Hija de un Militar.

Capítulo 50.

El olor a alcohol hizo que abriera mis ojos, estaba desorientada y al ver hacia mí derecha puede ver a Calix y Jonathan con el ceño fruncido, pase saliva volviendo a cerrar mis ojos pensando que tal vez estaba soñando si definitivamente estaba soñando, sonrió levemente y me digo que Calix es el hombre más guapo de todos. 

• Dime por qué eres tan guapo Calix Gari… -murmuró aún con los ojos cerrados y al abrir los mismos me encuentro con su hermosa sonrisa y a mí hermano mayor negando con su cabeza para luego soltar una carcajada. 

• Acaso no vas a reaccionar hermanita...

Es entonces que abro los ojos en todo mí esplendor al darme cuenta que él estaba aquí, que no era un sueño, sacudí mí cabeza y solté un grito. 

• ¿Pero qué...?

• Hermanita te has desmayado vuando viste al idiota de Calix, caíste como una bolsa de papas. -dice y lo miró con seriedad- Si no hubiera sido por sus reflejos tendrías un feo golpe en tu rostro, o peor aún estaríamos en el hospital. 

• Idiota… 

Me pongo de pie de forma rápida causando una carcajada de mí hermano y un mareo se hace presente, Calix me toma de la cintura impidiendo que cayera al suelo nuevamente. Escondo mí rostro en su cuello y al sentir sus manos en mí cintura un escalofrío recorre todo mí cuerpo, haciendo que temblara levemente, lo abrazo con todas mis fuerzas mientras siento como sonríe sobre mí frente, me toma por los muslos para que enrolle mis piernas en su cadera, quedando así como un koala trepada a el. 

• Pequeña... -susurró sobre mi cuello haciendo que soltara un zorollo- Mierda te he extrañado tanto. 

• Oh por Dios estás aquí… Estás bien. -dije rompiendo en llanto.

Mierda, necesitaba tanto tenerlo cerca y volver a sentirlo, extrañada volver a tocar su piel, abrazarlo. Mierda lo necesitaba tanto, no logré contener toda la felicidad que sentía al volver a verlo, me aferre a él como si mí vida dependiera de él, más lágrimas salían de mis ojos mojando mis mejillas, todo lo que quería decirle todas las palabras estaban estranguladas en mí garganta, pero sabía en el fondo que las palabras no eran necesarias porque los dos nos estábamos transmitiendo lo que sentíamos y lo mucho que nos necesitábamos en este abrazo. Nada a nuestro alrededor existía en ese momento más que nosotros dos.

• Te amo tanto conejita. -susurro en mí oído haciendo que sonriera aun con lágrimas en mis ojos provocando que me aferrar aún más a su cuerpo si era posible.  

•Y yo te amo a ti ternurita. -susurre ambos nos miramos a los ojos para sonreír y por primera vez luego de meses lo volví a besar. 

• Papi… -gritaron mis mellizos haciendo que nos separemos, mis hermanos le tapan los ojos y niego divertida.

•  Controlen sus hormonas, hay niños presentes. Por dios… -dice divertido James y le saco la lengua 

• Tío porque me tapas los ojos si mamá y papá están dándose un beso, eso hacen todos los adultos para hacer un bebé. -dice mí pequeño príncipe y todos comenzamos a reír fuertemente. 

• Si es verdad… Nosotros queremos un hermanito… Papi puedes hacer que mamá tenga un bebé. -dice mí pequeña princesa. 

• ¿Quieren tener un hermanito? -preguntó Calix con una hermosa sonrisa mirando a nuestros niños. 

• Siiii -gritaron y sonrió divertida. 

• Muy bien vamos a ver si podemos hacer un hermanito/a con mamá. -dice con doble intención y le pegó en el brazo- Pero ahora vengan a abrazar fuerte a papá que los extraño mucho estos meses. 

Sonrió con lágrimas en los ojos al ver a nuestros hijos tan felices de ver a su padre, mis hermanos se ponen a mí lado y nos abrazamos, sin duda estoy feliz de tenerlos a todos en mí vida y que sean parte de mí familia, porque sin ellos no hubiera podido afrontar los meses en los que Calix no estuvo con nosotros y toda la desaparición. 

• Los amo idiotas. -dije rompiendo el silencio para mirar a mis hermanos.

• Y nosotros te amamos a ti pequeña. -dicen para darme un beso en la mejilla. 

• Solo faltan papá y abuela. -susurre y ellos asintieron con la cabeza- Pero se que nos están mirando desde el cielo.

• Papá debe de estar orgulloso de ti, del hombre que tienes al lado y de la hermosa familia que lograste hacer. -dice James con una sonrisa en su rostro, asiento con tristeza. 

• Eso espero hermanito, eso espero. -dije en susurro, luego de unos segundos hable- ¿Quien quiere comer? 

• Yo… -gritaron los niños, el timbre suena y Calix va abrir se que es su padre por lo cual les hago una seña a mis hermanos que me acompañen a la cocina. 

• Vamos niños, ayuden a mamá a preparar la comida. -dije y ellos salen corriendo rápidamente- ¿Se quedan verdad? 

• No, tu vas a irte con Calix mientras nosotros nos quedamos con los niños. -dice Jonathan. 

• ¿Qué? ¿De qué estás hablando Jonathan? -pregunte confundida mientras que sentía como me iba empujando hacia la sala, donde estaba mi suegro hablando con Calix- Jonathan deja de empujarme. 

• Y tu deja de resistirte, vamos rápido despídete de los niños y largo que se les va hacer tarde. -dice James.




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