Hidden World: Secretos entre las sombras.

Capítulo 37: Sucesor.

Trataba de seguirle, pero era rápido, aun así, tenía que, no permitiría que alguien o algo le impidiera saber porque lo querían.

—¡DETENTE! — gritó Christian.

Pero no le escuchó, seguía corriendo y el olor a muerte y a dulce llegaba a él, y sabía que ese olor no pasaba desapercibido en él. Ya lo había sentido, no una, ni dos, casi todas las veces en las que estuvo en peligro ha estado ese olor presente.

Christian agarró una piedra y la tiró, le dio a la persona en la espalda baja y cayó de rodillas, pero no le importó y siguió corriendo.

—¡DIJE QUE TE DETENGAS! — volvió a gritar Christian.

La figura se detuvo, pudo notar como sus piernas parecían fijas en la hierba, pero el movimiento de sus rodillas demostraba que quería seguir corriendo.

La persona estaba vestida con una capa negra, larga y con la capucha en el cabello, no le veía la cara, pero pudo notar cómo salía cabello largo y café, un café oscuro. No era muy grande, era solo un poquito más baja que Danna.

Se habían detenido en medio del bosque, a lo lejos Christian pudo notar que estaba la jaula donde ella había encerrado.

—Gírate— le ordenó.

La figura se giró, tenía una máscara que cubría el noventa por ciento de su cara, le dejaba a la vista sus labios, tenía labios gruesos y estos hicieron una sonrisa, pero no una sonrisa bonita, era una sonrisa con sorna, con burla. Eso le molestó.

—¿Quién eres? — dio un paso adelante y la figura retrocedió—. ¿Por qué lo mataste?

Christian logró acercarse, pero apenas pudo esquivar el golpe que le lanzó la persona y tomarla del brazo. Había sido con tanta fuerza que le sorprendió como el puño cortaba el aire.

Apenas y pudo reaccionar cuando nuevamente esquivó otro golpe que iba directo a sus costillas y repitió la misma acción. Pero no pudo esquivar la patada que le proporcionó, un golpe fuerte en su cara.

Esa figura tenía flexibilidad. Porque tenía sus dos brazos agarrados con fuerza, cruzados y, aun así, pudo lanzarle una patada que le golpeó en la cara, provocando que de su nariz saliera sangre.

Sangre... Christian noto cómo la persona se acercó más a él, para respirar el olor de su sangre. Los papeles se habían invertido, ahora era la figura quien lo tenía por los brazos y se acercó a su oído.

—Nos veremos.

Las palabras fueron susurradas en su oído, su piel se erizó, su aliento estaba frío y sintió el leve roce de sus labios contra su mejilla, pero no pudo distinguir su voz, era fría, ronca.

Y se alejó. Dejándolo en el suelo tomando su nariz y mirando el cielo.

—¡Christian! — era Danna— ¿Estás bien?

La chica se arrodilló junto a él mientras le examinaba.

—Eso creo— le respondió en un suspiro—. No alcance a detener... Auch.

Christian se quejó al sentir un puño de Danna en su brazo.

—¿Por qué lo hiciste?

—Eres un completo e idiota humano, Christian— le expreso Danna—. ¿Cómo se te ocurre ir tras eso? No te has recuperado completamente. Se nota que es más fuerte que tú.

Christian se rio.

—¿Por qué te ríes? — le pregunto la pelirroja.

—Me gusta cuando te preocupas por mí y tú tonta forma de expresarlo.

La pelirroja no respondió.

—Guao, esto es un acontecimiento— Christian le tomó por la cintura y la atrajo a él—. Te dejé sin palabras.

Le pasó un mechón de cabello por la oreja dispuesto a besarla, la chica estaba inmóvil y estaba cerrando los ojos, como esperando el beso, pero no llegó esa acción.

—Vamos, hay que suturar— Christian se levantó y a ella de paso—. Tienes la frente rota.

—¡CHICOS! — era Luca—. ¿Están bien?

Ambos asintieron.

—No parece, vamos a que Anna te suture Danna y a ti Christian que te vea un doctor.

Ambos caminaron detrás del director.

*

—¿Me estás queriendo decir que hemos vuelto a lo mismo? — inquirió Danna a Dalton—. Perdóneme, Brujo, pero si sabe tanto, ¿porque le queda grande saber esto?

Dalton respiró tranquilamente y miró a Luca.

—Luca, le agradecería que sus aprendices sean más respetuosos— el acento del hombre era neutro, aunque tiraba a veces a sonar como si fuera rumano—. Si va a seguir así, mejor me voy.

—Tranquilo señor, ella va a dejar de interrumpir. — le dijo Luca amablemente, pero le dio una mirada de reojo a Danna.

Christian estaba mirando y analizando toda la situación. Había estado hablando nuevamente de todo. Dalton había repetido lo mismo de la supuesta profecía, diciendo palabras en un idioma diferente que él llegaba a entender.

Ya estaba desesperado.

—Lo siento, pero Danna tiene razón— intervino él—. Llegamos al mismo punto, estamos aquí, creo que, con los líderes de cada especie, el director de los cazadores, una destripadora, el jefe vampiro y la jefe de los licántropos, no sé si ustedes tienen un líder, pero parece que usted es el que más sabe señor Dalton. Somos muchos y no sabemos nada, ni siquiera hemos hablado de lo sucedido con el licántropo que murió.

Todos los miraban prestando atención.

—No tengo nada que decirle, Christian— dijo Dalton—. Yo creo que se ha dicho todo lo que tenía por decir.

—Si, usted mismo dijo que sabe de la profecía, así como lo sabe, debe tener idea de cómo echarla atrás.

—Lo desconozco— le respondió con sinceridad—. Estoy en la orden, pero no me compete a mí, no era mi turno.

—¿De qué hablas, brujo? — Danna le preguntó, educadamente, pero sin dejar de llamarlo por lo que era.

—Nosotros debíamos proteger y evitar el nacimiento del...

—No lo diga— le interrumpió Christian—. Es mejor evitarlo, ya sabemos a lo que se refiere.

Christian no creía que fuera el protagonista de esa profecía, pero tampoco quería escucharla a cada rato.

Bine...— dijo Dalton—. Siempre hay un brujo que se encarga de eso, aunque vivimos mucho tiempo, no somos inmortales. Cuando quieren descansar o son acechados por algo, se dejan instrucciones o enseñamos a nuestro sucesor— hizo una pausa—. Y mi antecesora está muerta. Tendría que buscar si había dejado las instrucciones.




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