Lauren me dejo en los bajos de mi edificio luego de pasar toda la noche en su casa, necesitaba cambiarme el uniforme y desayunar aunque sea algo ya que mis tripas me lo estaban exigiendo.
Abro la puerta suavemente, pero los intentos de entrar sigilosamente se arruinan cuando Tobby me recibe con una hermosa bienvenida ladrando y haciéndose pipí de la alegría, sí es un perro raro. Me cago en todo el mundo, las luces estaban apagadas y busco el interruptor para encenderlas y secar el pipi. Cuando se encendieron todas las luces, me pegue un susto cuando vi una figura masculina sentada en la mesa desayunando.
— ¡Mierda Lorenzo! Me has asustado ¿Qué haces desayunando tan temprano? ¿Por qué desayunas a oscuras? —pregunto mientras suelto mi mochila en la meseta y lo miro cruzándome de brazos
—Tenía hambre —me responde mientras le da una mordida a su pan— ¿Cómo te fue anoche con Josh?
Abro los ojos y mi corazón se acelera ¡¿Cómo lo supo?!
—No sé de qué hablas Lorenzo, estuve toda la noche con Lauren —miento mientras recojo la mochila y la pongo arriba de mi cama, Lorenzo entra a mi cuarto junto conmigo y se sienta en una silla.
—Bueno, que yo sepa Lauren no tiene una gemela ¿Oh si? —Muerde su pan y me analiza—Ayer solamente faltaba Josh y tu ¿Qué casualidad? ¿No?
¡Me cago en la mierda! Este chiquito no se le pierde ni una, obvio está obsesionado conmigo.
—Bueno si, ayer estuve con Josh.
Lorenzo rodó los ojos y me miró fijamente.
— ¿Crees que le importas una mierda a Josh? ¿Por favor Camila pensé que eras más inteligente?
—A ver señor inteligente, sé que le importo a Josh pero no me hará el daño que me haces tú.
Dejo su pan a un lado y me miró fijamente, lo que venía a continuación iba hacer muy duro.
—A él no le importas, le importa joderme a mí ya que le gustaba demasiado Fernanda pero como ella decidió por mí, trata ahora de hacer lo mismo.
— ¿No entiendo ni una mierda Lorenzo? Siempre resuelves todo hablando que si venganza ¡Joder! Entiéndelo de una puta vez, me dio la gana acostarme con él y no contigo.
Le grite bien fuerte, su cara fue un poema. Pude ver la tristeza en su rostro y agarro su pan para irse.
—Lástima que el día de la borrachera no te acordaras, porque no era yo el que me quito la camisa y me empezó a besar como toda una loca.
Y como si el mundo estuviera en mi contra, esos recuerdos vinieron a mi mente de golpe. Yo estaba totalmente descontrolada, le quite toda la ropa que Lorenzo traía, le bese salvajemente, lamí cada parte de su tallado cuerpo y logre quitarme mi pijama. Estuvimos a punto de tener sexo cuando… él me lo impidió
—Yo... yo —nada salía de mi garganta y la vergüenza se apoderaba de mi cuerpo.
Realmente yo quise estar con Lorenzo, era capaz de eso ¡Si lo era! Y más porque Lorenzo sabía ponerme nerviosa.
Después que Lolo saliera de mi cuarto fui hasta el cuarto de baño para darme una buena ducha y aclarar mi mente, que lo necesitaba. Salí envuelta en mi toalla, me puse mi uniforme para irme a desayunar y salir lo más rápido posible de esta casa.
(…)
— ¡Qué tenga un buen día! —le digo a la señora que ha comprado unos potes de helado de caramelo y para mi suerte me ha dejado una buena propina.
Lauren se acerca hacia mi puesto de trabajo que hoy era la caja administradora y me sonríe pícara.
— ¿Cuenta que ha sucedido?—preguntó mientras pongo el dinero y la propina la deposito en el vaso que está destinado a eso.
—Hoy tenemos una mega fiesta que no puedes faltar cariño —soltó con su típica sonrisa y recoge los helados de alguna mesa.
¿Debería ir a esa fiesta? ¿Después de lo que sucedió con Josh y Lorenzo?
—No voy aceptar un no como respuesta además me aburriré mucho con Samara y Bárbara.
— ¿Tienes a Sam? Ando muy agotada con el tema de la escuela y las chicas acosándome.
—Va a ir Fabiola y créeme pasaré a segundo plano.
Mi boca se abre pero de mi garganta no sale nada, no soy capaz de decir ninguna palabra. Así que solo asiento y vuelvo a recibir a un nuevo cliente.
Ya a las ocho de la noche era el fin de nuestro turno y la verdad estaba agotada ya que hoy no era un día normal en esta heladería. Afuera nos esperaba Jack con su típica chaqueta negra y esta vez su camisa y pantalón eran blancos que lo hacían verse súper guapo.
Dentro del auto había unos vestidos que Bárbara nos había mandado para quedar preciosas en esa fiesta. Agarre el vestido que más me llamo la atención que era de color rojo que de seguro iba a quedar ajustado a mi cuerpo, mientras que Lauren escogió uno blanco.
Llegamos a la fiesta, fuimos directo al baño para cambiarnos mientras Jack cuidaba la puerta. Miraba el espejo más odiaba la hora que escogí este vestido, a pesar de ser pequeña me quedaba súper corto y ya no había vuelta atrás porque la discoteca estaba reventada en gente y el baño no era ambiente para volverme a cambiar. Guarde el uniforme del trabajo en el bolso y al igual que Laura se lo dimos a Jack que iba un momento al carro.
Tan solo salir del baño el olor alcohol inundo mis fosas nasales, hice una mueca de asco al ver varios chicos tirados en el piso borrachos. Comencé a inspeccionar el lugar hasta que nuestros ojos se encontraron, se encontraba en la segunda planta. Sus ojos café se encontraron con los míos, Lauren rompió la conexión para hacerme una invitación a la pista de baile. Asentí y volví a mirar al segundo piso para sacarle el dedo del medio.
Llegamos a la pista y cada una comenzó a bailar como si no hubiera un mañana. Movía mi cuerpo al son de la música, sin prejuicios, sin miedos, todo mi cuerpo estaba sincronizado. El sudor comenzó a correr por mi cara cuando siento que alguien me jala del brazo para llevarme a un lugar oscuro y apartado.
— ¡Suéltame pervertido!—grito con todas mis fuerzas y me zafo de su agarre hasta que me di cuenta quien era.
— ¿Me dices pervertido a mí?—sonríe de medio lado y me señalo el dedo del medio— ¿Quieres descubrir que puedo hacer con este dedo?