XARA
La pantalla de mi reloj digital titilar me indicaba que debía aplicarme el rociador de olores.
Wallace había tenido la previsión de desactivar el modo vibración de las funciones del reloj multifunción, en caso de que algún auditivo estuviera cerca, no pudiera ser capaz de encontrarme por el mero error de un dispositivo electrónico.
Mi jefe sabía mucho de los sensitivos, tenía una gama de conocimientos que se perdían muchos científicos de su nivel; todo se debía a la vivencia que había tenido de niño.
Cuando comencé a trabajar en la R.G.R. estaba en los niveles más bajos organizacionales. Gracias a muchos años de trabajo y estudios posteriores que dediqué después de graduarme y especializarme, pude comenzar a trabajar bajo el mandato de Wallace.
Se decía qué, si bien él trataba a sus subordinados con respeto, lo cierto era que no consideraba las opiniones de quienes trabajaban para él. Aquel rumor provocó que nadie quisiera trabajar con él, ya que no había posibilidades de crecer de la mano de tal aclamado inventor.
A pesar de que quienes llegaron a ser sus asistentes decían que lo detestaban, lo cierto era que en cuanto Wallace comenzaba a contar sobre su vida, todos quedaban embelesados.
En cuanto comencé a trabajar con Wallace, advertida del trato inferior que les daba a sus asistentes, armé un muro de indiferencia a su alrededor.
Viéndolo a través de unos ojos que lo miraban como lo que era: un hombre adicto al chocolate, con pésimo gusto para vestir, incapaz de seguir un horario y cumplir fechas topes; descubrí que era un mentiroso.
Con frecuencia contaba la misma historia, pero cambiaba las fechas, las locaciones e incluso las personas involucradas. Me vi en la tarea de investigar y constatar los hechos que él narraba, y un día en el que me encontraba completamente asqueada de ver como el personal estaba practicando babeando sorprendidos de otra historia de Wallace; me harté y lo enfrenté delante de todo todos ellos.
Disfruté ver las caras de sorpresa, decepción y molestia de los trabajadores, que se alejaron de Wallace como si éste hubiera soltado una bomba de olor apestosa. Luego que pasó mi disfrute de hacerle caer la ilusión a todos, me di cuenta de que había humillado a mi jefe.
Cuando lo enfrenté, consciente de que perdería mi trabajo y todas las oportunidades, lo hice con la frente en alto. Esperaba verlo molesto, o por lo mínimo carente de cualquier expresión, intentando guardar las apariencias en el lugar de trabajo. Lejos de eso, sostenía sus costillas con un brazo y una mano tapaba su boca con fuerza.
Wallace soltó una carcajada que provocó que pegara un brinco y que los trabajadores de las oficinas cercanas salieran para ver quién estaba haciendo ruido. Luego mi jefe me hizo señas para que lo siguiera.
Fuimos a su oficina. Yo me senté en la silla de visita y él se fue directamente a la máquina de hacer chocolate detrás de su escritorio. Colocó una taza frente a mí y se sentó. Recuerdo perfectamente que dio dos tragos a su taza antes de preguntarme:
»⎯¿Qué sucedió en esa batalla que estuve relatando?
»⎯El pueblo de Ambaly, siguió a su líder de frente a los ocupantes, los Rumbaly, y libraron un enfrentamiento que se extendió por seis horas.
Wallace era proveniente de una zona cercana a los Ambaly.
Hacía solo unos pocos minutos, mi jefe había estado comentando que él había estado en ese enfrentamiento entre los Ambaly y los Rumbaly, huyendo de un lado para otro durante los cuatro días que había durado el enfrentamiento, cosa que era mentira, porque para entonces él debía tener unos 3 años de edad, además del error respecto a la duración del enfrentamiento en cuestión.
»⎯¿Cómo terminó la batalla?
»⎯Todos perdieron la capacidad de oír. ⎯Respondí.
Wallace junto las manos frente a su cara y encarnó una ceja. Yo continué contándole lo que había investigado:
»¾Gracias a eso se formuló el tratado de no ataque hermano. Donde se especificó que los sensitivos de un tipo no podían atacar de ninguna forma lo sentidos de su mismo tipo.
»⎯¿En resumen?
»⎯Auditivitos no pueden atacar a auditivos buscando privarlos de su sentido. Lo mismo tactivos-tactivos, vistativos-vistativos…
»⎯¿Pero? ¿Qué pasó con los Ambaly y los Rumbaly?
»⎯Los Rumbaly contrataron mercenarios de otro sentido y éstos atacaron a los Ambaly por completo. Los Rumbaly tomaron entonces posesión de todo el territorio, y hoy se llama la República Autocrática de Baly.
»¾Investigaste. ¾Me dijo.
»⎯No fue demasiado difícil, todo estaba en la primera hoja del buscador.
A partir de aquel momento, puedo decir que fui la primera asistente de Wallace en trabajar a la par con él. Toda su experiencia precoz en términos bélicos, le ayudaron a prever qué equipos eran necesarios para los auditivos.
Acaricié con la punta de la lengua el silbato que me había dado Wallace, el cual estaba pegado a mí paladar. Conocía a Wallace bastante bien para saber que el silbato en cuestión tenía una potencia abrumadora, así que no lo había usado.
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Editado: 04.03.2026