Zhào Xiāohuàn estaba convencido de que podría cambiar el curso del destino que tanto le habían contado. Sabía que, con sus acciones, lograría alcanzar a cambiarlo todo y ganarse la vida que, con mucho esfuerzo, tenía en ese momento. Era cuestión de ser inteligente, porque parecía que su objetivo, Cha Ha-Joon, estaba superándolo e iba a obtener el primer lugar como estaba predicho.
«Si no puedo arrebatarle el primer lugar, entonces necesito hacerle entender que no está solo. Que es querido y que todo estará bien. Debo cubrir todas las posibilidades», pensó Xiāohuàn en su habitación, mientras recordaba el rostro molesto del joven, su expresión triste, todas las veces que lo insultó y agredió, para luego darse cuenta de lo apuesto que era.
El joven, ahí solo en su recamara, se sintió más caliente de lo común. Levantó la mirada y vio su rostro un tanto enrojecido, además que su corazón estaba palpitando más rápido que lo de costumbre, como si le estuviera avisando de algo.
—¡Ay no! Este sentimiento… ¿En serio Zhào Xiāohuàn? —Se preguntó el joven, para luego notar que, desde el reflejo, vio la figura que siempre le visitaba para apoyarle. No obstante, cuando giró su cabeza, ya no estaba.
Había pasado un tiempo en el cuál dicho personaje no hacia acto de presencia. Era como si lo estuviera evadiendo, y justo el médico creía que era porque no deseaba hablar con él sobre Ha-Joon. Más bien, estaba seguro que por eso lo estaba evitando.
Sin más, preámbulos, el hombre se puso de pie, se alistó y salió de su hogar directo al auditorio Mǎnyuè para ver a sus amigos. Todos ya estaban ahí, esperaban los resultados de los exámenes anteriores, prediciendo que Xiaohuan estaría, como siempre, en la cima. No obstante, algo cambió.
Una vez más, los cinco chicos obtuvieron calificaciones perfectas, no obstante, algo cambio. Xiāohuàn tuvo un promedio de respuesta de 10:47, Lìān de 11:23, Héngwǔ de 12:41, Kit de 8:05 y Ha-Joon de 7:43. Los resultados dejaron esta vez a Xiāohuàn en el tercer lugar, mientras que Ha-Joon obtuvo el primero y Kit el segundo.
—¡V-vaya! Realmente me parecieron fáciles las pruebas, mas nunca creí que pudiera superar a Fox… —Esta noticia dejó a todos impresionados, mientras que el médico se le quedó viendo a Ha-Joon, mismo que le sonrió confiado desde el otro lado de la multitud, cuyo oscuro rostro denotaba que la victoria sin dudas sería de él al final.
«N-no… ¡Justo lo que temía! ¿Cómo es posible?», pensó el joven, desorientado y a punto de llorar,
Pronto, el joven Hánguórén se dio la vuelta y comenzó a retirarse del lugar, apresurado Xiāohuàn de seguirlo e interceptarlo, lo que llamó la atención de las chicas que no sabían nada de sus intenciones, además de preocupar a los muchachos que observaron como el joven que tanto querían iba detrás de quién lo insultó en un inicio.
«Sólo tienes una oportunidad, Kuro-kun. No lo olvides», escuchaba Xiāohuàn en su mente una y otra vez la voz de aquel sujeto, a la par que imaginaba su vulpina sonrisa bajo la máscara aterradora que poseía.
—¡Cha Ha-Joon! ¡Espera! —gritaba el joven médico, lo que detuvo al de economía una vez que estaba alejado de la multitud, camino a su facultad.
—¿Qué pasa, Zhào Xiāohuàn? ¿Vienes a insultarme por haber quedado en el primer lugar? —preguntó el de amarillo, algo que molestó al otro, mas tomó compostura y prosiguió con su plan.
«No, Cha Ha-Joon. Vengo a salvarnos. A evitar que todo esto desaparezca», pensaba el de blanco, ya más tranquilo.
—No, para nada. Quiero hablar bien contigo.
—¿Sobre qué?
—Sobre ti, Cha Ha-Joon —aseguró el médico, algo que suavizó el rostro de Ha-Joon—. Por favor, veámonos después de clases, donde quieras.
—¿Qué? ¡Claro que no! ¡No tengo nada de qué hablar con alguien como tú! —declaró el hombre y se dio la vuelta, detenido por la respuesta de Xiāohuàn.
«¡No! ¡Sí tenemos mucho de qué hablar! Sé que ocultas mucho dolor y esa es la razón por la cual todos corremos peligro. ¡Dejamé ayudarte!», le dijo en su mente el de piel negra, apretando los puños.
—¿En verdad siempre has sido así de altanero y grosero? ¿Es éste realmente Cha Ha-Joon? Porque yo no lo creo.
—¿De qué diablos hablas? ¡Tú no me conoces! —gritó bastante molesto el de amarillo, a la par que observó la seriedad de Xiāohuàn.
«Ayúdame, Cha Ha-Joon. Tal vez tu vida no cambie mucho… Pero la mía… Mi bàbà, mis amigos… El haberte conocido… ¡No lo quiero perder!», continuaba maquinando antes de responder.
—Sí me dices que éste eres tú. Que ese clasismo y menos precio viene de tu corazón, entonces te voy a creer y no te voy a molestar más —prometió el médico, algo que hizo enojar todavía más a Ha-Joon.
—¡Acepta que voy a vencerte, Zhào Xiāohuàn! ¡Haces esto para…!
—¡Te he estado buscando desde hace ya tiempo! —aseguró al interrumpir a Ha-Joon—. Estuve buscándote en tu facultad y en otros lados, pero salgo una hora después de ti y no pensaba ir a molestarte de la nada a tu habitación. Además, no sé dónde vives… El punto es que no tiene que ver con los resultados de hoy. Traté de verte después de cada examen, pregúntales a tus compañeros, pero saliste muy rápido y te felicito de corazón por haberlo hecho. Ahora, sólo contéstame lo que te pregunte, por favor. Fuiste grosero conmigo desde que te conocí, y quiero saber si ésta es tu personalidad, tu actitud, tu forma de pensar. ¡Dilo! —exigió con toda la fuerza que había en su ser. Dicho, observó cómo Ha-Joon cerró los ojos con fuerza, apretó puños y ya labios, para la final enseñar los dientes y responder.
«Por favor, deja que te ayude. Cha Ha-Joon, puede sentir tu dolor. Quiero ser yo quien lo sane. Déjame hacerlo»
— ¡No lo sé! —gritó el economista, molesto y a punto de quebrarse—. ¡Déjame tranquilo! Tengo que ir a clase… —pidió más tranquilo y con la voz baja.
«Supongo es un avance. Puedo hacerlo», pensó Xiāohuàn ya con más calma.
Editado: 07.08.2026