Hidden World: Secretos entre las sombras.

Capítulo 10: El jefe vampiro.

El tercer cuchillo se enterró a los mismos tres dedos de distancia, justo donde empezaban las costillas. Se escuchó un leve jadeo del hombre.

—Me quedan dos cuchillos para matar a tu hermano— dijo mirando al hombre de la izquierda y caminó observando el cuchillo mientras la punta danzaba sobre su dedo índice, ella se acercó a Christian dándole la espalda—. ¿Para qué lo quieren?

Lo señaló con el cuchillo y él se tensó, era más afilado de lo que parecía y en su cintura había otro en una funda.

—No te diremos nada.

Ella se encogió de hombros y lanzó el cuchillo, quedando por debajo del corazón. No quería saberlo, pero era obvio, por el grito y la gran exhalación de aire que dio aquel hombre y sus labios se abrieron levemente, buscando aire.

Christian sintió que el aire se le quedaba atrapado en el pecho. Aquello ya no era un interrogatorio… era una ejecución. No podía permitir tal cosa. Estaba en juego la vida de ese hombre. Aceptaba que casi lo había matado, que había querido secuestrarlo, llevarlo a un lugar desconocido, llevarlo a no se sabe dónde y quién sabe qué, pero las cosas no debían ser así.

— ¿Acaso no tienes corazón? — interrumpió Christian llamando su atención, pero no lo miró, dio unos pasos hasta colocarse frente a ella, quien evitó su mirada—. ¿Tienes que hacer esto?

—Dame permiso. — dijo sin mirarlo.

— ¿Por qué no dices nada, Luca?

Luca se encogió de hombros y Hank igual, aunque no le había preguntado a este último.

—Es mi trabajo, Christian— pasó una de sus manos para hacerle a un lado—. Última oportunidad— se dirigió al que la veía con odio, desprecio y mucha rabia—. ¿Hablarás o prefieres la muerte de tu hermano?

El hombre miró a su hermano y dio un gruñido, ese sonido hizo temblar a Christian, el gruñido era parecido al día en que lo atacaron.

¿Estoy escuchando bien?...

— ¡Matas a mi hermano y habrá guerra! — dijo, la saliva saliendo de su boca al tiempo que abría su boca y dejaba ver unos filosos dientes.

— ¿Me estás amenazando?

Danna dio un paso al frente y alzó el último cuchillo. Ella miraba al hombre retadoramente mientras le apuntaba al otro que estaba con su respiración muy lenta y con el mentón pegado a su pecho.

—Oh, claro que lo estoy haciendo— dijo el hombre sonriendo—. Y seré yo quien te ase...

No terminó, sus ojos se cerraron y adoptó la misma posición de su hermano, Christian vio cómo dio el último suspiro y su cuerpo quedó inmóvil. El mango del cuchillo sobresalía del pecho del hombre, justo en medio, en su corazón.

Danna le dio una corta mirada y caminó de nuevo a la mesa, el chico estaba sorprendido, no vio remordimiento en sus ojos por haberlo hecho. Miró a Luca y este no dijo nada, pero vio como negaba. Hank, por otra parte, caminó hacia la luz, mirando el cuerpo del hombre.

—Lo bueno es que aún no ha muerto completamente— dijo y miró a Luca—. La daga está haciendo lo suyo, pero...

Se detuvo completamente, se enderezo y su cuerpo se volvió rígido y un cuchillo cayó a sus pies, Christian no entendió por qué hasta que vio cuando Hank se giró y su rostro estaba manchado de sangre, sacó un pañuelo de su bolsillo y limpió la sangre de sus labios y ojos.

—Ahora está completamente muerto.

Danna salió detrás del cuerpo con un objeto gigante, sosteniendo el corazón del hombre entre sus pinzas.

¿En qué momento lo hizo?

Hank dio un paso frente a ella y Christian vio como quedaba un hueco sobre el pecho de aquel hombre.

— ¡¿Por qué lo has hecho?!— le gritó Hank a Danna.

—Me amenazó— se encogió de hombros y se apartó de él—. Y yo no permito amenazas.

— ¡¿Sabes lo que eso significa?! — Hank habló bajando la voz, pero Christian noto su ira—. ¡Ahora pensarán que fuimos nosotros! — Danna le miro a los ojos—. ¡No sabemos si hubo algún otro licántropo con ellos en el ataque!

— ¿Y eso debe importarme? — dijo ella y se cruzó de brazos, alzando su hombro izquierdo.

—Oh, claro que sí— dijo Hank sonriendo de lado—. Porque mataré a todos y cada uno de los lobitos que se acerquen a mis muchachos y ellos serán libres de hacerlo si así lo desean.

Dicho eso, los miró a todos y salió por otra puerta que Christian no había visto al entrar. Luca iba a decir algo, pero Danna alzó la mano y salió por la puerta que habían entrado.

Luca y Christian se miraron por un rato y luego a los dos cuerpos que estaban colgados como cerdo en un congelador.

—Ve a tu habitación, Christian— dijo Luca colocando una mano sobre el hombro del chico—. Descansa y búscame mañana apenas te despiertes, Anna duerme en la habitación del lado, dile que te lleve conmigo.

El chico asintió y caminó a la puerta, se detuvo antes de salir y vio como Luca descolgaba el primer cuerpo.

Negó y corrió escaleras arriba, alcanzó a ver otra puerta cerrarse, que, por cierto, no había visto, camino hasta allí y miro por las rendijas, alcanzando a ver una figura salir por allí. Cuando abrió la otra puerta, la vio, era Danna. Apenas cerró la puerta, entró y subió las escaleras con cuidado de hacer cualquier ruido.




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