-🎼🎼🎼-
Mother, lookin'at me
Tell me, what do you see?
Yes, I've lost my mind
-🎼🎼🎼-
-¿Estás bien, Adela?— preguntó Oscar después de que su mejor amiga estuviese completamente ida en sus pensamientos más de quince minutos.
-Sí— fue su respuesta automática, pero Oscar la mira fijamente sin decir nada, él sabía que ella mentía. Adela lo notó—. Creo que… mi madre oculta más cosas de las que creí.
-¿Cómo qué?— frunció el ceño.
-No es mi mamá— explicó sin rodeos.
-¿Qué?— se quedaron en silencio, solo viéndose fijamente—, ¿y eso te… dolió?
-Un poco— desvió su mirada hasta la mesa—, pero eso no es importante, ya no.
-Entiendo.
Sin decir algo más al respecto, continuaron esperando pacientemente un poco más por el caos que se estaba por desatar. De alguna manera tenían la certeza de que nada volvería a ser igual a partir de aquel instante en el que sus madres se reunieron con Kate y tenían razón… nada volvería a ser igual que antes.
Mientras tanto en el consultorio de Kate todo continuaba bastante tenso entre las tres mujeres ahí presentes. Solo se miraban fijamente la una a la otra esperando quien realizaba el primer movimiento y Kate decidió ser la primera en hacer algo con respecto a lo que estaba sucediendo en ese momento.
-Cloe, por favor…— intentó acercarse sutilmente a ella— calma, todo está bien.
-¿Todo está bien?— repitió molesta— ¡No me quieras ver la cara de estúpida, Kate!— se alejó como fiera enjaulada y apunto de atacar por mero instinto primitivo.
-Tranquila— repitió con las manos en señal de “alto”.
-¿Qué sucede?— la sensación entre ese par le daba un miedo indescriptible a Victoria, quien se sentía en medio de una extraña pelea “marital”.
-¡Vete a la mierda!— le gritaba Cloe a Kate con rabia y sin pensarlo demasiado tomó a Victoria por el cabello que se encontraba suelto. Enredó sus dedos bruscamente para no soltarla.
Victoria se quedó pasmada por un par de segundos y después instintivamente llevó sus manos hacía su cabello para tratar de soltarse de aquel agarre tan violento; mientras que Kate optó por ponerse de rodillas suplicantes para pedir el perdón de Cloe, intentando así regular la ira de Clore, puesto que sabía bien que no tendría oportunidad contra ella. Era de su conocimiento la fuerza que Cloe tenía y lo que había llegado a lograr después de entrenar defensa personal en su juventud.
-Cloe, perdóname yo me equivoqué, por favor déjala ir— escupía rápidamente y por primera vez sintió que las cosas ya no estaban bajo su control.
-¿Perdón?— Cloe se burló afianzando su agarre en Victoria—. No digas cosas que jamás vas a sentir, Kate.
Dicho esto estrelló el rostro de Victoria contra la pared sin remordimiento alguno, rompiéndole la nariz de solo aquel golpe. Victoria dejó caer sus manos a los costados, sintiéndose perdida en aquel dolor y también demasiado débil como para hacer algo más al respeto. Sin embargo, ni siquiera eso frenó la ira de Cloe que la estrelló contra la pared un par de veces más tiñendo la blancura de esta con el carmesí del rostro que brotaba de Victoria que estaba a punto de quedar completamente inconsciente.
-¡Cloe, Cloe, Cloe!— gritaba Kate con desesperación por cada golpe que recibía Victoria—. Por favor para ya, no vuelvas a hacer lo mismo que sucedió con Viridiana eso…
-¿Te atreves a amenazarme?— la cayó con rabia—, ¿una desquiciada manipuladora como tú se atreve a amenazarme?— tomó unas tijeras que Kate tenía para los niños y eran de punta redonda—. ¿Quieres ver hasta donde llega una desbordada fratricida?
Alzó las tijeras color rosa y les quitó aquel seguro amarillo que tenían. Elevó el rostro de Victoria quien ya no veía demasiado debido a la sangre que llegó hasta sus ojos y le estorbaba, además de estar medio moribunda. Lo único que alcanzó a ver fue la cara de completo horror de Kate que se levantó a tropezones y después de aquello sintió algo en su yugular, un metal frío que la atravesó y le impidió emitir algo más que un pequeño quejido de ahogamiento.
Cloe le había clavado aquellas tijeras de punta redonda con una fuerza brutal, aunque por el tipo de tijeras infantiles no llegó a perforar demasiado el daño igual estaba hecho y logró lastimar bastante su garganta. Sus manos se mancharon de aquel líquido caliente juntó a sus zapatos que eran una bellas balerinas negras— las comenzó a usar cuando descubrió que le gustaban a Kate—; sus uñas que también estaban con la manicura hecha, ahora solo estaban llenas de sangre que denotaban su crimen recién cometido.
-¿Crees que no puedo hacer nada?— Cloe retiró las tijeras jalando un par de veces, aquello solo daño más a Victoria, aunque no le importó—, sabes bien qué tipo de persona soy y quizás el problema es que no me conseguí a alguien que solo tuviera ojos para mí…— se acercó a Kate como si estuviese acechando a su presa, mientras ella solo temblaba de miedo— tal vez es así el ser humano por naturaleza al tener todos sus sentidos; dime Kate, tú que era una falsa psicóloga, si no ves, ni tocas a nadie más, ¿me serás fiel?— Kate quiso balbucear una respuesta, pero Cloe se adelantó—. ¡Qué tonta! Si solo eres una farsante tu opinión no cuenta en lo absoluto, ¿cierto?.. ¡Oh!, lo siento, lo hice de nuevo.