta.
— ¿Qué te gusta más el paisaje o yo?
—El paisaje —dije sin pensarlo y me empecé a reír cuando vi la metida de pata, además necesitaba romper la tensión que había entre los dos—Me encantan los dos.
—A mí me gustas tú, de una forma única, y quiero que seas solamente mía Camila.
El camarero nos interrumpe y le doy gracias a la diosa de los unicornios. Nos sirve como primer platillo un poco de arroz con una carne roja, un poco de refresco de limón para mí y champan para mi compañero.
—La comida esta riquísima.
—Fue hecha por el mejor cocinero de Fairfax.
—Nadie te ha dicho que eres un poco engreído e irritante —dejo los cubiertos a un lado para mirarlo fijamente mientras él se ría como si no hubiera un mañana.
—Panquesito, estoy cansado de escucharlo pero —hizo una pausa para tomar su bebida y pasa la lengua por sus labios haciendo que algo en mí se activara— Escucharlo de tu boca me pone bien cachondo.
—Pervertido.
Suelto sin muchos rodeos y enseguida llega el segundo platillo que sin dudas fue el que más ame unos excelentes canelones de jamón. Sin dudas, Josh se estaba luciendo con esta cena aunque no lo hubiera cocinado él.