Hidden World: Secretos entre las sombras.

Capítulo 23: Un 0.01% de plata.

Se despertó exaltada, Anna estaba sentada a su lado y con semblante preocupado, ver su rostro le hizo caer en cuenta de lo que le dolía el cuerpo, de lo que había pasado... y a quien habían secuestrado.

Intentó levantarse y cuando se sentó, todo le dio vueltas. Anna la tomó del brazo para no dejarla caer nuevamente a la cama. Buscó fuerzas y se impulsó con sus manos para levantarse, se sostuvo de la pared y apretó sus ojos buscando calmar el mareo.

Sentía que el estómago se le contrajo y se revolvió, sintió la primera arcada y lo controló, pero no pudo retener la segunda. Abrió sus ojos, cayendo de rodillas, tomó una taza de café y vomitó allí, cuando terminó, una pequeña mano le extendió una servilleta y se limpió la boca.

—Señora, es mejor que descanse...

— ¿Dónde está Luca? — preguntó ignorando lo que decía.

—Él me dio la orden de que se quede aquí...

— ¿Dónde está Luca, Anna? — volvió a decir entre dientes.

No le respondió mientras la miraba nerviosa, el mareo comenzaba a disminuir. Caminó, pero Anna se interpuso en la puerta.

—El maestro me ordenó que no salieras de aquí hasta que ellos regresaran.

— ¿Cómo que ellos? — preguntó.

Y tenía una leve sospecha a qué se refería, pero esperaba que esa idea fuera mentira, no podía ser así.

—Filis y el maestro salieron...

No dejó que siguiera y salió de la habitación, se demoró un poco en darse cuenta que era su propia habitación. Caminó erguida, tratando de ir en línea recta hacia donde iba, no quería que le vieran sostenerse de la pared, débil, una destripadora que no pudiera sostenerse después de un ataque, era símbolo de debilidad, de deshonra, porque a un destripador nada lo derrota más que la muerte.

Sus costillas dolían, tal vez a causa de haber caído de lado, solo podía recordar como Christian trataba de llegar a ella luchando, incluso llegó a romperle el cuello a un hombre, él, que nunca había pensado en matar a alguien, lo había hecho solo para protegerla.

Se lo debía, le había advertido y lo ignoro.

—Danna.

La voz de Luca sonó sorprendida. Estaba con Filis, ella recostada a la pared de brazos cruzados mientras Luca estaba sentado en la esquina de la mesa en su oficina.

Una vez la pelirroja cerró la puerta, respiró profundo y se sostuvo de la pared, se sentía cansada. Caminó hacia las dos personas, Filis le dio una corta mirada y Luca se acercó a ella para ayudarla a sentarse, pero evitó su ayuda, no quería mostrar lo débil que estaba frente a Filis.

—Deberías estar descansando.

—No puedo después del ataque— dijo—. ¿Qué han estado haciendo? ¿Encontraron a Christian?

Los dos se miraron. Luca se alejó de ella, con la cabeza gacha. Esto no le gustaba, algo estaba pasando, algo malo porque donde Luca no le respondía con rapidez, era porque lo que le diría le podría molestar.

—Danna, hemos estado buscándolo desde ayer...— comenzó Luca.

— ¿Cómo que desde ayer?

—Ayer cuando despertamos, lo primero que hicimos fue buscar a Christian, Filis me contó lo que pasó. — dijo Luca, Filis seguía cayada en su lugar, ignorándola.

Estaba confundida... ¿Cómo había podido despertar más tarde que Luca y Filis?

Y recordó que uno de los lobos que acompañaban a Filis murió, ahora entendía porque estaba tan callada, guardaba luto por un integrante de su manada, usaba esa pañoleta roja atada en su brazo, señal de que alguien importante ya no estaba en la manada.

Y recordó que Hank también estuvo ese día con ellos, que le protegió de la mordida de un lobo y que también fue sedado.

— ¿Qué han sabido de Christian? — preguntó.

Ignoró el hecho de preguntar por Hank, sabía que debía estar bien, era un vampiro y tenía el mismo poder sobrenatural de sanación de los licántropos, Filis estaba frente a ella como si nada, bueno, casi nada.

—Nada, no lo hemos visto, Filis no siente su rastro...

—Filis no siente su rastro porque él no es un licántropo— intervino con frialdad—. No paso por las etapas.

Filis giró sus ojos de forma cansina.

—Christian nos ha estado mintiendo, Danna. — dijo Luca resignado.

—Christian no es capaz de mentir. — dijo con firmeza.

Luca miró a Filis, buscando ayuda, pero ella se encogió de hombros, sin decir nada. Luca suspiro y la miró, directo a los ojos.

—Filis me contó que Christian y ella se estuvieron reuniendo no solo para contarle la historia de los licántropos, se estaban viendo porque él estaba teniendo cambios, estaba en la segunda fase cuando lo vio por primera vez...

—No, no puede ser así— le interrumpió la pelirroja—. Si estaba teniendo cambios, cambios de humor, pero no había nada más...

Casi le coloca el ejemplo ella frente a Filis, la de aquella vez cuando solo tenía diez años y fue atacada por una pequeña manada del norte, solo tuvo la primera fase, y no le ha dejado, aún sigue con esa sensibilidad, pasa molesta e indiferente.




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