Había una maceta con una poblada flor de pequeños pétalos color morado. Por dentro, la casa era muy cálida y acogedora. Los muebles eran de cuero café y combinaban con la decoración; las paredes, de color blanco hueso, hacían que el lugar estuviera muy iluminado y desprendiera una sensación hogareña.
Filis se sentó y, tras unos segundos, Christian ocupó el asiento a su lado, un peludo tapete negro estaba en medio de ellos y una mesa de cristal que estaba frente a una chimenea.
¿Vivirá sola?
—Sí, la familia no es lo mío.
Se recostó en el mueble, con sus dos brazos sobre el respaldo de este y con sus pies en la mesa de cristal. Inclinó la cabeza y Christian se sentó en uno de los muebles junto a ella.
¿Para qué me habrá traído aquí?
—Buena pregunta.
Suspiró, respondía a cada pregunta que pensaba y eso era incómodo.
— ¿Podría dejar de leer mi pensamiento, por favor? Eso es...— lo dejó en el aire.
Ella asintió. Lo prometo, dijo sin emitir sonido.
— ¿Todos los licántropos pueden hacerlo?
—Sí y no— respondió y continuó al ver su cara de confusión—. Pueden hacerlo, pero no lo pueden mantener por tanto tiempo como yo. Beneficios de ser el líder.
— ¿Por qué me ha traído con usted?
Dio un suspiro y se sentó derecha.
—Solo quería molestar un rato a la destripadora.
El tono que usó le dio a entender que no le agradaba Danna. El chico reconoció que Danna tiene poca paciencia, que no se molesta ni un poco en ocultar su cara de disgusto y odio, pero ella no era así siempre, lo comprobó cuando la vio con Hank en el techo de la Cueva y en cómo luchó con los licántropos por salvar a aquellos humanos.
— ¿Por qué no te agrada?
Se atrevió a preguntar, recordando la forma en ella le habló a Danna minutos antes.
—Eso no puedo decírtelo— dijo con naturalidad—. Te traje aquí porque estás entrando en la segunda fase, tus sentidos comienzan a desarrollarse.
¿Cuál fue la primera?
—La sensibilidad, ataque de ira repentina, disgustos, tristeza, desespero, bla, bla, bla...
—Prometió no volver a entrar en mi cabeza— le recordó Christian.
—Es difícil cuando empiezas a pensar tanto— dijo—. Acércate.
Movió su mano para que lo hiciera y así fue, se inclinó hacia ella y le miró directo a los ojos, su pupila se volvió pequeña haciendo que sus oscuros ojos fueran lo único que viera, porque solo podía ver ese marrón oscuro, sus pestañas, cejas y nariz se veían borrosas.
Filis se alejó de Christian de golpe y sintió como cada músculo de su cuerpo se liberaba.
¿Habrá sido todo? Pensó y esperó a que ella dijera algo, pero no lo hizo, solo lo miraba.
— ¿Cuántas fases hay para...?
—Tres.
Examinó cada parte del rostro de Christian, y entendió lo que sentía, pánico, estaba a una fase de volverse uno de ellos.
Prácticamente quedaba poco tiempo.
— ¿Hace cuánto puedes distinguir esencias? — le preguntó ella volviendo a su pose relajada en el mueble—. Soy la líder y tengo el control de mi manada.
Le explico. Al parecer el líder tenía un fuerte vínculo con los miembros de la manada.
¿Eso significaba que sabía cuántos licántropos habían muerto a manos de Danna? Eso lo puso nervioso, ya que esto, él en la casa de ella, en la tierra de su manada, podía ser una forma de molestar a Danna... pero algo también le decía que quería ayudarlo.
—Desde hace unas horas. — dijo.
—Ya veo...— junto sus cejas—. Es raro.
Filis junto sus manos y las frotó, sus cejas cada vez más juntas. Algo no le agradaba.
— ¿Por qué es raro?
Antes hablaba solo lo necesario, las palabras y preguntas las tenía que pensar por mucho tiempo antes de decirla, porque dudaba, pero estaba cambiando.
Christian lo notó con claridad, cada parte de él era diferente ahora y tenía que aceptarlo, al principio se negó porque no creía que el mundo sobrenatural existiera, pero después se negó a aceptar que él se volvería uno de los licántropos.
Recordó que había escogido periodismo como su carrera profesional solo porque Amelia le había dicho que sería bueno para cambiar su temor a equivocarse, ahora le impresionaba que tenía que volverse un licántropo para poder cambiar eso.
Ya no podía correr de lo que ahora seria, tenía que dejar esa parte de él que pasaba desapercibida bajo los ojos de los demás, ya era parte de las sombras, no había tiempo de lamentaciones, ni de deseos de dejar eso a un lado y seguir como si nada, porque ya no sería igual. Nada será igual.
—Generalmente solo entras a la segunda fase cuatro días antes de la luna llena...— se sentó nuevamente de forma erguida y con sus codos en sus muslos—. No en siete.
Lo miro de reojo, directo a los ojos y él apartó la mirada, sabía lo que trataría de hacer, quería controlar su mente. Christian se levantó y caminó lejos de ella.
#23325 en Fantasía
#8571 en Personajes sobrenaturales
#11658 en Joven Adulto
vampiros y hombreslobo, humanos y cazadores, brujos y maldiciones
Editado: 28.03.2026