Hidden World: Secretos entre las sombras.

Capítulo 17: Vaya pensamientos.

Había dado millones de vueltas en la cama, la sábana con que dormía estaba enredada y una parte caía al suelo, la almohada estaba en la parte baja de la cama y él tenía sus piernas sobre la pared. No tuvo pesadillas, pero le atormentaron las imágenes que vio y lo raro del asunto.

De solo recordar todo lo que Danna había pensado en lo que haría con Hank cuando regresó le daba un escalofrío. No era nada del otro mundo, no negaba que una de esas cosas la había hecho con Amelia, pero... sí que había ferocidad en cada movimiento que Danna imaginó hacer.

Se levantó apenas sintió como todos los demás lo hacían, debía asistir a su encuentro obligatorio con Filis. Se bañó y siguió a todos los chicos que dormían allí, iban rumbo al comedor. No le sorprendió que las mesas y sillas fueran de metal, eran muy parecidas a las de las cárceles, todo el ambiente era así.

Se formó en la larga fila y esperó a que fuera su turno. Había muchos jóvenes y varios adultos, aún no entendía por qué la distinción de cada color entre ellos. Sintió un leve escalofrío, pero no era malo, era... agradable, y fue cuando la vio acercarse y tomar un plato, sin necesidad de formarse en la fila para esperar su turno, su rígida pose, como se hacían a un lado para dejarle pasar, esa gruesa cicatriz que le acompaña. Danna tomó su comida y se fue a sentar a una mesa en el rincón, sola, los chicos que pasaban por ahí solo la miraban, sus ojos llenos de admiración.

La idolatraban, querían ser como ella, lo entendió aún más cuando recordó las palabras de Luca, diciendo que todo cazador quería volverse un Destripador.

—Es tu turno.

La voz del chico que estaba detrás de él, le sacó de sus pensamientos. Lo miró: era más bajo que él y lo observaba con aburrimiento y exasperación, no dijo nada y tomó su plato y escogió su desayuno.

Christian miró el lugar, la mayoría de las mesas estaban repletas, excepto la que ocupaba Danna, otra donde había una chica de piel pálida y su amigo, y una última llena de platos sucios.

Camino entre todos y algunos golpearon su hombro con los suyos, le daban miradas de pies a cabeza y hablaban de él. No quería escuchar tanto, tantas voces susurrando casi lo mismo le desesperaba y controlar sus ganas de gritarles.

Después de todo, si necesitaba la ayuda de Filis, quería poder controlar eso, escuchar solo cuando él lo decidiera.

"Espero que este no se vaya a sentar en la mesa de los platos".

Miró a Danna que tenía su vista fija en su plato. Observó las tres posibles mesas en las que se sentaría, ya empezaba a escuchar cómo los jóvenes decían entre ellos con risa "Se va a sentar con los novios o con los platos", otros apostaban a que se sentaría con Danna y otros rogaban que no lo hiciera si no quería que ella lo insultara por invadir su espacio.

Y logró recibir como todos se sorprendían al verlo sentarse frente a Danna, quien le miró sin levantar la cabeza y con esa expresión fría. La mirada de todos sobre ellos, a la espera de que ella le dijera algo hiriente y humillante.

—Vaya— dijo mirando de nuevo su plato—. Alguien por fin tiene hambre.

No dijo nada y se quedó mirando sus movimientos, eran espontáneos.

Varias imágenes de ella y Hank, de lo que debía ser de anoche, llegaron a su cabeza. Ella y él, desnudos sobre el tejado, los gemidos de ella siendo reprimidos al morderse el labio, Hank le besaba el cuello, se separaron y ambos se miraron a los ojos, Hank tenía los ojos grises y sus colmillos afuera, ella sonrió y tocó sus labios con el pulgar y lo besó...

"¿Será que estos muchachos dejarán de vernos así?" se preguntó ella interrumpiendo las imágenes que veía Christian y tenía que admitir que también sentía, veía sus recuerdos como si estuviera dentro de ella, sintiendo lo mismo... "¿Y Christian no pensara en comer? Se le enfrían los huevos".

Los pensamientos de Danna, le confundía, era como si estuviera frente a otra Danna, una más preocupada, más sociable y entregada. Comenzó a comer en silencio.

— ¿Irás con Filis después de desayunar?

La miro y ella le miraba con una expresión cansina.

—Sí— dijo después de tragar—. ¿Por qué?

"No creo que sea necesario que vaya"

—Por nada— se encogió de hombros—. Solo veo el alcance que tiene ella para molestarme.

— ¿Y por qué tendría que molestarte?

Lo miró con severidad y giró sus ojos. Siguió comiendo, con la necesidad de saciar el hambre que sentía.

—Porque sabe que odio a los licántropos.

El chico asintió y continuó con su desayuno, quiso tantear el terreno y hacerle una pregunta, se la pensó muy bien antes de hacerla porque no quería que supiera que le estaba leyendo la mente.

Filis tendría mucho que enseñarle en esta mañana.

— ¿Buscaron a Hank para que fuera por mí?

Danna le miró y comprendió como la mención del vampiro le hacía estremecer, no era un simple amorío de satisfacción momentánea, a Danna le interesaba Hank. O eso creía, con Danna no se sabe que es lo que realmente quiere.

—Sí. — dijo con simpleza, pero él logró captar su pensamiento de que no había sido en vano.




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