Todos estaban esperando a Danna, que Christian fuera por ella y la trajera adentro, a la galería donde todos estaban sentados en un solo extremo de la gran mesa de madera mirando detenidamente a Dalton, que tenía un semblante relajado.
¿Por qué Hank se había negado a buscarla?
Cuando estuvo en el techo, logró verla de pie en el borde del techo, de brazos cruzados mirando hacia la nada. Caminó hacia ella con sigilo, tenía una idea de lo enojada que podía estar.
—Danna...— dijo él cuando estuvo a su lado, ella lo miró de reojo y siguió mirando a la nada. Christian metió sus manos en los bolsillos—. Luca quiere que estés presente, hay una visita importante.
Danna no movió ni un músculo más que para respirar.
— ¿Por qué estás tan enojada?
—Por todo, Christian— dijo mirándolo—. ¿Qué necesidad tienes de irte? Aún eres un humano débil ante cualquier ser sobrenatural con el que te encuentres. Además, no sabemos para qué te quieren los Licántropos.
—No puedo quedarme donde piensen que soy un peligro, Danna— le explicó—. Entiendo lo que quiere hacer Luca, es el líder de ustedes, quiere protegerlos...
— ¿Pero haciendo que estés en peligro? Eso va en contra de nuestros principios como cazadores.
—No va a pasarme nada, Danna, voy a estar con Filis, no soy tan débil como piensas.
O no quieres aceptar.
El viento frío golpeaba el techo, pero ninguno de los dos parecía sentirlo. Estaban sumergidos es su conversación.
—Quiero que me hables con la verdad, Christian— apretó sus labios—. ¿Es cierto lo que Filis y Luca dicen?
Lo dijo como si escucharlo de voz de Christian fuera lo único que haría que lo creyera.
—Lo es— suspiró y miró de largo—. Pero no sabemos por qué Hank no puede sentir mi aroma, Filis no tiene claro si realmente soy uno de ellos, pero sé que mi cambio es notable, tengo la misma fuerza que los licántropos, luché con varios de ellos cuando me encontraba con Filis practicando, puedo leer las mentes como ellos, pero dudo que me haya transformado, no siento que haya más cambios en mí.
—Así que puedes leer mentes— dio un suspiro y se alejó de él—. ¿Alguna vez leíste mis pensamientos? Dime la verdad, Christian.
—Lo hice sin querer una noche y fue ahí cuando supe lo que pensabas de Hank, lo que sientes por él...
— ¿Lo que siento por Hank? — caminó por la azotea.
—No uses ese tono de confusión y de que es mentira porque una noche los vi, aquí— el chico señaló el lugar—, los vi besarse con pasión y como él rompía tu blusa, eso fue el día que mataste a un licántropo frente a mí y en otra ocasión leí tu mente cuando él dijo que se iba y tu pensaste que esa era señal...
Christian calló de golpe, gracias a un puño que le dio. Ella no era una mujer común y corriente, ella no era de las que iban a dar una cachetada, su naturaleza le hacía reaccionar de esa forma tan ruda.
—Me golpeas porque sabes que es cierto. Ahora quiero que tu respondas con la verdad— se acercó a ella, su espalda contra la pared—. ¿Por qué dejaste que hiciéramos lo que hicimos en la cueva cuando mantienes una relación con Hank?
—Yo...
—No me mientas, Danna, no quiero leer lo que pasa por tu cabeza, quiero saberlo porque salga de tu boca, de tus labios— la miro a los ojos—. ¿Por qué aceptaste?
Christian miró sus labios y luego sus ojos, al momento en él pasaba su pulgar por los labios de ella
— ¿Por qué no quieres que me vaya?
Danna tragó con dificultad, notó como cada parte de su cuerpo estaba tensionada y su respiración se aceleraba.
—Yo...— volvió a decir, pero fue ahí cuando lo besó, con rudeza, necesidad y él le correspondió, podía sentir su necesidad, la misma que él sentía.
¿Por qué no me puedo controlar cuando estoy contigo?
Se separaron por falta de aire, tocó su mejilla con el pulgar mientras miraba esos fríos ojos verdes.
—Creo que eso quiere decir mucho— dijo cerrando sus ojos—. ¿Para qué me necesita Luca?
—Llegó alguien que va a explicar por qué los lobos me quieren— se alejó de ella solo un poco—. Y Luca quiere que estés presente.
Ambos caminaron en silencio y antes de entrar, ella le tomó del brazo.
—Christian, yo no...
—Lo sé, no quieres que nadie se dé cuenta de lo que ha pasado entre un humano idiota y una destripadora.
—Aun así, quiero un tiempo para saber qué es lo que me está pasando, Hank y tú están muy presentes en mi cabeza y...
—No te preocupes, me siento igual— lo miró con confusión y tomó su mano—. Hace más de un mes perdí a mi novia, aún está presente en mí, pero no puedo negarte que me atraes— le dio un corto beso—. ¿Vamos?
Asintió y los dos bajaron las escaleras como si nada hasta llegar a la galería. Todos estaban como los dejó.
—Danna queremos presentarte a Dalton Constantinescu. — dijo Luca apenas entraron.
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Editado: 12.04.2026