Hidden World: Secretos entre las sombras.

Capítulo 22: Veinticinco.

Filis le quitó dos cuchillos a Danna, que tampoco sabía dónde estaban guardados, y corrió al primer lobo, cortándole la garganta. Hank se abalanzó hacia uno, lo tomó por el cuello y lo lanzó directo al tronco de un árbol caído, incrustando en él, luego abrió su hocico con ambas manos y tiró de ellas, haciendo que se rompiera la quijada del lobo. Uno de ellos corrió hacia Danna y esta se dejó caer sobre su espalda, levantó el cuchillo y lo hundió por debajo del lobo y su sangre, y algunos órganos de su interior, cayeran sobre ella.

Danna se acercó a la reja, el olor a la sangre lo mareó, le dieron ganas de vomitar y cayó de rodillas mientras cubría su boca con la mano.

— ¿Estás bien? — le preguntó fríamente.

—Sí, solo que el olor de la sangre me da ganas de...

Y se detuvo por culpa del vómito. Todo lo que había comido en el día salió de su estómago, dejándole un ardor en la garganta y un amargo sabor en la boca.

— ¿La princesa quiere que Danna le sostenga su largo cabello? — preguntó Hank, su expresión fría dejaba ver que estaba furioso y celoso—. Más lobos vienen hacia aquí.

—Él tiene razón— dijo Filis acercándose a ellos—. No logro saber cuántos hay...

Treinta. Los sentía correr con frenesí y sus gruñidos le dejaban saber que venían de todos los lados posibles. Christian quiso decir cuántos había, pero era muy tarde, una segunda horda de bestias llegó y los rodearon nuevamente, no perdieron tiempo y los atacaron.

Más criaturas de cuatro patas llegaban, Christian los vio pelear con ferocidad, Filis y Danna luchando juntas para defenderse las espaldas mientras un Hank atacaba dos lobos al tiempo y sacaba sus corazones. Eran más fáciles de matar en su forma de lobo, eso le había dicho Danna.

Filis se detuvo de golpe y se tocó el pecho, Christian tocó su cuello y miraron a uno de sus amigos tirados en el suelo, con el cuello desgarrado, su sangre saliendo rápidamente por su arteria.

Filis gritó con rabia y su otro amigo, al ver a su amigo tendido en la hierba desangrándose, aulló. Filis cayó de rodillas, su hombro se desencajó, su cabeza se movió a un lado mientras una de sus piernas se doblaba, escuchó como cada parte de su cuerpo crujió, su ropa comenzaba a desgarrarse, se estaba transformando, pero se detuvo de golpe, cayendo de cara en la hierba, con sus extremidades a cada lado de su cuerpo.

Tenía un dardo en su hombro.

— ¡¿Qué mierda?!— gritó Danna.

Ahora quedaban tres, un lobo, una cazadora y un vampiro, no podía contarse, era inútil en el momento, estaba encerrado y la única llave la tenía un Luca dormido en medio del campo de batalla. Miró a una Filis a tres pasos de Luca, su cuerpo parecía relajado y el lobo prevenía que su cuerpo sufriera alguna herida mientras estaba sedada, pero él también cayó a su lado y comenzó a transformarse en un hombre trigueño y desnudo. También había sido atacado con un dardo.

Había más de diez lobos y Christian observó como Danna luchaba con dos. Uno de ellos se lanzó sobre ella haciendo que cayera de espalda y esta le clavó el cuchillo en el cuello y lo desgarró, había muchos cuerpos de lo que ahora eran humanos.

“Vuelven a su forma humana cuando mueren”, había dicho con frialdad y desprecio una Danna en un entrenamiento.

— ¡¿Dónde mierda anda los cazadores que hacen ronda esta noche?!— exigió ella.

A esta altura era para que los cazadores ya estuvieran allí, ayudando, después de todo era su terreno.

De repente un lobo se abalanzó sobre la espalda de ella haciendo que se golpeara fuertemente, corrió por instinto a la cerca y la tocó, sintió como el metal le quemaba y retiró sus manos de allí.

— ¡Hank! — grito su nombre y le señaló a Danna.

Este de un momento a otro derribó a la criatura que amenazó con desgarrar el cuello de la cazadora y sacó su corazón, justo cuando lo vio pasar, un dardo se enterró en el brazo de Hank, este se giró sorprendido y pestañeando, como si tuviera sueño. Miro de dónde provino y vi a alguien de negro, su cuerpo era pequeño y supo que ese olor a muerte y dulce, provenía de esa persona.

¿Quién eres?

Se preguntó, no podía ver su rostro, tenía una gruesa capa negra y su capucha guardaba su rostro.

Danna al ver que Hank caía al lado de todos los cuerpos, miro a Christian por un momento, su cara estaba contraída de ira pura, lo sentía y él se asustó por más que sabía que su ira no iba hacia él, comenzó a atacar a los licántropos a diestra y siniestra, abriéndose paso para llegar hacia la persona que disparaba los dardos tranquilizantes.

— ¡No vayas a él, Danna! — le gritó y puso sus manos en la reja, no le importó el dolor, debía llamar la atención de ella para que se detuviera—. ¡Es una trampa!

Y fue muy tarde, porque un dardo le dio en el cuello, ella lo miró, pero a él también le habían dado, no era uno solo, fueron dos y vio cómo más personas encapuchadas se acercaban a la jaula, una de ellas le quitó las llaves a Luca y abrió.

Christian quiso salir corriendo, pero mis piernas no respondieron al instante, pero logró avanzar hacia la persona y romper su cuello, se llenó de rabia, otro dardo le dio y golpeó fuertemente a un hombre, luego, cayó de rodillas, muchos dardos se incrustaron en su piel y las palabras de Filis llegaron a su mente.




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