Se escucharon pasos apresurados y no solo eso, aromas familiares. Christian se alejó de Danna quien lo miró confundida, aún seguía sentada en la roca, su respiración estaba igual de acelerada que la de él, su piel estaba tibia y tenía los brazos sobre sus hombros.
Nunca esperé que esto llegara a pasar con ella.
— ¿Qué sucede, Christian?
Los pasos fueron cada vez más cerca.
—Alguien viene...— dijo sin pensarlo.
Se apartó de ella y vio su rostro, lo miraba con su ceño fruncido y con una ceja alzada. Iba a decirle algo cuando un Hank, una Filis y un Luca aparecieron en la cueva, acompañados de varios cazadores y del hombre que estaba con ellos antes de caer al río, ya estaba lo suficientemente apartado de Danna. Sabía que ella no le gustaría que los vieran tan juntos, era de las que no le gustaba que la relacionen amorosa y amistosamente con alguien, y sabía disimular muy bien sus sentimientos.
— ¿Están bien? — preguntó Luca acercándose a Danna y ella asintió.
— ¿Estás bien, Christian? — le pregunto Filis mirándolo de pies a cabeza.
—Lo estoy, Filis— le respondió y notó como suspiró—. ¿Cómo llegaron hasta aquí?
—Es una larga historia— miró al hombre que participó en el rescate con Danna—. Aunque no creo que sea tan larga.
—Debemos irnos antes de que vengan más licántropos— dijo Hank en tono frío—. Ya los hemos encontrado.
Todos asintieron y Danna lo miró con más detenimiento.
Gândul Tâu. Dijo las palabras para saber qué estaba pensando Danna, pero una fuerte punzada de dolor en su cabeza le hizo gritar. Colocó sus manos en la cabeza y cayó de rodillas. Alcanzó a ver como Filis, Danna y Luca se acercaban a él. Su vista se nubló y cerró con fuerza sus ojos. Escuchaba las voces de cada uno, pero cada que intentaba abrir los ojos veía todo borroso por la claridad.
Pero no entendía qué claridad veía porque sabía que el cielo estaba nublado porque acababa de llover y en la cueva no había tanta iluminación.
— ¿Qué vas a hacer Anna? — escuchó la voz de Luca y en ese momento sintió un piquete en su brazo.
—Esto lo calmará...
Fue lo último que escuchó.
***
Te voy a esperar...
Pronto estaremos juntos de nuevo...
Seré paciente...
Sé paciente...
Sabes que eres todo para mí...
Te amo.
Christian abrió sus ojos justo cuando vio a Amelia caer por un risco con una sonrisa en sus lindos labios, con su cabello castaño y largo suelto, moviéndose al ritmo del frío viento y con un vestido de finas tiras blanco.
¿Por qué seguía soñando con Amelia? Estaba muerta y por más que eso le doliera tenía que reconocerlo. Su muerte había sido hace más de un mes y el dolor era el mismo que sentía cuando Danna le dijo sin ser delicada para darle la noticia.
Danna... ahora ella estaba cada vez más en su cabeza. No quería alejarse, era como un bumerang, cada que quiere alejarse de ella vuelve y con más necesidad.
Sabía que lo que sentía por Danna no es igual a lo que siente y sentirá por Amelia, porque dudaba que se volviera a enamorar tanto de alguien, Amelia nunca dejaría su cabeza y corazón, hay muchos recuerdos que no pensaba dejar ir.
Christian se sentó y miró a todas las direcciones, estaba en su habitación, en la Cueva, sonrió al notar que esta vez sí estaba vestido.
Salió de la habitación y caminó por los pasillos hasta llegar a la gran sala, uno de los nuevos chicos le dijo que lo estaban esperando allí.
Estoy empezando a sentir este lugar como mío.
— ¿Por qué no nos esperaste? — escuchó como Luca le preguntaba a Danna.
—Porque ustedes estaban muy débiles...
— ¿Y tú no? — dijo Luca—. Dormiste más que nosotros, Danna...
—Se te olvida que no soy una de tus estudiantes y que soy una Destripadora. Mi metabolismo es diferente. Pero ese no es el caso, ¿Qué piensas hacer ahora?
—No lo sé— dijo él—. Christian puede ser peligroso para nosotros...
— ¿Por qué piensas eso? — le cuestionó la pelirroja.
— ¿No recuerdas lo que dijo Filis? ¿De sus encuentros y para qué eran? Él es un licántropo, Danna.
—No lo es— dijo Danna con decisión—. ¿Sientes su aroma, Hank?
Hubo un silencio prolongado y luego un golpe en la mesa.
—Sé perfectamente que no es un licántropo— dijo Danna—. Pero debemos saber por qué lo quieren.
—Pero puede ser muy peligroso, debe irse por el bien de todos. — le respondió Luca.
Christian entró llamando la atención de todos. Hank estaba en una silla contra la pared, de brazos cruzados mirando a la nada, Filis sentada a la derecha de Luca en la mesa y a su lado estaba el hombre que los ayudó a escapar y Danna estaba frente a Luca, sentada en la cabecera de la mesa.
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Editado: 12.04.2026