Hēibái

Prólogo

Era como si regresara.

El calor intenso, el aire seco, la tierra infértil, la sed y el hambre. Todo sobre mi cuerpo, abandonado por días bajo el ardiente sol. Las noches frías y oscuras, los pasos de los más fuertes rodeándome, los animales que estaban ansiosos por mi perecer vigilando mi estado. Era como si mi mera existencia fuera a desvanecerse en cualquier momento.

Fue ahí que lo vi. Puedo observarlo caminar hacia mí, paso a paso la vibración en la tierra se vuelve más certera, el viento sopla y la luz se distorsiona en su sombra.

—Todo lo que has construido. Las personas a las que amas. Los recuerdos que tanto atesoras desparecerán de inmediato si fallas, Kuro-kun. Lo dejo en tus manos —expresó la figura al momento de extender su palma hacia mí, para luego entonces brillar más intensamente que el mismo astro padre, torciéndose su sonrisa hasta ser ésta misma la que se esparciera por doquier llenando todo de un temible blanco.

Zhào Xiāohuàn despertó en su habitación, bañado en sudor, visto que faltaban minutos para que su alarma sonara. Respiraba agitado, asustado y mortificado, notado el uniforme de su facultad colgado de su puerta, observado en éste el color pálido que, de alguna manera, le generaba un ruido blanco dentro de su cabeza que se hizo más y más intenso hasta que la alarma de su teléfono sonó, sacándolo del trance.

El médico movió su cabeza de lado a lado para regresar en sí, se puso de pie y pasó a la ducha. Allí, el sentir el agua le generó un gran alivio, remembrando su piel seca, la tierra sobre ésta y el calor que le quemaba día con día. Pronto, se tocó los labios, suaves, cuando antes estaban resecos y cortados.

Cerró la llave y se fue a ver al espejo. Todo era diferente, mucho mejor para él. Era afortunado.

—No me voy a rendir. No ahora —dijo para sí mismo, terminando de arreglarse, tomando su uniforme y mochila, para luego abandonar la habitación, no sin antes verla vacía una última vez y cerrar la puerta.

Frente a la entrada, dentro de la recamara, se encontraba la misteriosa figura de pie, paciente y sonriente como siempre.

—Confío en ti, Kuro-kun.



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En el texto hay: destino, magia, misterio amor

Editado: 07.08.2026

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