La puerta de la habitación de Kit fue cerrada, a la par que Xiaohuan suspiraba de alivio, seguido por su guardian, quien se le notaba tranquilo y bastante desinteresado en si lo descubrian o no.
—¿De ahora en adelante será así? ¿Tú desenmascarado y mostrandote como eres? —cuestionó el universitario, lo que provocó una risilla en el sujeto.
—Daijobu! Aunque las camaras me capten, puedo desaparecerme sin problemas.
—Me tienes que explicar como funciona la magia y por qué sólo tú puedes usarla. ¿O hay alguien más en este mundo que puede? —La pregunta hizo que la expresion alegre y vulpina del guardian cambiara muy poco, lo que sí notó Xiaohuan, justo cuando llegaron a la habitación del estudiante, donde se adentraron.
—De hecho, quería hablarte de eso... —confesó el sujeto, lo que puso serio al muchacho—. Liu Siming...
—Lo sé... Creí que eras tú, pero veo que no fue así.
—No, y no siento su presencia. Ha estado aquí durante un largo tiempo. Era como si nos esperara, pero ya no está. Esperemos a que aparezca mañana.
—¿Crees que sea alguien malvado? —cuestionó con mucho temor, a lo que su protector se llevó una mano al menton.
—No lo creo. Más bien parece un agente del caos. Voy a consultar con la máxima autoridad de tu mundo.
—¡Wow! ¿Quién es ese?
—Es mejor no saberlo. Por ahora descansa, que ya se vienen vacaciones para que la pases con tu novio. —Eso hizo que Xiaohuan se sonrojara.
—¡Oye! Aun no es mi novio... Creo...
—Define eso. Ya puedes descansar. Si Liu Siming regresa, estaré aquí para apoyarte.
—¿Seguirás aquí siempre? —Eso provocó que el guardian sonriera con un dejo de tristeza.
—No tengo porqué irme. Ya que todo esté mejor, retomaremos el tema. Además, me parece que hay alguien más que podría preocuparnos. Porque hace un año pasaron cosas raras en la universidad —explicó el protector, lo que extrañó a Xiaohuan.
—¿En serio? ¿Cómo qué?
—Te explicaré luego. Insisto, descansa, vive tu nueva vida, que ya es tuya para siempre, y sé feliz. Deja que me encargue de lo demás, Kuro-kun. —Sin más preambulo, el médico asintió con una grata sonrisa, desaparecido el sujeto al colocarse de nuevo la mascara frente al rostro, ocultados sus rasgos ajenos a los de los humanos.
La luna brillaba en el cielo, junto a un mar de estrellas, aunque la mitad del satelite estaba oscurecido, lo que le causó cierta intranquilidad al joven.
Dentro de otra facultad, en un auditorio, un alumno se hallaba sentado en medio de un monton de asientos tirados y apilados, como si estuvieran abandonados. La luz de la luna entró por una ventana al recinto, iluminando la mitad del sujeto, quien abrió sus ojos al momento, revelando una hermosa heterocromía.
Editado: 10.08.2026