Hidden World: Secretos entre las sombras.

Capítulo 34: Fieras.

Buscó la mirada de Luca y este la desvió. Sabía que quería una explicación de por qué le había ocultado que uno de los licántropos había sobrevivido. No quería abusar de su poder, pero debía pedirla.

Aunque no lo haría ahora, con Luca podía hablar sin temor, sin apariencias, pero siempre era mejor a solas.

—No puedo callarlo— Filis se interpuso frente a la puerta, impidiéndole salir—. No puedo dejarlo pasar.

— ¿Qué pasa, Filis? — le preguntó Luca.

— ¿Por qué él asegura que tienes a un licántropo encerrado? — dijo ella señalando a Dalton.

Su tono de voz relajado, aquella que transmite que nada puede perturbarla había desaparecido, en ese momento tenían en frente a una Alfa licántropa muy enojada.

— ¿Y eso que tiene que importar ahora, Licántropa? — Danna no dejó que Luca respondiera.

Filis la miró con sus ojos color marrón como si quisiera matarla. No es que no lo haya hecho antes, pero esta vez se sentía diferente la forma en que la miraba.

—Tiene mucho que ver, Destripadora— dijo arrastrando cada palabra—. Contigo puedo arreglar después— se dirigió a Luca—. Necesito una explicación.

—Estamos en una encrucijada para saber por qué quieren a Christian tus amigos lobos— volvió Danna a interrumpirle a Filis—. ¿Y te importa un moribundo y apestoso saco de pelos que sobrevivió de milagro?

Filis juntó sus cejas, sus ojos se agrandaron un poco más, su nariz se arrugó y la comisura derecha de su labio superior subió dejando ver sus dientes.

—No te metas, destripadora...

— ¿Si no qué? — dijo la pelirroja desde su lugar, era la última del grupo—. ¿Qué me hará el saco de pulgas?

Danna se cruzó de brazos esperando su respuesta, notó como sus ojos marrones se volvían más oscuros de lo normal, como sus colmillos comenzaban a salir y como gruñía.

—Danna, detente— la voz de Luca sonó demandante—. Filis, podremos hablar luego.

Filis dejó de gruñir y lo miro a él, sus ojos volviendo a su color natural.

—No, Luca— dijo mirándolo—. Tienes a un licántropo encerrado, es un ser como yo, no sé si es de mi manada y si no lo es debo protegerlo, puedo ejercer poder sobre él para que hable sin amenazas o tortura, mi cargo como Alfa puede hacer eso…

Cuánta urgencia…

—Pues pareces que no lo haces bien— le interrumpió ella, Filis cerró sus ojos y tomó aire—. Si fueras una buena líder de los pulgosos sabrías por qué y quiénes son los que están detrás de Christian. ¿O estás jugando en dos bandos?

Cómo disfruto molestarte.

Filis abrió sus ojos con exageración y vio lo oscuros que eran, llenos de ira, sus colmillos estaban fuera y se abalanzó hacia ella con rapidez.

A Danna no le dio tiempo de esquivarla, cuando quiso ver, Filis estaba sobre ella e intentó darle un puño, pero golpeó fuertemente su entrepierna. Aprovechó que Filis le soltaba para tocarse donde le había golpeado y entonces le golpeó en el mentón. Filis retrocedió tumbando el disecado de una mano de vampiro.

Miró a Danna con mucho más odio e ira. Se puso en posición defensiva y le hizo señas a Filis con sus manos para que se acercara a ella.

Danna sonrió de lado cuando gruñó y se acercó a ella. La cazadora no iba a negar que le gustaba pelear, con cualquier ser, pero amaba hacerlo con los licántropos, podía hacerlo de la forma más sucia posible.

—Danna...— dijo Hank.

—No, Hank, déjalas— le interrumpió Luca—. Deben dejar salir la ira contenida.

Escuchó esas palabras y sonrió con más antipatía. Cuando estaba cerca de Danna, se agachó justo cuando trataba de golpearle y extendió su codo de tal forma que le golpeó su vientre. Filis tosió y eso no le importó para patearla, sin darle tiempo de dejar su posición de ataque.

Danna cayó de espaldas y se levantó de inmediato, pero Filis ya estaba sobre ella, haciendo que su espalda chocara contra la vitrina donde se encontraba el lobo disecado.

Los cristales del vidrio se enterraron en la espalda de la cazadora y dio un leve gemido de dolor.

Filis le estaba golpeando en el suelo. Danna pudo girarse y quedar sobre ella mientras ahora era yo quien le golpeaba, pero no duró mucho tiempo cuando ella volvió a quedar sobre ella nuevamente.

Como pudo, levantó su rodilla y le dio, para así poder quedar sobre ella al tiempo en que sacaba una pequeña daga que tenía oculta en su bota y alzarla para cortarle... pero ya no estaba sobre ella, había unos fuertes brazos alrededor de la cintura de Danna, una voz masculina y ronca susurrando en su oído para que se relajara.

Filis también era retenida, pataleaba para que la soltaran mientras Danna se reía desde su lugar. Luca se hizo en medio de las dos. Las miró con severidad, nunca había visto así a Danna y eso le sorprendió.

—Espero que hayan descargado toda la rabia acumulada que tenían— dijo Luca—. Filis, como te dije antes, te puedo dar una explicación, pero después— miró a la pelirroja—. Tú y yo también hablamos después.

Estaba enojado, nunca me había hablado así, menos todas las veces que fui muy grosera con él.




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