—¿Quién eres tú? — preguntó Luca.
Era ella, era la persona que mató al licántropo ese día, la que se había infiltrado en la cueva, y nadie le sacaría a Christian de la cabeza que ella estaba detrás de todo.
—Chico, levántate y vamos. — la chica ignoró la pregunta de Luca.
El cuerpo de Christian casi reacciona a la orden de la chica, pero se controló. Danna lo notó.
Hank corrió a atacar a la chica, pero con agilidad ella lo esquivó y le dio un puño. Haciendo que sangrara y lo lanzó varios metros. La chica sonrió.
Varias figuras entraron tras ella que agarraron a cada uno, eran hombres lobo, Christian los podía sentir a cada uno menos a Danna y a Christian que seguían dentro de la jaula, la pelirroja cubriendo con su cuerpo a Christian.
—Vamos, Chico— dijo la chica—. No tengo todo el día.
Christian sentía como cada parte de él quería obedecerle, quería levantarse e ir con ella, pero no lo haría porque no la conocía, ella ha estado detrás de todo, incluyendo la muerte de Amelia.
—¿Por qué? — le preguntó él—. ¿Por qué tendría que ir contigo?
—Porque eres parte del cónclave, eres nuestro colíder, niño— sonrió y se sentó en una de las sillas—. Al fin te tenemos donde queremos.
—¿Quién es tu jefe? — inquirió la pelirroja.
—Creo que así no funciona, querida— sonrió la chica—. No tengo nada que hablar contigo.
—Respóndele— le ordenó Christian—. ¿Quién es tu jefe?
—Alguien fuerte, como todo líder que conozcas...— la chica carcajeo—. Ahora, vamos.
—No— Christian la miró—. No iré contigo, ni con el cónclave, a ningún lugar.
La postura de la chica cambió, no podía ver su expresión por la máscara, pero podía notar que no le gusta esto.
—Agárrenlo— dijo con seriedad—. Si no es por tu voluntad, es a la fuerza.
Los seguidores corrieron a la jaula, separando a Danna de Christian.
—Suéltame, saco de pulgas. — gritaba Danna mientras pataleaba.
—Joajana, que graciosa. — dijo la chica divertida—. No lo lastimen, tiene que llegar completo.
La chica se acercó a Danna, la miró bien, con detenimiento y luego a Christian que aún estaba en la jaula siendo rehén de los seguidores. Ella se acercó a la jaula y se agarró de los barrotes.
Imposible, le debería afectar la plata. Todos son licántropos.
—Ya dije que no me iba a ir contigo. — le volvió a decir Christian.
—Chris, Chris, Chris...
La forma en la que decía su nombre se le hizo muy familiar. Y sintió un dolor en el pecho y un nudo en la garganta...
—No te estoy dando a elegir, solo vine por ti.
Se quedó mirándolo, a los ojos, sin ninguna emoción. Se escucharon ruidos y una pelea. Todos miraron a las personas que entraban peleando, era Filis.
—Uuh...— exclamó la chica divertida—. Ya estamos todos juntos. Un jefe vampiro, el jefe de los licántropos, una destripadora, un cazador— miro a Christian—... y mi juguetito.
—Ya sé quién es tu jefe— intervino Danna—. Es Filis, ¿cierto?
La chica la miró y Christian sintió que volvía a respirar, había algo raro y familiar en ella...
—¿Por qué crees que soy yo? — le reprocho Filis a Danna.
—¿Crees que es casualidad que aparezcas justo ahora? — Danna la miró con reproche—. Nada es casualidad.
—Hija de...— exclamó Filis.
Filis quería soltarse del agarre de los que la tenían agarrada y atacar a Danna, estaba muy agresiva, sus ojos eran oscuros.
—Ddeang— dijo la chica y las dos mujeres le prestaron atención—. Qué curioso es verlas a ustedes pelear así, muy curioso que teniendo pasado y una relación familiar, se odien.
Las chicas la miraron con confusión.
—Oh, ¿no lo sabían? — la chica las miró y luego a Luca—. ¿Nunca les dijiste?
—¿Decirnos qué? — dijeron al unísono.
—Joajana, esto es interesante.
Luca miró a las dos mujeres: —Danna, Filis, lo siento, lo iba a hacer.
—Explícate bien, Luca. — volvieron a decir al mismo tiempo.
—Danna, el día de tu ataque, fue Filis quien te rescató, por eso es un licántropo— suspiro—. Y ustedes son familia, aún investigó el árbol genealógico...
—Ay, ya— intervino la chica—. Ya me cansé de este drama familiar. Vámonos.
Todos comenzaron a forcejear y Christian también, se logró soltar del agarre, tenía más fuerza que los demás y entonces sucedió, tomó a la chica por el cuello y la estrelló contra la pared.
—¿Quién eres? — le dijo con furia.
Ella rio... Su risa, le era muy familiar.
—Tú sabes quién soy, Chris...— susurró muy cerca de él—. ¿Tan fácil me olvidaste? ¿No recuerdas esos sueños?
—¿Cómo lo...?
—¿Cómo lo sé? — rio a medio lado—. No eran sueños, era yo visitándote en medio de la noche...
Christian se alejó de ella. No podía ser ella, no podía. Nadie sabía de los sueños que estaba teniendo, ni Danna.
—No, esto no puede ser...— cayó de rodilla—. Tú...
—¿...Mori? — hizo un gesto despreocupado—. Si, lo hice, esa noche y no me creerás, pero... Nunca me he sentido más viva que ahora.
Alzó sus brazos a los lados divertida.
—¿Qué quieres, Amelia? ¿Por qué haces esto?
La chica se quitó la máscara y se quitó la capucha de la capa. Ya su rostro no era ningún secreto, todos estaban sorprendidos.
Miel... su olor era miel por lo dulce que es, pero también olía a muerte, solo porque ya no era mi Amelia.
—¿No lo entiendes todavía, Christian? — le dijo con frialdad acercándose a él—. Eres el regalo de Dios, eres el ser que va a castigar, destruir todo a su paso, eres el elegido...
—Esta no eres tú...— le dijo con ojos llorosos.
—Si lo soy, ya estaba cansada de fingir ser lo que no era, me canse de ser tu ancla...
Cada palabra que salía de sus labios le rompió el corazón, aunque estaba con Danna, aun recordaba a Amelia, si había sanado, gracias a Danna y ahora era ella la que tenía su corazón, pero no podía dejar de sentir culpa por la muerte de Amelia, una muerte que nunca existió.
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Editado: 12.04.2026