Hielo en Llamas

21. Lo que nunca dijo en voz alta

El papel tiembla ligeramente entre los dedos de Zoé. No por el frío ,si no por lo que significa. Por lo que puede cambiar. Por lo que ya está cambiando. La casa está en silencio. Adrián duerme…o eso cree ella. Pero Zoé ya no puede esperar. No después de esto. Baja las escaleras con la carta aún en la mano. Cada paso se siente más pesado. Más real. Lo encuentra en la sala, recostado en el sofá, con los ojos cerrados… pero no dormido.

—¿Qué es eso?— La voz de Adrián es baja. Pero alerta. Zoé se detiene. Lo mira. Y en ese momento… no hay forma fácil de hacerlo.

—Lo encontré en tu mochila — le muestra el sobro. Él se incorpora lentamente. Su mirada cae sobre el papel. Se tensa rápidamente .

—No deberías haberlo leído. —no hay enojo en su voz. Solo cansancio.

—Lo sé. Pero ya lo hice. —la situación se vuelve más denso.

—¿La leíste toda? —Zoé asiente.

—Sí.

—Entoces ya sabes. — quiere saber . Aunque no deja de observar el papel.

Zoé aprieta el papel entre sus dedos.

—No. No lo sé todo. —cuando termina de confirmar. Adrián levanta la mirada.

—¿Qué quieres saber?— Zoé duda un segundo. Pero no retrocede.

—¿Por qué nunca me hablaste de esto?.—la pregunta queda suspendida. Adrián pasa una mano por su rostro.

—Porque no cambia nada.

—Sí cambia.

Su voz es más firme ahora. —Cambia todo.

—Ella no te culpaba. —las palabras salen suaves. Pero pesan. Adrián se queda quieto.

—Eso no importa. — apenas lo escucho, pero logro entender.

—Claro que importa —insistó—. Pasaste todo este tiempo creyendo algo que no era verdad. Él niega apenas.

—No es tan simple.

—Entonces explícamelo.

El silencio se alarga. Pero esta vez… no lo evita.

—No me culpaba por el accidente —murmura finalmente—. Pero sí por no quedarme.— Zoé siente la culpa.

—Eso no es lo mismo.— trato de convencerlo , pero mi voz me traiciona al escuchase tensa.

—Para mí sí.— su respuesta es inmediata. Convencida. —Ella se fue porque yo no fui con ella. —añade , y sus voz se quiebra.

—No puedes cargar con eso como si fuera tu culpa total. — le conbenso por qué joder. Cuanto tiempo lleva culpando se.

—Pero lo es —responde él—. Porque tuve la opción… y no la elegí.—Y eso es lo que no puedes cambiar.— Zoé lo observa, pero está ves se detienen a verlo realmente. Un Adrián roto . Uno que se culpa por algo que sucedió . Pero que se culpa.

—Pero sí puedes cambiar lo que haces ahora. — lo digo en serio. Adrián la mira. Y en sus ojos hay algo que duele.

—Eso es lo que más me asusta.

El aire se vuelve más pesado.

—¿Por qué? —él duda un segundo.

—Porque no quiero volver a elegir mal.

Y ahí está , la verdad real. No la que todos creen. La que él carga. Zoé traga saliva.

—¿Y crees que estar conmigo sería elegir mal? —Adrián no responde de inmediato. Y ese segundo… se siente eterno.

—Creo que podría arruinarlo.

La respuesta no es lo que ella esperaba. Pero tampoco es la peor.

—No puedes decidir eso tú solo. —le contesta firmé.

—No quiero arrastrarte a algo que no sé cómo manejar. No quiero…perderte a ti también —Zoé da un paso más cerca, y el simple hecho que él no quiere perderla la emociona.

—Entonces aprende.

El comentario lo toma por sorpresa.

—¿Qué? — dice confundo.

—Aprende —repite ella—. A no huir. A no dejar a alguien atrás.

—No soy el mismo de antes —cobtesta él.

—De eso estoy segura.

—Entonces no me compares con eso. —Zoé niega.

—No lo hago. Y jamás lo haré.

—Entonces ¿por qué sigues aquí?— La pregunta que lanza es directa. Real. Zoé lo mira. Y esta vez no hay duda

—Porque no eres el chico de ese momento. Y por qué el Adrián que hoy conozco me gusta más.

Esas últimas palabras lo rompe de una forma distinta. No con dolor. Con algo más. Más profundo. Más difícil de ignorar. Adrián baja la mirada un segundo. Luego vuelve a mirarla.

—Esa carta… —empieza, pero se detiene. Zoé levanta la carta apenas.

—Ella te amaba.— la afirmación es simple. Pero fuerte —.Y tú a ella.

—Sí.

Su respuesta no duele como debería. Porque Zoé ya lo sabía.

—Pero eso no significa que no puedas sentir algo más ahora —añade. Adrián la observa. Como si estuviera tratando de entenderla.

—No quiero reemplazarla.

—No tienes que hacerlo.

Una incertidumbre se instala.

—Esto no es una competencia —dice Zoé—. Ni con ella. Ni con tu pasado. Adrián exhala lentamente.

—Nunca pensé que alguien lo vería así.

—Tal vez porque nadie se quedó el tiempo suficiente.

Adrián procesa esa palabra y si tienen peso.Porque es verdad. Y él lo sabe.

—No tienes que decidir todo ahora —añade Zoé—. Pero sí puedes decidir no huir.

Algo cambia , y en entonces… pasa algo distinto. No es impulso. No es necesidad. Es elección. Adrián se acerca. Despacio. Como si esta vez estuviera pensando cada paso.

—No prometo hacerlo bien —le confieza decidido. Zoé lo mira.

—No te lo estoy pidiendo.

El espacio desaparece. Pero esta vez… no hay desesperación. Hay calma… que lo hace más real. Más peligroso.

—Entonces no me dejes hacerlo solo. —la petición es baja. Casi un susurro. Zoé asiente.

—No lo haré. —Promete ella.

Cuando sus labios se besan… no es como antes. No es huida. No es escape. Es algo más. Algo que empieza a construirse… incluso con todo lo roto alrededor.

Me da pesar mi Adrián ,amar alguien luego perder a ese ser. 🥺




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.